INVOCACIÓN

AL SANTÍSIMO CRISTO DE SAN AGUSTÍN

Y A JESÚS NAZARENO DE LAS PENAS

Señor Jesucristo, que has cargado con la Cruz, has muerto en ella y has resucitado para salvar a todos los hombres, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta Hermandad que te venera con los Títulos de "Santísimo Cristo de San Agustín" y "Jesús Nazareno de las Penas".
Queremos vivir como apóstoles tuyos, porque sabemos que tú has dado a tu Iglesia el mandato de predicar el Evangelio a todos los Pueblos, y que nos envías al mundo para transmitir tu mensaje a los hombres de nuestro tiempo.
Deseamos cumplir este encargo que nos has dado; para ello hemos de llenarnos de ti. Te pedimos un auténtico espíritu de oración, y también que seamos fieles para fortalecer nuestra vida de cristianos con el Sacramento de la Eucaristía, en que nos das tu Cuerpo y Sangre como alimento para nuestro caminar.
Abre nuestros ojos para que estemos atentos a las necesidades espirituales y materiales de los hombres, nuestros hermanos y ayudemos a remediar estas necesidades con una auténtica caridad cristiana, como Tú mismo nos has enseñado.
Concédenos también que encontremos en las Reglas de nuestra Hermandad el camino concreto para vivir de acuerdo con tu Evangelio, y ser auténticos discípulos tuyos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos . Amén.

 

INVOCACIÓN

A NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN

María, Madre de Cristo Redentor y Madre nuestra: Te invocamos también como Madre de la Iglesia y de nuestra Hermandad, cuya vida te confiamos. Tú, que comenzaste a ejercitar tu función de Madre de la Iglesia con el grupo de los apóstoles y de los primeros cristianos, ayúdanos a ser también nosotros fieles discípulos de Jesús, que colaboremos con nuestro ejemplo y nuestra palabra a que los hombres de hoy crean en Él y lo reconozcan como su Salvador.
Te confiamos también, Madre, las inquietudes y esperanzas de todos los hombres. Haz que el mundo progrese en la paz, la justicia y el amor, y que todos encuentren en Jesucristo, tu Hijo, el Camino, la Verdad y la Vida.
Dirige tu mirada con amor a nuestra Hermandad, para que, siguiendo tu ejemplo, amemos intensamente a Cristo y seamos sus apóstoles y discípulos en el mundo de hoy. Amén.