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HISTORIA DE UNA BENDITA REALIDAD X
DATOS PARA LA HERMANDAD
PUNTO Y SEGUIDO MÁS QUE EPÍLOGO

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JOSÉ SZMOLKA CLARES

l traslado a su nueva sede en la calle de San Antón apenas si alteró la vida de la comunidad y cofradía que continuó en igual estado de postración que en las últimas décadas. Sin embargo la devoción al Santo Crucifijo se irá extendiendo lenta pero firmemente en su nuevo entorno como demuestra el número de fieles que nunca faltaría a sus pies siempre que la capilla permaneciera abierta y el paulatino aumento de hermanos hasta conformar una nómina de más de cincuenta miembros, contingente nada desdeñable entonces para una corporación de sus características.
Vida lánguida aunque discretamente activa en la que nunca faltan pese a las dificultades el quinario y la función del voto de la Ciudad. Vida rutinaria, en una palabra, que se verá alterada muy a su pesar  por un episodio extraño y confuso, la pretensión por parte de la recién creada cofradía universitaria de incorporar al Santo Cristo como titular. De hecho en la Semana Santa de 1953 salió la imagen manteniendo su advocación con lo que legalmente se constituía en titular de dos hermandades pues la nueva corporación tenía su sede en la parroquia de los santos Justo y Pastor. Fue una experiencia efímera pues la imagen quedó semiabandonada en uno de los patios o dependencias de la facultad de Derecho por lo que la comunidad clarisa se negó a volver a ceder la imagen en años sucesivos y la incipiente hermandad hubo de buscar nuevos titulares lo que no impidió que surgieran nuevos problemas que determinaron su suspensión definitiva. Pero esta es otra historia ajena a nuestra corporación. 
Ese intento creemos que no fue una oportunidad perdida para relanzar la hermandad porque todo parece indicar que, dado su estado de postración, lo que se pensó fue en crear una nueva cofradía aunque manteniendo  la advocación tradicional de la imagen. Con todo, si a partir de los años 60 la Semana Mayor granadina entra en una grave crisis que en algunos momentos pareció irreversible, las débiles hermandades de gloria difícilmente pudieron subsistir. De esta manera entre 1984 y 1988 no se celebró el quinario mientras el voto se hizo sin apenas relieve y con la forzada y rutinaria colaboración del ayuntamiento.
Pero si la hermandad padeció la crisis de los 70, también gozó de la recuperación de los 80. Hermanos con nuevas ideas y mayor conciencia cofrade entre los que no faltaron jóvenes entusiastas y preparados fueron rescatando del marasmo a las viejas corporaciones granadinas,  fundando o recuperando otras. Este fue el caso de nuestra Real Hermandad; el primero de mayo de 1988 un reducido grupo de devotos y cofrades se reunió con la comunidad de madres Clarisas y se le planteó revitalizar la cofradía. La comunidad aceptó y el 18 de junio se constituía –y comenzaba a actuar- la comisión organizadora dirigida por D. Manuel López Guadalupe.
Lo que sigue es otra historia o mejor un punto y seguido. No porque se quiera reclamar una solera histórica que está suficiente y documentalmente probada y que no tiene nada que ver con la antigüedad impuesta oficialmente, sino porque las hermandades, cualquiera que sean éstas, son seres vivos que como tales asumen su pasado sin olvidar el reto cotidiano del presente. Es verdad, volviendo a nuestra corporación, que entre aquella hermandad devocional, aquellas viejas sedes con sus respectivas comunidades y aquellos hermanos y hermanas  y la actual hay muchas diferencias. Mas también hay un nexo muy importante, la devoción perenne a una advocación e imagen que determina el espíritu cofrade y asegura su continuidad en el tiempo. Continuidad, esto es, asunción de nuestro pasado que no impide sino que coexiste con un espíritu que se renueva, como la propia Semana Santa, al principio de cada primavera de la mano de unos protagonistas que cambian de nombre y de aspecto pero que han guardado a través de estos cinco siglos ese espíritu cofrade; anónimos protagonistas, en su mayoría, que hicieron y hacen posible esta bendita realidad en honor y gloria del Santo Crucifijo de San Agustín, Sagrado Protector de la ciudad de Granada. 

Autor: José Szmolka Clares
Título: "Historia de una bendita realidad X".
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