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LA IMAGEN DE SAN JUAN YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS

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RAFAEL LÓPEZ MOYA

l 28 de febrero de 2001 dio comienzo el que sería último capítulo en la tan esperada incorporación de la Imagen de San Juan Apóstol y Evangelista a nuestra Hermandad. En tan señalada fecha, una comisión de hermanos, miembros todos del Cabildo de Oficiales, encabezada por el Teniente de Hermano Mayor, D. Francisco Merino, partió hacia la capital hispalense para recoger, de manos de su autor, nuestro también hermano Antonio Joaquín Dubé de Luque, su segunda talla para la Hermandad, tras nuestra Sagrada Titular, Nuestra Madre y Señora de la Consolación, y séptima de su gubia para nuestra ciudad.
Efectivamente, en el corazón del popular barrio de Triana, donde el artista posee su taller, y rodeado de los innumerables recordatorios de sus obras precedentes, se nos hizo entrega, en un sencillo acto, de la Imagen que servirá de ejemplo por su fidelidad a Cristo, a los jóvenes de nuestra Hermandad, y por su relación de compañía con Nuestra Madre, a todos aquellos que encontramos en ella, el refugio espiritual que anhelamos en nuestra vida de cristianos.
Sinceramente conmovidos por la honda expresión de dolor contenido que denota el juvenil rostro de la Imagen, ante nosotros se presentaba el apóstol predilecto de Jesús, de corta melena rizada, excepcionalmente barbilampiño, según la iconografía tradicional de este apóstol bajo palio, y elevada expresividad recogida en la postura de sus manos, señalando con su derecha delicadamente a la Madre el camino de la Amargura, mientras la izquierda se acerca al corazón, que se bate entre la angustia y el dolor. Todo ello nos llevó a los presentes a la sincera opinión de que su presencia en la Hermandad elevará, aún más si cabe, el valor devocional de la misma.
Perfectamente protegido ante cualquier circunstancias, gracias al buen hacer de nuestro Prioste, D. José Miguel Pérez, el traslado hasta Granada se hizo sin novedad alguna en la tarde de ese mismo día, siendo depositado en la clausura de nuestro Convento Sede, no sin antes ser presentado debidamente, ante la Comunidad de clarisas franciscanas, bajo cuyo techo permanecerá a partir de ahora.
Una vez finalizado el trámite del traslado, todo quedaba a expensas de la correspondiente aprobación eclesiástica así como de la oportuna bendición de la Imagen, para que ésta pudiera quedar expuesta a la veneración de los fieles.
La cercanía de la Semana Santa aconsejó posponer dicho acto al mes de mayo, y de esta forma el Cabildo de Oficiales acordó que la fecha más oportuna fuese la del sábado 19 de mayo. Con tal objetivo, se pusieron en marcha por la Hermandad, inmediatamente concluida la Semana de Pasión, todos aquellos aspectos necesarios para conseguir el mayor realce posible en la presentación de la nueva Imagen a los Hermanos del Cristo de San Agustín, al resto de Hermandades y Cofradías y a los fieles en general de nuestra ciudad.
Llegado tan esperado día, los asistentes al acto pudieron contemplar cómo la Priostía de la Hermandad había instalado en el interior de la Iglesia un magnífico altar, semejando un paso de palio, pleno de originalidad y buen gusto y en el que se podía apreciar a la Imagen de Nuestra Madre y Señora de la Consolación acompañada de San Juan, tal y como lo hará en el futuro cuando la Hermandad realice Estación de Penitencia con un segundo paso. Desde aquí el agradecimiento una vez más a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, por facilitarnos todos los elementos necesarios para tan bello altar.
La Solemne Función Religiosa estuvo presidida por D. José María Rodríguez Izquierdo Gavala, próximo a cumplir ya los diez años al frente de la Dirección Espiritual de la Hermandad. La liturgia de la Santa Misa estuvo acompañada a los cantos por la Comunidad de Clarisas Franciscanas, y que tuvo como momento cumbre, la citada bendición, ante la presencia de numerosos hermanos y fieles, ilustres representaciones, encabezadas por la Real Federación de Hermandades y Cofradías en la persona de su Presidente, D. José María Ortiz Rodríguez, junto a varios federativos, diversas Hermandades y Cofradías, y especialmente la de la Hermandad Madrina de este acto, la del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Mayor Dolor, que en un significativo gesto de confraternización, hizo donación del magnífico nimbo que orlará la Imagen del Apóstol, obra de Manuel de los Ríos.
No obstante, hay que destacar la presencia singular, en tan señalado día de D. Antonio Joaquín Dubé de Luque, autor como es sabido de la Imagen protagonista del acto, acompañado de su hijo, también imaginero. Una vez finalizada la Solemne Función Religiosa, tuvo a bien dirigir unas emotivas palabras a los asistentes, reconociendo que en la ejecución de la talla "He puesto todo el corazón, después de una larga espera de 10 años desde que ideé el conjunto iconográfico con la Imagen de la Virgen", pues efectivamente este acto servía también de homenaje al décimo aniversario de la incorporación de Nuestra Madre y Señora de la Consolación a la Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín, Tras hablarnos de la nueva Imagen, procedió a dar cumplimiento a un viejo compromiso, por el cual, paralelamente a la realización de la talla de San Juan, haría entrega del diseño del futuro paso de palio que cobijará en las Estaciones de Penitencia de nuestra Hermandad a la Madre del Redentor y al discípulo amado, muy acorde con la estética de la Cofradía, combinando los estilos renacimiento e imperio, y añadiendo materiales como el carey, ya presente en nuestros enseres procesionales.
Tras una intensa tarde llena de emotivos momentos concluyeron los actos de este día con una fraternal cena en un conocido mesón de nuestra ciudad, en el transcurso de la cual se le hizo entrega a D. Antonio J. Dubé de Luque de un recuerdo de la Bendición.