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HISTORIA DE UNA BENDITA REALIDAD VI
DATOS PARA LA HERMANDAD
LA NUEVA SEDE: EL CONVENTO DEL SANTO ÁNGEL CUSTODIO

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JOSÉ SZMOLKA CLARES

xclaustrado el cenobio agustiniano, el 23 de septiembre de 1835 la Ilustre Hermandad se traslada con su Sagrado Titular y demás pertenencias al cercano monasterio de Clarisas Franciscanas del Santo Ángel Custodio.
Este monasterio había sido fundado por sor María de las Llagas, hija de don Diego de los Cobos y Luna, Marqués de Camarasa, comendador mayor de León, adelantado de Cazorla y Señor de Sabiote, y de doña Ana Centurión y Córdoba, hija de los marqueses de Estepa.
Nacida en la villa de Sabiote, desde muy niña sintió la vocación religiosa y quiso ingresar en el monasterio de clarisas de Estepa en el que vivía una tía suya a lo que su padre se opuso. Vencida la resistencia familiar logró sus deseos y, al acercarse la fecha de hacer su profesión religiosa, firmó testamento, el 18 de junio de 1622 declarando su intención de fundar un convento de Clarisas en Granada en atención al último deseo de su madre doña Ana Centurión.
Sor María de las Llagas marchó a Granada el 14 de julio de 1626 acompañada por otras cinco religiosas, siendo huéspedes inicialmente del Convento de Clarisas Capuchinas. Obtenida la pertinente licencia diocesana para fundar el convento, se trasladaron a una casa alquilada en el Campo del Príncipe donde estuvieron poco tiempo pues, casi de inmediato, pasaron a una casa de la Cuesta del Chapiz para finalmente establecerse en unas viviendas que adquirieron y que estaban situadas entre las actuales calles de la Cárcel y Gran Vía. Dada su extremada juventud sor María no pudo ser abadesa del convento por ella fundado hasta agosto de 1632. Durante su prolongado mandato pues murió el 8 de junio de 1675, se llevaron a cabo numerosas e importantes obras en el convento y se construyó de nueva planta la iglesia.
Las obras de la iglesia, que sería consagrada al Santo Ángel Custodio, comenzaron en 1653 y duraron unos ocho años. El proyecto se encomendó al arquitecto, escultor y pintor granadino Alonso Cano y su construcción al reputado maestro de obras Juan Luis Ortega. El templo medía ciento ocho pies de largo por treinta de ancho. El pórtico se adornaba con tres arcos de piedra y encima de la puerta de entrada a la iglesia destacaba una bella estatua de piedra blanca del Ángel Custodio que es la misma que ahora se encuentra en el centro del patio del convento actual. Al morir la fundadora, y como recuerdo a su meritoria y fecunda labor, se colocaron en el pórtico de la iglesia sus escudos nobiliarios.
El nuevo templo, dedicado al Santo Ángel, San Francisco y Santa Clara, fue consagrado solemnemente el 12 de junio de 1661, domingo de la Santísima Trinidad, con asistencia de los dos cabildos -el eclesiástico y el municipal-, Chancillería y el estamento nobiliario granadino. Al día siguiente, el Arzobispo Granatense, don José Argaiz, celebró un solemne pontifical.
En el retablo del altar mayor fueron colocadas las imágenes de talla de sus tres titulares realizadas por Alonso Cano, Autor así mismo de los lienzos del Ecce Homo y de la Virgen. El retablo se completaba con otros lienzos de Pedro Atanasio Bocanegra dedicados a San Joaquín y Santa Ana. No eran éstas las únicas obras de arte dignas de mención que se encontraban en la iglesia y otras dependencias del monasterio pues existían esculturas de Pedro de Mena como las de San José, San Antonio, San Pedro de Alcántara y San Diego de Alcalá, una Dolorosa de Diego de Mora y la Virgen de Belén de José Risueño.
La ocupación de Granada por los franceses trajo el expolio de muchas de estas obras de arte y el traslado de la comunidad. En efecto las madres clarisas tuvieron que residir por imperativo de los ocupantes francedes desde el 28 de junio de 1810 hasta el 5 de agosto de 1812 en el monasterio de Clarisas Capuchinas de San Antón y desde esa fecha a 1814 en el albaicinero convento agustino de las Tomasas. Después y mientras se recontruía la casa, vivieron en unas viejas viviendas de la calle Oidores durante quince años hasta que pudieron regresar el 12 de agosto de 1825.
De estos años atribulados poseemos un precioso testimonio de la entonces cronista de la comunidad. "En el año 1810, entraron los franceses en esta ciudad, y en el día de San Francisco de Sales, a las 24 horas de estar en ella su General, conde de Sebastiani, vino a nuestro convento y después de haber reconocido en nuestra iglesia sus exquisitas pinturas, entró a violación en la clausura; se llevó muchísimas". "El día 28 de junio del mismo año -prosigue la anónima cronista- nos sacaron del convento a las 11 de la noche, cercadas de soldados con bayonetas y nos condujeron a pie y tropicando al convento de MM. Capuchinas, donde estuvimos poco más de dos años, hasta el día 5 de agosto de 1812 que por el gobierno francés, nos subieron a las cuatro de la madrugada al convento de las MM. Tomasas que estaba desocupado y tan destrozado que fue preciso gastase nueve mil reales para que hubiera iglesia; otros dos años estuvimos allí hasta que, reclamando sus dueñas, habiendo vuelto los españoles, nos bajaron a unas casas viejas en la calle de los Oidores, el día 13 de septiembre de 1814" Por último "El día 12 de agosto de 1825, después de los maitines de Nuestra M. Santa Clara, a las 3 de la mañana, conducidas por una audiencia eclesiástica y otros sacerdotes, después de quince años y más de habernos sacado violentamente, entramos en nuestro convento como en la Gloria".
Diez años después otra corporación que también sabía de expolios y traslados encontraría, así mismo, la Gloria en el mismo lugar.

Autor: José Szmolka Clares
Título: "Historia de una bendita realidad VI".
Publicado en: Boletín "El Muñidor"
de
Mayo-Junio 1994.
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