 |
REGLAS
DE
LA
MUY ANTIGUA, REAL E ILUSTRE
HERMANDAD
SACRAMENTAL
DEL
SANTÍSIMO CRISTO DE SAN AGUSTÍN,
JESÚS
NAZARENO DE LAS PENAS,
NUESTRA
MADRE Y SEÑORA DE
LA CONSOLACIÓN
Y
SANTO ÁNGEL CUSTODIO.
GRANADA
Aprobadas
por la Autoridad Eclesiástica
con fecha
14 de Septiembre de 1996.
A. M. D.
G.
PREÁMBULO
a
las Reglas que compendian las Constituciones y el Reglamento de Régimen
Interno de la Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad Sacramental del
Santísimo Cristo de San Agustín, Jesús Nazareno de las Penas,
Nuestra Madre y Señora de la Consolación y Santo Ángel Custodio,
aprobadas por el Cabildo de Oficiales con fecha 14 de junio de 1996,
por el Cabildo General de hermanos con fecha 20 de junio de 1996, así
como por la Autoridad Eclesiástica por decreto con fecha 14 de
septiembre del mismo año, festividad de la Exaltación de la Santa
Cruz.
Es pretensión de la presentes Reglas definir el
espíritu y fines de las Constituciones de esta Hermandad.
La renovación de las Constituciones y Reglas ha venido obligada, de
una parte por las nuevas directrices dictadas por la Autoridad
Eclesiástica; y de otra, por la necesidad de adecuar las normas
rectoras de la Hermandad a una visión más actual y comprometida de
la función que las Hermandades y Cofradías deben realizar en
nuestra sociedad actual, siguiendo las orientaciones sobre el
Apostolado de los Laicos emanadas del Concilio Vaticano II, de los
documentos pontificios posteriores, y más concretamente de la Carta
Pastoral de los Obispos del Sur de España sobre Hermandades y
Cofradías. Así, las presentes Reglas podrán marcar pautas claras
para que nuestros hermanos alimenten su vida cristiana, en su doble
dimensión de experiencia de Dios y de apostolado.
Una faceta muy importante de la vida cristiana, que nuestra
Hermandad desea tener muy presente, es el ejercicio de la caridad.
La Hermandad desea que los principales beneficiarios de su acción
caritativa sean las comunidades de religiosas de vida contemplativa
que necesiten este tipo de ayuda.
Es también deseo de la Hermandad seguir potenciando el verdadero
sentido penitencial, que debe llevar a la corporación a realizar
una Estación de Penitencia con seriedad y autenticidad, de tal
manera que constituya una verdadera experiencia de cercanía con
Dios en Jesucristo para los hermanos que participen en ella, y una
“catequesis plástica” para los fieles que la contemplen, es
decir, que cumpla a la vez una función formativa, espiritual y
apostólica.
Finalmente, la Hermandad desea que en estas Reglas, el hermano
cofrade encuentre un camino seguro para poner en práctica sus
deseos de dar culto público a Dios, entrando en contacto con la
persona de Jesucristo y con la Virgen María, y de esta manera,
vivir como un auténtico cristiano y apóstol entre los hombres, a
través de su palabra y con la práctica de una vida que sea signo
de la fe que profesa, para que todo el actuar de los hermanos
redunde en la mayor Gloria de Dios, siguiendo el ejemplo de Cristo y
de María, a quienes veneramos con los títulos de Santísimo Cristo
de San Agustín, Jesús Nazareno de las Penas, y Nuestra Madre y Señora
de la Consolación. |