VÍA CRUCIS Y CELEBRACIÓN DEL PERDÓN:
Jesús Nazareno carga con la cruz de nuestras faltas
Mañana
viernes, día 7 de marzo, celebrará la Hermandad
Sacramental del Santísimo Cristo de San Agustín uno de
los actos centrales de la Cuaresma: el rezo del Vía
Crucis y la celebración comunitaria del Perdón. Como
nos ha recordado recientemente nuestro Director
Espiritual esta práctica es genuinamente cofrade y
está en el origen de las hermandades penitenciales: el
deseo de conversión y seguimiento de Jesús.
En ese
cuarto viernes de Cuaresma veneraremos de forma
especial a Cristo camino del calvario. Lo llamamos
Jesús Nazareno de las Penas y es una de nuestras
Imágenes Titulares. Una vez más, desde su hornacina,
adornada con el calor cofrade, nos invitará a tomar
nuestra cruz y seguirle, se mostrará como Mesías
–enviado del Padre, a quien sólo Él conoce- y nos
brindará su perdón.

Contaremos para este acto con la presencia de varios
sacerdotes, casi todos ellos hermanos de nuestra
corporación, que hacen un gran esfuerzo –algunos
incluso un largo recorrido por carretera- para
encontrarse ese día entre nosotros. Así se facilitará
la confesión a los hermanos y hermanas que lo deseen.
Se confiese o no se confiese en el acto, es sumamente
importante participar de esta celebración. Sin ella,
nuestra preparación cuaresmal quedaría incompleta. El
Quinario, centrado en la predicación, predispone
nuestro ánimo, el perdón nos libera de cuanto nos
impide ponernos en camino, el Lunes Santo manifestamos
–en pública declaración de fe- el seguimiento del
Mesías, previa celebración de la Eucaristía (Misa de
Nazarenos del Domingo de Ramos) y con todo ello nos
adentramos en los días grandes que Dios nos regaló
para salvación del hombre, hasta la gloriosa
conmemoración pascual.
Es
evidente, por tanto, que la celebración del Perdón
constituye un eslabón insustituible en nuestra
espiritualidad cuaresmal, que roza las esencias de
nuestro ser penitencial. Por eso, debieran participar
en este acto, al menos, cuantos harán Estación
Penitencial el próximo Lunes Santo. Es un acto
entrañable que nos reconcilia con Jesús. Quienes han
participado en él en años anteriores han experimentado
esa gracia y tranquilidad, han sentido cómo Jesús
Nazareno de las Penas nos descargaba, porque su cruz
–tal vez más pesada- recibía nuestras faltas.
Constituye este día, además, por su entrañable
intimidad, un remanso de paz en el trajín de la
Cuaresma, un momento de reflexión que tanto
necesitamos. Sabemos, porque nos las decís –esa es una
de las grandezas de la vida cofrade-, que muchos
tenéis necesidades acuciantes, que pasáis por momentos
de dureza e incertidumbre… ¡Quién no necesita ese
momento de sosiego, de encuentro personal y
comunitario con el Señor! Es una oportunidad única.
En
resumen, tres razones nos invitan a participar
activamente en el ejercicio del Vía Crucis y en la
celebración del Perdón:
1.- La
veneración de Jesús Nazareno de las Penas, uno de
nuestros Titulares, a quien dedicamos especialmente
esa jornada.
2.- La
oportunidad de meditar y tener un encuentro personal
con Cristo Jesús.
3.- La
necesidad de conversión que tenemos todos y que es la
razón de ser de nuestra identidad cofrade, que estaría
vacía sin esa sincera conversión.
Por todo ello, no faltes en esta jornada que siempre,
siempre, siempre, fortalece la vida de Hermandad.
Recuerda: mañana viernes a las 9 de la noche en
nuestra iglesia-sede.
El Muñidor Digital