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APRENDIENDO A SER HERMANDAD SACRAMENTAL

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MIGUEL LUIS LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ

ace quince años que la Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín añadió a su intitulación la condición de Sacramental. Apenas habían transcurrido tres años desde el inicio de su revitalización, cuando los Hermanos y Hermanas del Stmo. Cristo de San Agustín sintieron esa necesidad. Les movía la tradición, esto es la fidelidad a la Historia, que nos ha mostrado la vitalidad y el rango de las Hermandades Sacramentales en siglos pasados. Les movía también y sobre todo la fe, la convicción de que esta nueva condición podía enriquecer la vida de Hermandad y facilitar un cumplimiento más completo de sus fines espirituales.

Veamos como se forjó ese proceso quince años atrás. Mientras la Hermandad crecía y se diversificaban y perfeccionaban sus actos de culto, se procedía también a su desarrollo institucional. Durante el curso 1989/90, la Hermandad anduvo atareada en la redacción de su Reglamento de Régimen Interno, una vez que sus Reglas obtuvieron la aprobación eclesiástica a finales de 1989. Tras los trabajos desplegados por la Comisión del Reglamento, éste mereció la aprobación del Cabildo General de Hermanos en febrero de 1990. El siguiente paso fue, tras un proceso interno de análisis y concienciación, la solicitud del carácter Sacramental para la Hermandad.

Su demora durante algunos meses se debió en parte a la intensa actividad derivada de la recepción y bendición de la nueva Titular Mariana de la Hermandad, la Bendita Imagen de Nuestra Madre y Señora de la Consolación, realizada por el imaginero hispalense Antonio Joaquín Dubé de Luque. Tuvo lugar la bendición de la talla e imposición de la corona, por el Arzobispo Coadjutor de Granada, D. Fernando Sebastián Aguilar, el 19 de enero de 1991. Apenas pasados los cultos de Cuaresma y Semana Santa, aún internos, el Cabildo de Oficiales aprobó elevar al Ordinario la solicitud de la concesión del título de Sacramental. Además la comisión encargada antes de redactar las Reglas, se ocuparía ahora de proponer las reformas necesarias  derivadas de la nueva naturaleza confraternal que se pretendía. Fue el día 16 de abril de 1991. La unanimidad observada entre los Hermanos Oficiales se convirtió en aclamación en el Cabildo General celebrado el 28 de junio de ese año.

Desde ese momento los acontecimientos se precipitaron e incluso el anunciado Cabildo de Elecciones se postergó a la espera de la decisión de la Autoridad Eclesiástica en relación con nuestra pretensión de sacramentalidad. Apenas tres meses más tarde, concretamente el 23 de septiembre, se rubricaba el Decreto Arzobispal concediendo lo pedido. En los cabildos de oficiales del inmediato mes de octubre se usa ya la intitulación Sacramental. José Alcaraz Ávila fue el primer Promotor Sacramental de la Hermandad. Pronto se organizan las primeras actividades de índole sacramental, generando ilusión entre los hermanos. La propuesta de cultos para el curso 1991/92 incluía Misa de Hermandad todos los Domingos a las doce del mediodía; turno de Adoración Nocturna, todos los días cinco de cada mes; Cultos Sacramentales conjuntos, los segundos jueves del mes a las 20.30, además del montaje del Monumento de la iglesia-sede para el Jueves Santo y de la asistencia corporativa a la procesión del Corpus, actividades que ya venían haciéndose por la Hermandad.

El 13 de mayo de 1992, festividad de la Virgen de Fátima, el Cabildo de Oficiales aprobó por unanimidad el anteproyecto de reforma de las Reglas de la Hermandad para incluir ese carácter Sacramental. Un mes más tarde, el 12 de junio, lo haría el Cabildo General. Desde entonces, como gusta decir nuestro Director Espiritual –y esto es válido para todas las cofradías penitenciales de Granada que ostentan el título de Sacramental-, el Stmo. Sacramento se convirtió en el primer Titular de la Hermandad. A la procesión del Corpus Christi de ese año, celebrada el 18 de junio, asistió la Hermandad por primera vez con su título de Sacramental.

Ser Hermandad Sacramental puede entenderse como un “privilegio”, pero ante todo como un “compromiso”. En nuestro caso, esta condición no añadía a la dilatada historia de la Hermandad el beneficio de la antigüedad. Incluso se renunció a algunos signos propios de las Hermandades Sacramentales, como el uso de la cera roja. Por el contrario, hubo que comenzar a aprender a ser Hermandad Sacramental.

