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MEMORIA
DE ACTIVIDADES |
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no de
mayo de 1988. Este día, en las postrimerías de lo que entendemos por
"Curso Cofrade", paradójicamente iba a ser el primer día de
aquel curso en el que la Hermandad del Cristo de San Agustín iba a tener
actividad, aunque como veremos una actividad muy poco usual.
Habría que remontarse tiempo atrás, a 1984, año en el que nuestro
hermano D. Miguel Ángel Fernández Medina leía una nota en la prensa
local en la que se decía que tan sólo cuatro personas habían
acompañado al Concejal que representaba al Ayuntamiento en la Función de
renovación del Voto de la Ciudad. A partir de ese momento este titular
estuvo rondando por su mente y hacía ya algún tiempo que había decidido
en firme interesarse por la Hermandad. Únicamente había que buscar la
oportunidad adecuada para hacerlo y la fecha elegida fue el mencionado
día primero de mayo en el que, acompañado por el que iba a ser uno de
los puntales más importantes en la revitalización de la Hermandad, el
que fue nuestro hermano D. Antonio Salguero y Bas (q.e.p.d.), tuvo el
primer contacto con el Convento y con la Hermandad a través de una
entrevista con la Comunidad de Religiosas del Santo Ángel.
A este primer contacto sucedieron otros ya como hermanos del Santo Cristo,
en los que se les hizo entrega por parte de la Comunidad de Religiosas de
los listados de hermanos para tomar contacto con ellos, así como de la
cantidad de tres mil seiscientas sesenta y cinco pesetas que había en ese
momento en las arcas de la Hermandad.
Para el mes de junio estos dos hermanos ya se habían movido en su
círculo de amistades y habían conseguido la incorporación de nuevos
hermanos entre los que se encontraban Jorge Baum Mellado, Jorge Martínez Garzón, Francisco
Navarro López, Josefa Leyva Vílchez, Nicolás Gutiérrez Hidalgo, Miguel
Luis López Muñoz, y Rosario Pallarés Rodríguez, con
cuyo concurso ya celebran las primeras reuniones en las que se decide la
constitución de una Comisión Organizadora de la Hermandad cuyo
presidente iba a ser D. Manuel López Guadalupe, su secretario D. Antonio
Salguero y Bas y el encargado de la economía D. Miguel Ángel Fernández
Medina.
Fue el primer cometido de esta Comisión el cobro de las cuotas a todos
los hermanos, respetando las cantidades que desearan abonar los hermanos
antiguos, con el fin de conseguir recursos económicos para ir haciendo
frente a los numerosos gastos que se comenzaban a plantear. También
fueron tareas primordiales la localización de datos, libros oficiales de
la Hermandad, impresos, sello, etc. y la citación para una reunión a los
hermanos antiguos.
En el mes de julio continúan las gestiones reorganizativas iniciándose
la captación de nuevos hermanos.
Se produce una nueva citación a los hermanos antiguos que sólo contestan
por teléfono o carta dando su conformidad a todo lo que se pretendía
hacer.
En este mes, se inician por los miembros de la Comisión, las múltiples
gestiones para la celebración de la Función de renovación del Voto de
la ciudad, de tal forma que recuperara toda su solemnidad y esplendor de
tiempos pasados. Para ello se realizan los primeros contactos con el
Ayuntamiento de la ciudad. Se imprimen para su posterior distribución las
convocatorias, invitaciones a autoridades y Hermandades, y también se
inicia la búsqueda de celebrante así como de elementos para el altar de
cultos.
Tras tan intensos trámites, la celebración del la Función del Voto de
la Ciudad el día 8 de agosto es un completo
éxito, resultando de gran
solemnidad y con numerosa asistencia de invitados y fieles en general,
ostentando la representación del Ayuntamiento el Teniente de Alcalde y
Concejal de Relaciones Institucionales Excmo. Sr. D. José Miguel Castillo
Higueras y estando la predicación a cargo del Rvdo. P. Fray Esteban
Ibáñez Robledo, que con posterioridad se convertiría en Director
Espiritual de la Hermandad.
En lo tocante a la reorganización material de la Hermandad y a pesar de
las intensas diligencias realizadas, no es posible encontrar ni el primer
libro de actas ni las Reglas de la Hermandad, aunque se conocen las fechas
de las primeras que se hicieron impresas y posteriores renovaciones, por
lo que se decide que el próximo curso se realice una nueva renovación de
las mismas.
De esta forma termina este "curso cofrade", como decíamos al
comienzo, peculiar tanto por el escaso espacio de tiempo en el que se
concentran todas sus actividades, como por la propia naturaleza de las
actividades realizadas, encaminadas todas ellas a un solo fin, el de la
revitalización de esta nuestra Hermandad del Cristo de San Agustín.
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