INTENSO FIN DE SEMANA DE CUARESMA

La
Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de San
Agustín vibra de una manera muy especial en torno al
Tercer Domingo de Cuaresma. Es la fecha establecida
para la Función Principal de Instituto, justamente
el pasado domingo.
Un años
más nuestro Director Espiritual, D. José María
Rodríguez-Izquierdo Gavala S.I., presidió la
celebración, en la que estuvo acompañado por nuestro
también hermano D. Pedro Castón Boyer S.I. y por el
director del Colegio de PP. Agustinos de Granada, D.
José María Sánchez Martín OAR. Como en todos los
días del Quinario, ocupaba el lugar central en la
Mesa de Presidencia de la Hermandad D. Juan Pedro
Aznar Hernández, Hermano Mayor. La celebración
incluyó la pública protestación de fe de la
Hermandad.
Partiendo del sugerente Evangelio del encuentro de
Jesús con la Samaritana, nuestro Director Espiritual
pidió en la Homilía a todos los hermanos y hermanas
fidelidad al fin último y originario de las
hermandades de penitencia: la conversión del hombre.
Y, en esta línea, presentó las propuestas esenciales
para estos días que restan hasta la Pascua,
insistiendo en la Celebración Comunitaria del
Perdón, en la Estación de Penitencia, en los Oficios
de Semana Santa y, de forma especial e
irrenunciable, a la participación en la Vigilia
Pascual.
Una vez
más, como en todos los días anteriores, se finalizó
con el canto de la Salve Regina, mientras era
incensada la bendita imagen de Consolación, que ha
adquirido este año un protagonismo especial, dada la
inminencia de la Estación de Penitencia en la que
recorrerá, por vez primera, las calles de Granada.
Como
siempre, y así lo agradeció al término de la
Eucaristía el celebrante, la solemnidad de esta
jornada se debe en buena medida a cuantos colaboran
en la preparación y celebración de los cultos:
acólitos y asistentes del altar, sacerdotes
celebrantes, lectores, priostes encargados del altar
de cultos y comunidad de religiosas que siempre nos
brindan su compañía y sus cantos. Todos contribuyen
a que la Función Principal tenga ese carácter tan
especial y, cómo no, la abrumadora presencia de
hermanos en una iglesia que se ha quedado pequeña
también durante todas las jornadas del Quinario. Es
justo, en nombre de la Hermandad, presentar nuestras
disculpas por la incomodidad que supone, de culto en
culto, la falta de espacio, pero también es justo
agradecer la fidelidad de tantos hermanos y
hermanas, algunos sin poder entrar en el templo, por
hacerse presentes en estas entrañables citas de la
vida de Hermandad.
Vivos y
entrañables momentos, asimismo, se vivieron en los
dos últimos días del Quinario, en los que nuestro
hermano sacerdote, Jesús Ramírez Barrancos, nos
brindó dos magníficas reflexiones, al hilo de
Evangelio de esos días (la supremacía de Pedro entre
los apóstoles y el encuentro de Jesús con la
Samaritana). Sus palabras desprendían humanidad,
presentándonos un Dios cercano a los hombres, tan
cercano que se hace uno de ellos. Especial
emotividad tuvieron sus palabras al referirse al
Cristo de San Agustín, glosando la belleza de su
cabeza, pese al horror del sufrimiento, y la
elegancia del Cristo total, expuesto sobre una cruz
de plata que simboliza el triunfo.
Andrés,
Felipe, José Manuel, José Gabriel…, hermanos y
sacerdotes, concelebraron con él, en la jornada del
viernes, en la que hubo una mención especial, por
tratarse de la festividad de la Cátedra de San
Pedro, a la antigua hermandad sacerdotal que reside
en nuestro convento (desde 1724), bajo la advocación
del Príncipe de los Apóstoles, devoción que estamos
dispuestos a recuperar y potenciar. Hasta seis
sacerdotes en una jornada en que fue máxima la
expectación de los cofrades por conocer la nueva
imagen de Santa María Magdalena, realizada por el
imaginero onubense Elías Rodríguez Picón.
Fue en
la capilla de nuestra Titular Mariana, que
permanecía cerrada por colgaduras. Descorrida ésta,
se procedió a la presentación de la imagen que
corrió a cargo del Teniente de Hermano Mayor y del
propio Elías, que expresó lo que ha querido
transmitir con la talla de María Magdalena y el reto
que suponía hacerla para nuestra Hermandad. Cerró el
acto nuestro Hermano Mayor dirigiendo unas sentidas
palabras de agradecimiento por la donación de la
obra, por la ejecución de la misma y por la
asistencia al acto, además de mostrar gratitud hacia
nuestras religiosas del Ángel Custodio por las
facilidades que nos otorgan. La imagen de María
Magdalena se presentaba primorosamente vestida con
ropajes bordados (morada túnica y rojo mantolín),
portando en las manos un paño a modo de sudario y un
pomo con perfumes para embalsamar, así como un
nimbo, también de plata, coronando su cabeza. Su
policromía e impronta de escuela granadina se
refuerza con una delicada expresión de dolor y el
vigor de sus cabellos cayendo sobre los hombros. Se
recortaba la imagen sobre el techo de palio de
Nuestra Madre y Señora de la Consolación.
Una
jornada también muy especial y multitudinaria se
vivió el sábado de Quinario. Junto al predicador
concelebraron D. José María Rodríguez-Izquierdo y D.
Sergio Villalba, Vicario Parroquial de Cullar y
anejos (Diócesis de Guadix), que desde ese día pertenece a nuestra
Hermandad. Y es que éste fue el día reservado para
la imposición de medallas a los nuevos hermanos, que
en varias decenas, pequeños, jóvenes y mayores,
hombres y mujeres, se acercaron hasta el altar para
realizar la promesa o juramento y recibir ese
emblema que simboliza nuestro compromiso cofrade.
Un
compromiso que, como todos los años, se renueva de
forma entrañable en la Cuaresma. Gracias a todos y
ánimo para seguir participando en las próximas
convocatorias.
El Muñidor Digital