La Historia nos dio muchas lecciones, dada la enorme tradición que estas cofradías tuvieron en Granada, estando presentes, en siglos pasados, en todas las iglesias parroquiales y, generalmente, por duplicado. Algunas fórmulas, como la del Santo Viático o procesión de impedidos, resultaban atrayentes, e incluso en varias ocasiones se ha estudiado si procedían. Sin embargo, otros son nuestros tiempos y actos así se han descartado. Por ejemplo, hoy ya no tiene validez litúrgica la costumbre antigua –muy presente en las Hermandades Sacramentales- de celebrar la Misa con el Santísimo Sacramento expuesto. Ser Hermandad Sacramental hoy, en fin, se planteaba como un reto, para el que la Hermandad debía dedicar el más intenso de sus esfuerzos y la más fina imaginación.

La Hermandad, como se ha indicado, participa en los cultos de las Hermandades Sacramentales de Granada los terceros jueves de cada mes, popularmente denominados, al rescatar el nombre de una antigua asociación eucarística de Granada, “Jueves Eucarísticos”. El mes de diciembre es el reservado tradicionalmente, desde 1991, a la Hermandad del Stmo. Cristo de San Agustín. Ese mismo año se celebró una Vigilia Especial en la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz y víspera de la de Nuestra Señora de las Angustias; era el día 14 de septiembre,

El tesón de algunos hermanos, con una dilatada trayectoria adoradora, dio como fruto la constitución de un turno de Adoración Nocturna, en concreto en número 5, que languidecía –ya se había propuesto, sin éxito, una revitalización del mismo a cargo de las hermandades de Jesús Despojado y Cristo de San Agustín en mayo de 1990-, y que desde 1991 pasó a denominarse del “Stmo. Cristo de San Agustín y de Nuestra Señora de las Angustias”. De esa forma se respetaba su nombre primitivo y se añadía el nuevo. Además, se reforzaban los vínculos devocionales entre dos imágenes que durante siglos han compartido el clamor popular de los granadinos, como se ha mostrado con ocasión de aflicciones colectivas, en las que la ciudadanía ha vuelto los ojos, en forma de oración, de culto y de rogativa, a ambas señeras Imágenes.

El ferviente tesón de un grupo de hermanos y hermanas fieles a esta cita ha hecho posible el mantenimiento del turno. Manuel López Guadalupe, al hilo de sus quince años de existencia, nos ha ofrecido recientemente algunos datos esperanzadores. La media de asistencia a las vigilias durante todos estos años ha sido de 22 adoradores. Tres sacerdotes han ocupado sucesivamente la capellanía del turno: D. Francisco Alonso, durante más de tres años, D. Francisco Hoya Linares, durante casi un año, y desde junio de 1995 nuestro Director Espiritual, el P. José María Rodríguez-Izquierdo Gavala S.I. Otros doce sacerdotes nos han acompañado en forma de sustituciones. Se computan hasta la fecha 170 vigilias.

El 5 de marzo de 1991 forma parte ya de los anales de nuestra Hermandad: 23 adoradores, además del sacerdote, participaron en la primera vigilia del revitalizado turno 5º y celebraron su acto de adoración en nuestro templo-sede (y no en la capilla de la Misericordia, como lo hacía tradicionalmente este turno). Así ha sido de desde entonces.

El turno de adoración, fiel a la costumbre de la Adoración Nocturna, se estableció al principio el día 5 de cada mes –comenzando su andadura en marzo de 1991, como se ha indicado, pero con la intención de rescatar la piadosa devoción a Cristo Crucificado –en particular al Santo Crucifijo de San Agustín- en los primeros viernes de cada mes, pasó a celebrar su vigilia en esta fecha movible desde septiembre de 1992, como venía proponiéndose desde el antecedente mes de mayo.

Nótese que la adoración eucarística comenzó en el mismo momento que la petición de la condición Sacramental y, aunque ésta no hubiera sido concedida, sospechamos que el turno hubiera continuado. A los hermanos que asiduamente asisten, se unen algunos otros adoradores no hermanos –incluidas personas de fuera de Granada-, que han sabido descubrir el tesoro de la adoración eucarística. Ojalá ese descubrimiento estuviera al alcance de todos los hermanos.

Nuestras vigilias, para facilitar así una mayor participación de fieles y dado que residimos en la iglesia de un convento de clausura –sin la colaboración generosa de las religiosas no hubiera sido posible reconstituir este turno de adoradores-, no se extienden –salvo en casos especiales- más allá de una hora y media. Siguiendo las orientaciones del Concilio Vaticano en torno a la Eucaristía, la adoración se realiza con la Misa como centro. Efectivamente la adoración, y todo culto al Santísimo, deben emanar sin ambigüedades de la celebración eucarística. Sólo así adquieren su verdadera dimensión y su pleno sentido. La adoración se hace, siguiendo los tiempos litúrgicos del año, de acuerdo con el Manual de la Adoración Nocturna Española, cuyas lecturas y oraciones (muchas de ellas recitadas a dos coros) son una auténtica delicia. Pero sobre todo, quienes asisten a este acto saben lo gratificante que resulta la meditación, el diálogo interior con nuestro Padre, la contemplación del misterio, en suma, su fuerza interior. El acto de los primeros viernes se ha convertido en un motor, en uno de los pilares fundamentales de la espiritualidad de la Hermandad. Hoy no se entendería sin este profundo y entrañable acto mensual. Sin embargo, la participación cofrade en las funciones del Triduo Pascual, de manera especial en la Vigilia de Pascua de Resurrección, es menor de lo deseable.

