BOLETÍN ELECTRÓNICO DE NOTICIAS
 
NÚMERO 747 / 28-02-2008


INTENSO FIN DE SEMANA DE CUARESMA

 

La Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de San Agustín vibra de una manera muy especial en torno al Tercer Domingo de Cuaresma. Es la fecha establecida para la Función Principal de Instituto, justamente el pasado domingo.

Un años más nuestro Director Espiritual, D. José María Rodríguez-Izquierdo Gavala S.I., presidió la celebración, en la que estuvo acompañado por nuestro también hermano D. Pedro Castón Boyer S.I. y por el director del Colegio de PP. Agustinos de Granada, D. José María Sánchez Martín OAR. Como en todos los días del Quinario, ocupaba el lugar central en la Mesa de Presidencia de la Hermandad D. Juan Pedro Aznar Hernández, Hermano Mayor. La celebración incluyó la pública protestación de fe de la Hermandad.

Partiendo del sugerente Evangelio del encuentro de Jesús con la Samaritana, nuestro Director Espiritual pidió en la Homilía a todos los hermanos y hermanas fidelidad al fin último y originario de las hermandades de penitencia: la conversión del hombre. Y, en esta línea, presentó las propuestas esenciales para estos días que restan hasta la Pascua, insistiendo en la Celebración Comunitaria del Perdón, en la Estación de Penitencia, en los Oficios de Semana Santa y, de forma especial e irrenunciable, a la participación en la Vigilia Pascual.

Una vez más, como en todos los días anteriores, se finalizó con el canto de la Salve Regina, mientras era incensada la bendita imagen de Consolación, que ha adquirido este año un protagonismo especial, dada la inminencia de la Estación de Penitencia en la que recorrerá, por vez primera, las calles de Granada.

Como siempre, y así lo agradeció al término de la Eucaristía el celebrante, la solemnidad de esta jornada se debe en buena medida a cuantos colaboran en la preparación y celebración de los cultos: acólitos y asistentes del altar, sacerdotes celebrantes, lectores, priostes encargados del altar de cultos y comunidad de religiosas que siempre nos brindan su compañía y sus cantos. Todos contribuyen a que la Función Principal tenga ese carácter tan especial y, cómo no, la abrumadora presencia de hermanos en una iglesia que se ha quedado pequeña también durante todas las jornadas del Quinario. Es justo, en nombre de la Hermandad, presentar nuestras disculpas por la incomodidad que supone, de culto en culto, la falta de espacio, pero también es justo agradecer la fidelidad de tantos hermanos y hermanas, algunos sin poder entrar en el templo, por hacerse presentes en estas entrañables citas de la vida de Hermandad.

Vivos y entrañables momentos, asimismo, se vivieron en los dos últimos días del Quinario, en los que nuestro hermano sacerdote, Jesús Ramírez Barrancos, nos brindó dos magníficas reflexiones, al hilo de Evangelio de esos días (la supremacía de Pedro entre los apóstoles y el encuentro de Jesús con la Samaritana). Sus palabras desprendían humanidad, presentándonos un Dios cercano a los hombres, tan cercano que se hace uno de ellos. Especial emotividad tuvieron sus palabras al referirse al Cristo de San Agustín, glosando la belleza de su cabeza, pese al horror del sufrimiento, y la elegancia del Cristo total, expuesto sobre una cruz de plata que simboliza el triunfo.

Andrés, Felipe, José Manuel, José Gabriel…, hermanos y sacerdotes, concelebraron con él, en la jornada del viernes, en la que hubo una mención especial, por tratarse de la festividad de la Cátedra de San Pedro, a la antigua hermandad sacerdotal que reside en nuestro convento (desde 1724), bajo la advocación del Príncipe de los Apóstoles, devoción que estamos dispuestos a recuperar y potenciar. Hasta seis sacerdotes en una jornada en que fue máxima la expectación de los cofrades por conocer la nueva imagen de Santa María Magdalena, realizada por el imaginero onubense Elías Rodríguez Picón.

Fue en la capilla de nuestra Titular Mariana, que permanecía cerrada por colgaduras. Descorrida ésta, se procedió a la presentación de la imagen que corrió a cargo del Teniente de Hermano Mayor y del propio Elías, que expresó lo que ha querido transmitir con la talla de María Magdalena y el reto que suponía hacerla para nuestra Hermandad. Cerró el acto nuestro Hermano Mayor dirigiendo unas sentidas palabras de agradecimiento por la donación de la obra, por la ejecución de la misma y por la asistencia al acto, además de mostrar gratitud hacia nuestras religiosas del Ángel Custodio por las facilidades que nos otorgan. La imagen de María Magdalena se presentaba primorosamente vestida con ropajes bordados (morada túnica y rojo mantolín), portando en las manos un paño a modo de sudario y un pomo con perfumes para embalsamar, así como un nimbo, también de plata, coronando su cabeza. Su policromía e impronta de escuela granadina se refuerza con una delicada expresión de dolor y el vigor de sus cabellos cayendo sobre los hombros. Se recortaba la imagen sobre el techo de palio de Nuestra Madre y Señora de la Consolación.

Una jornada también muy especial y multitudinaria se vivió el sábado de Quinario. Junto al predicador concelebraron D. José María Rodríguez-Izquierdo y D. Sergio Villalba, Vicario Parroquial de Cullar y anejos (Diócesis de Guadix), que desde ese día pertenece a nuestra Hermandad. Y es que éste fue el día reservado para la imposición de medallas a los nuevos hermanos, que en varias decenas, pequeños, jóvenes y mayores, hombres y mujeres, se acercaron hasta el altar para realizar la promesa o juramento y recibir ese emblema que simboliza nuestro compromiso cofrade.

Un compromiso que, como todos los años, se renueva de forma entrañable en la Cuaresma. Gracias a todos y ánimo para seguir participando en las próximas convocatorias.

El Muñidor Digital