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MIGUEL
ÁNGEL FERNÁNDEZ MEDINA |
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lcanzó
el cargo de Hermano Mayor en diciembre de 1996, sustituyendo a D. Manuel López
Guadalupe. Nacido en 1948 en la granadina localidad de Víznar, puede decirse de
él, sin duda alguna, que ha sido el escultor del alma y de la imagen de la
Hermandad, traspasando su valoración como cofrade el mero hecho de su elección
para presidirla. Él fue el iniciador del ilusionante camino que hoy ya es una
feliz realidad. Gracias a su poder de convicción, llegaron a la nómina de la
Hermandad un sinfín de nuevos hermanos, prestos a colab
orar
en la difícil tarea de sacar adelante este proyecto.
Conocedor como nadie del mundo de la Semana Santa, de sus secretos y de sus
mecanismos, posee la capacidad de convertir en realidad cualquier idea que tenga
que ver con el progreso de las Hermandades y Cofradías, consiguiendo lo que
para otros puede resultar irrealizable. Ha sido y es el mejor puente que pueda
encontrar la Hermandad del Cristo de San Agustín, cuando ello ha sido
necesario, hacia otros perfiles de la Semana Santa, en especial los clericales y
conventuales, pero también, con todos aquellos que tengan que ver,
especialmente, con el mundo artístico.
Su mandato fue breve, de apenas un año, debido a problemas de índole personal
y laboral, pero no por ello menos intenso.
Nada más acceder al cargo de Hermano Mayor a finales de 1996, tuvo lugar la
apertura de la tan deseada y necesaria Casa de Hermandad, sita en la calle Nueva
de San Antón. Apenas unas semanas más tarde debe afrontar la llegada de la
Imagen del Santísimo Cristo de San Agustín -marzo 1997-, una vez finalizado el
proceso de restauración, consiguiendo que en todos los actos que tuvieron lugar
en torno a este hecho, la Hermandad estuviera dignamente representada,
demostrando una cuidada organización y difundiendo una vez más la imagen de
Hermandad seria. Presidió dichos actos junto a personalidades destacadas de la
política autonómica y local, como la Consejera de Cultura, Dª. Carmen Calvo o
el Delegado Provincial de este área, D. Enrique Moratalla, y que culminarán
con el solemne e inolvidable traslado del Santo Cristo desde la Capilla Real al
Convento Sede.
Debido al breve periodo que estuvo al frente de la Hermandad, no fueron muchos
los proyectos que pudieron acometerse, aunque conviene recordar, desde el punto
de vista patrimonial, la incorporación del valiosísimo simpecado que se estrenó
en la Semana Santa de 1998, con bordados del s. XVII, así como el encargo, al
imaginero Dubé de Luque, de la que será, tiempo después, la futura imagen de
San Juan Apóstol y Evangelista.
Como decimos, problemas relacionados de índole personal y laboral le obligan a
dejar provisionalmente el cargo en enero de 1998, al principio por un periodo de
tres meses, y concluido éste, de forma definitiva. Este hecho tendrá como
consecuencia, la apertura de un nuevo proceso electoral a la finalización de
ese curso cofrade.
D. Miguel Ángel Fernández, atento siempre a las necesidades de la Hermandad,
constituye por sí solo una salvaguarda de los intereses de ésta, impartiendo
su magisterio en cualquier cabildo o tertulia, regalando sus acertados consejos
a quien realmente pretenda conocer cual es la esencia de la Semana Santa y el
mundo que la rodea. Ocupa, desde la revitalización, el nº. 1 en la nómina de
hermanos.
Rafael López Moya