De nuevo un 14 de septiembre, cinco años más tarde de aquella vigilia especial y fecha señalada porque en ella se renueva el Voto de la Ciudad en honor del Cristo de San Agustín, un nuevo decreto arzobispal aprobaba la Reglas que hoy rigen a la Hermandad, tras el proceso de renovación emprendido por la Curia Eclesiástica. Los cultos de la Hermandad se inician con los dedicados al Santísimo Sacramento. La tradición del culto sacramental, aquilatada en los años anteriores, aparece así especificada en la regla 29:

-         Concurrencia a los cultos conjuntos de las Hermandades Sacramentales de Granada.

-         Mantenimiento del turno V de la Adoración Nocturna Española.

-         Santa Misa (Misa de Hermandad) todos los domingos.

-         Asistencia corporativa a la Procesión del Corpus Christi de Granada.

-         Montaje del Monumento al Santísimo el Jueves Santo, con asistencia al Triduo Pascual en el templo-sede.

Mas, como suele ocurrir en el ámbito cofrade, cuando éste goza de vitalidad, la práctica de la Hermandad va más allá afortunadamente de lo que recogen las Reglas. Así son las cosas; así han sido siempre. Con gran esfuerzo por parte de un grupo de hermanos, y siguiendo las consideraciones de nuestro Director Espiritual, D. José María Rodríguez-Izquierdo, la Hermandad celebra anualmente una Función en honor del Santísimo Sacramento. Iniciada en 2001, al cumplirse la primera década de nuestro título de Sacramental, tiene lugar el Domingo en que celebra la Iglesia la festividad de Cristo Rey del Universo –cierre del Año Litúrgico antes del comienzo del Adviento-, aproximadamente entre el 20 y 26 de noviembre.

Es una función sobria y sencilla en su solemnidad. Me explico, lo importante es el Santísimo Sacramento –más exactamente la Eucaristía-. Por eso, es bueno que nada distraiga la atención de los fieles. De hecho, el Director Espiritual insiste en el culto y devoción privilegiados en honor del Santísimo y en el compromiso personal que exige a los Hermanos. Ubicada la celebración al término del ciclo litúrgico anual, sirve de colofón a la Misa de Hermandad celebrada cada domingo y fiesta de precepto. Este es ciertamente el culto sacramental por antonomasia, del que la función de noviembre no es más que un compendio o resumen.

El altar de esta celebración, en su sencillez, trata siempre de realzar el Sagrario, donde se contiene a Cristo real y verdaderamente en la Hostia consagrada. Alguna representación del Niño Jesús, muy del estilo de la tradición sacramental de nuestra tierra, con alguna cantidad de cera mayor a la normal y exorno floral componen la decoración del altar mayor. Lo demás, todo lo demás, es sólo para el Santísimo Sacramento.

No pocas veces se ha tratado la temática sacramental, bajo distintas ópticas y diversos temas, en las charlas de formación de la Hermandad, contando con las profundas enseñanzas en el campo litúrgico de nuestro Director Espiritual. De una forma extraordinaria se celebraron tres charlas de contenido sacramental –arte, historia y liturgia- en el mencionado año 2001.

En la misma línea, cabe reseñar la intensificación de actividades en torno a la solemne festividad del Corpus Christi. La asistencia a la procesión es ya clásica para todas las cofradías de la ciudad. En los últimos años se añade la participación en la Eucaristía previa a la procesión. Pero además, la Hermandad del Cristo de San Agustín ha venido realizado en los últimos cinco años –con un precedente en 1993, en que se presentaba la custodia flanqueada por las tallas de S. Miguel y S. Rafael- el esfuerzo de montar un altar eucarístico –siguiendo una tradición devocional granadina que no debe perderse- al paso de la Custodia procesional.

