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ANTONIO SALGUERO Y BAS
HERMANO OFICIAL (1988-1993)

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diós, Antonio, corazón cofrade. A pesar de una fría y oscura tarde de enero de aquel fatídico 93, tras los negros cristales de nuestras gafas de sol, lloraban nuestros sentimientos por la pérdida irreparable e irremediable ya, de nuestro amigo Antonio. Te fuiste pronto, muy pronto.
Católico, apostólico y romano por antonomasia, practicante y coherentemente cofrade, iniciaba o finalizaba sus tremendas charlas como firme creyente de Jesucristo, de su Bendita Madre la Santísima Virgen y en todo lo que la doctrina y sus costumbres le habían enseñado y todo lo que había asimilado en el catecismo. Asíduo a la celebración de la Santa Misa y fiel convencido de la liturgia más barroca para su celebración, fue creyente en los dogmas aunque amante de sus discusiones. Buscaba razones en todo lo que razonablemente era necesario, pero para creer, no le hizo falta razonar demasiado. Siempre se mostró a todos como era, con todas sus virtudes y todos sus defectos, pero siempre con un cierto grado de bondad. Hizo frente al momento de la muerte sin miedo, con serenidad.
Antonio Salguero nació un día cualquiera de 1966 en la calle San Jacinto, núcleo central de la feligresía de Nuestra Señora de las Angustias, donde le conocí en sus tardes de juegos infantiles.
Diplomado en Biblioteconomía por al Universidad de Granada, finalizó su formación académica en la ciudad hispalense gracias a una beca universitaria. Etapa que le sirvió para profundizar en las hermandades sevillanas y acrecentar su doctorado en el mundo de las hermandades y cofradías.
Inició su trayectoria cofrade en la Cofradía Universitaria como costalero del paso de misterio del Stmo. Cristo de la Sangre. Su incorporación a la faja, le sirvió para ser captado por la junta de gobierno de la cofradía, donde fue ocupando diversos cargos de responsabilidad, siendo el primer coordinador de la revista de régimen interno Guión.
Su pertenencia a la nómina cofrade de Granada se amplía al incorporarse como hermano a las Hermandades de Jesús Cautivo y María Santísima de la Encarnación, a la de Jesús Nazareno y María Santísima de la Merced y a la de Jesús Despojado de sus Vestiduras en cuya junta de gobierno también realizó una importante labor de hermandad.
A la vez, y durante toda esta labor cofrade en nuestra ciudad, inicia la reorganización de la antigua Hermandad votiva del Santísimo Cristo de San Agustín, donde ocupando el cargo oficial de Secretario General fue auténtico impulsor de la vida activa de la hermandad en los momentos cruciales de poner en marcha un mecanismo que por su anquilosamiento necesitaba de fuerza y sabia nueva.
Colaborador de numerosas publicaciones cofrades y de la revista Gólgota que edita la Real Federación de Cofradías, Realizó artículos documentalistas y de opinión tan importantes como los que trataban sobre la reorganización de la Hermandad del Santo Crucifijo de San Agustín y la solemne bendición de Nuestra Madre y Señora de la Consolación.
Si importante fue la labor realizada por Antonio Salguero en el seno de la hermandad, no fueron menos importantes sus pequeñas intervenciones en la vecina ciudad de Sevilla, durante el periodo en el que disfrutó  su beca universitaria. Destacaría de aquella etapa de Antonio, que él gustaba relatarnos, sus contínuas visitas al taller de Orfebrería Sevillana para seguir e inspeccionar los trabajos que realizaba para la hermandad.
En el trianero taller de nuestro hermano Antonio J. Dubé de Luque, sus visitas eran más frecuentes, ya que era donde se había realizado la imagen de Nuestra Madre y Señora de la Consolación. Y fruto de aquellas visitas, orgulloso nos contaba, fue su participación y los “gubiazos” que había dado a la madera en el taller de Antonio Dubé, cuando éste realizaba la réplica de Nuestra Señora de los Dolores en su tamaño que se encuentra en el interior de la capilla de la Hermandad Servita y que fue colocada dicha réplica en el lateral izquierdo de la puerta de la capilla.
Fue hermano de la Hermandad Servita y consiguó que un buen número de amigos y hermanos del Santísimo Cristo de San Agustín, nos inscribiéramos y fuésemos recibidos en la citada hermandad sevillana. Nunca olvidaremos la grandiosidad de la pequeña capilla de la Hermandad Servita cuando se celebró el funeral por el alma de nuestro hermano y amigo Antonio Salguero. Los priostes servitas habían dispuesto en un catafalco la imagen del Stmo. Cristo de la Providencia en el centro de la capilla. Impresionante y digno regalo a su memoria.
Con Antonio Salguero encontramos en la humilde capilla del Santo Ángel, sin portada mudejar ni altares barrocos, la grandeza de sentirnos como cofrades parte de la igelsia, entendiendo como tal en su concepto más físico. Vivimos con el, la restauración interior de la capilla hasta lograr hacer desaparecer la balaustrada de todos marmóreos que separaba el presbiterio del resto de la capilla. Pero sobre todo, vivimos con él, aunque él solo las sufriera, las noches de vela cuando se consiguó abrir una puerta de mayores dimensiones. Su primer sueño. Cuanta grandeza ha dado Antonio Salguero a los sencillos muros de nuestra hermosa capilla.
Ya no está con nosotros y el vacío se nos antoja inmeso. Su presencia física se siente en cada uno de los actos que por primera vez realiza la hermandad. Pero el dolor intenso de su muerte se nos manifestó enorme, cuando aquella puerta abrió por primera vez sus hojas y Granada calló en fervro al contemplar a Cristo Crucificado y la rosa roja a sus pies.
El hombre grande como un roble y fuerte como un niño que nos regaló alegría, está presente iluminando su recuerdo en nuestro corazón y en el de su hermandad siempre.

José Luis Clements Sánchez