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HISTORIA
DE UNA BENDITA REALIDAD IX
DATOS PARA
LA HERMANDAD
UNA
LENTA DECADENCIA (1868-1931) |
a
caída de la Monarquía Borbónica y la subsiguiente apertura de un período
revolucionario incidió negativamente en una corporación que en los últimos
años se había alineado de forma clara con el viejo Régimen. Aunque la
Hermandad, al contrario que otras instituciones religiosas que padecieron
expolios, atentados en su patrimonio e, incluso, traslados forzosos, no sufrió
ningún ataque directo en los años que van desde la "Gloriosa" (1868)
a la Restauración monárquica (1874), no cabe duda que los cambios políticos y
sociales perturbaron su marcha y sentaron las bases de una crisis de la que no
saldría hasta pasado más de un siglo.
El período va a estar marcado por los agobios económicos. Sus hermanas no eran
muchas: algo más de cuarenta según una nómina de 1871. Los hermanos, otros
tantos, pues salvo excepciones, la Asociación de Señoras se nutría de las
esposas de éstos.
En 1874, recuperada la normalidad en el país con el retorno de los Borbones, la
Real e Ilustre Hermandad acuerda, con la Adhesión de la rama femenina, editar
una lámina del Santo Cristo. Aunque en sus actas nada se dice, es fácil intuir
las razones de tal medida: levantar la devoción al Titular, muy apagada durante
los años revolucionarios, y conseguir unos ingresos extraordinarios de los que
tan necesitada estaba la corporación. Y en efecto, en la Junta anual de 1876 se
reconoce el estado delicado de la tesorería, lo que va a obligar en lo sucesivo
a comisarios y comisarias a sufragar los gastos, especialmente los más
urgentes.
En realidad la Cofradía no había sabido liberarse de una tendencia que venía
gestándose a lo largo de la centuria y que ahora, durante la Restauración, se
impone claramente afectando a todas las corporaciones religiosas. Un fuerte
elitismo y oficialismo que provoca la pérdida de participación popular y que
se refleja claramente en la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo que
se convierte en un simple cortejo oficial en detrimento de las hermandades
(Soledad y Tres Necesidades) que aún persistían. De ahí la creciente
importancia de comisiones y mayordomos en detrimento de los órganos propios de
aquellas.
Quizás esta circunstancia explique la disolución de la Asociación de Señoras
y el pase de sus miembros a la Hermandad, hecho que se producen en julio de
1890, y la inmediata reorganización de la misma, lo que obliga a redactar
nuevas reglas que serán aprobadas por las autoridades eclesiástica y civil en
1902.
La reorganización no surtió los efectos deseados por lo que la corporación
continuará aletargada durante las primeras décadas del nuevo siglo. En estos
años, por tanto, sólo cabe señalar dos hechos de distinta índole. Uno,
negativo; el robo de unas planchas de la base de la Cruz de Plata del Santo
Cristo en 1916, que hizo que tres años después el platero Tomás Agrela la
restaurara, percibiendo por su trabajo 660 pesetas.
El otro, de distinto carácter y significación, en 1929: la salida procesional
del Santo Cristo incorporado a la Cofradía de la Soledad del Monasterio de
Santa Paula en la procesión del Viernes Santo. Creemos, quizás
aventuradamente, que en aquella experiencia hubo algo más que el deseo de
resaltar la procesión con la inclusión de una de las imágenes más devotas de
la ciudad; el propósito de devolver a la veneración del Santo Cristo la base
popular que había perdido por el elitismo e inoperancias de su Hermandad.
Por último, otro acontecimiento de mayor trascendencia va a marcar el fin de
este período: la compra en 1931 por el Gobierno de la Nación del Convento del
Santo Ángel con el fin de construir en su solar el nuevo edificio del Banco de
España. Mientras duraron las obras de la nueva sede que se ubicaría en el
anterior solar bancario, esto es, hasta marzo de 1942, la Corporación y la
Comunidad de Clarisas Franciscanas permanecerían en el Monasterio hermano de la
Encarnación.
Autor: José Szmolka
Clares
Título: "Historia de una bendita realidad IX".
Publicado en: Boletín "El Muñidor" de Marzo-Abril 1995.
Prohibido reproducir total o parcialmente este trabajo sin la mención expresa
de su fuente de procedencia.
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