El equipo de Priostía, junto a un buen número de ilusionados hermanos, presenta así, en la calle Cárcel Baja, un canto estético al Santísimo Sacramento, detallista y minucioso –en dos ocasiones con laboriosas alfombras de aserrín y sal coloreados en el suelo ante el altar-, cambiando de temática cada año. Desde el año 2002 hemos visto en este altar la Custodia bajo corona imperial, sobre un Niño Jesús bendiciendo; la representación de S. Francisco adorando la Eucaristía, en una custodia portada por Sta. Clara; la Inmaculada Concepción, custodiada por dos imágenes de los santos de Asís, Francisco y Clara; S. Pedro con dignidad pontificia, como homenaje, el pasado año, al relevo en la sede romana con la entronización de Benedicto XVI… Por supuesto, los elementos de pintura, espejos, colgaduras, candelabros, cera y flor, además de alguna representación del Niño Jesús, aparecen en estos altares con mimo y profusión.

Mucho fervor y esfuerzo se derrocha en esta iniciativa que, además, brinda una inmejorable ocasión de compartir tiempo, trabajo y conversación entre los hermanos. Asimismo, constatando la menor participación cofrade en la procesión de la Octava del Corpus, que en Granada se viene organizando en los últimos tiempos el Domingo en que se celebra la festividad litúrgica del Corpus, la Hermandad se ha hecho presente en ella con un nuevo testimonio de reverencia al Cuerpo de Cristo cuando sale a la calle; escena que se repite desde 2003. Es deseo de la Hermandad Sacramental del Sagrario y del Cabildo de la Catedral potenciar los cultos sacramentales de esos días. Por eso, se invita de forma especial a las Hermandades Sacramentales. La del Cristo de San Agustín suele participar desde 2004, copresidiendo, en la función y procesión interior del Viernes de la Octava. Estos aspectos formales también deben cuidarse.

En mayo de 1992 se plantea por vez primera la ejecución de un Estandarte Sacramental. Era en el contexto de la preparación de la primera Estación Penitencial. Pero la insignia sacramental no se ejecuta. Hay que madurar la idea. Eso sí, para significar el carácter sacramental se remata el asta del guión corporativo con un templete de orfebrería centrado por la Custodia. Ésta ni siquiera figura en la heráldica de la Hermandad.

Falta la insignia, pero se fortalece el culto sacramental. Falta el signo, pero no el significado. Hay cosas que no deben hacerse con prisa, ideas que deben madurarse y así ocurre con esta insignia, precisamente porque se entiende como fundamental para la Hermandad. Nuevo intento de ejecución alrededor del año 2001, con ocasión del X Aniversario de nuestra condición de Sacramental. Pero la iniciativa, por diversos motivos, tampoco prosperó.

A la tercera va la vencida. Ha sido una suerte que, conmemorando los quince años de la condición Sacramental de la Hermandad, haya podido al fin llevarse a buen puerto la realización del Guión Sacramental. El encargo se hizo al taller malagueño de María Felicitación Gaviero Galisteo, de cuya calidad artística ya tenía muestras la Hermandad. En este caso, la originalidad de la pieza –de unos 170 cm. de alto por 50 cm. de ancho- radica, no en la forma de lábaro –insignia romana, presente en muchas hermandades andaluzas-, sino en la consecución de los efectos de movilidad propios de la orfebrería en una pieza completamente bordada. Así, a la ondulación apreciada en el frente y en el perfil de la alargada obra, con atrevidas curvas y contracurvas, se suma el realce y vistosidad del bordado, todo él realizado en oro fino, con hilos de distintos matices y texturas, como viene siendo habitual en este taller.

Al término de la función dedicada al Santísimo Sacramento del pasado noviembre (día 20) se firmó el contrato de la pieza, bajo diseño de Antonio Rodríguez García, que durante los meses anteriores a la Cuaresma hemos visto progresar, primero en el bordado minucioso de las piezas, después en su colocación y perfilado sobre un tisú de plata de tonos claros. Siguiendo las orientaciones de la Hermandad, el lábaro sacramental reproduce en su centro la custodia del convento, en la que tanta veces hemos adorado al Santísimo, sobre nubes que recrean un ambiente celestial. En la parte inferior se presenta la apocalíptica alegoría del Cordero sobre el libro cerrado de los siete sellos, pieza en que la textura adquiere una calidad insuperable. Racimos de uvas y manojos de espigas, así como piezas de rocalla de gusto dieciochesco, orlan todo el conjunto, airoso en la curvatura superior, que permite el remate con sendas borlas doradas, tanto en el haz como en el envés.

La pieza se presenta sobre asta plateada realizada en el sevillano taller de Santos Campanario, rematada por una Inmaculada Concepción, en recuerdo del CL Aniversario de la proclamación de este dogma mariano, conmemorado recientemente. En definitiva, el significado de ser Sacramental sigue intensificándose en la vida de la Hermandad y ahora, quince años después, se expresa también con un signo visible, estrenado en la estación de penitencia del pasado Lunes Santo y que figurará también en la procesión del Corpus: el Estandarte Sacramental de la Hermandad del Stmo. Cristo de San Agustín. Es el símbolo de nuestro privilegio, pero sobre todo de nuestro compromiso.

 

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