PREPARACIÓN DE LOS HERMANOS
 PARA LA ESTACIÓN DE PENITENCIA (II)

DISPOSICIÓN INTERIOR

El hábito externo, como consta en las Reglas de antiguas hermandades de penitencia, era el aparejo material del nazareno. Era el último paso antes de realizar la estación. Pero previamente se recomendaban otros pasos para que la Estación de Penitencia fuese realmente fructífera, es decir, diese frutos abundantes a nivel personal y a nivel comunitario, como acto de Hermandad.

Distinguiremos, por tanto, entre la disposición personal y el carácter de la estación penitencial que recogen nuestras reglas y algunos consejos prácticos para hacerlas eficaces dentro de la vida de la hermandad.

No se olvide nunca que la autenticidad es enseña irrenunciable en estos actos públicos de piedad. Y, por tanto, nuestra práctica penitencial por las calles de Granada debe correr acorde con nuestras creencias y con nuestra propia vida.

LO QUE DICEN NUESTRAS REGLAS

 Preceptos generales:

REGLA 13.- Los hermanos vivirán su espiritualidad en la fe y caridad, haciendo del culto una auténtica alabanza a Dios Padre en Jesucristo por el Espíritu…

REGLA 14.- … La participación corporativa en la Estación de Penitencia constituirá una mejor identificación con Cristo sufriente y una vivencia auténtica de incorporación a la vida penitencial de la Iglesia.

REGLA 19.- La Hermandad asume la parte que le corresponde en la evangelización del pueblo cristiano, particularmente en aquellos que, de alguna manera, viven o expresan su religiosidad con ocasión de actos de culto y de la Estación de Penitencia. Promoverá la piedad cristiana educando al pueblo en la fe, así como elevando el nivel religioso de sus cofrades en particular.

REGLA 24.- Los hermanos procurarán ser testigos de la Resurrección del Señor, ya que en su muerte en el SANTO CRUCIFIJO, adquiere pleno sentido la esperanza de nuestra futura Resurrección…

Disposición personal:

REGLA 36.- La Hermandad realizará pública Estación de Penitencia como acto de culto corporativo… También tiene una dimensión evangelizadora a través del conjunto de los signos que la constituyen, y de la actitud sincera de los participantes en ella, que en todo momento procurarán revelar el rostro de Dios a los hombres. Los hermanos vivirán este acto en unión íntima con Dios y como apóstoles de Cristo ante todo el pueblo cristiano…

REGLA 46.- …Consideren los hermanos que la túnica de nazareno es un hábito religioso y de culto, incompatible con cualquier lugar o actividad ajena a la razón y acto para el cual se la viste. Sean consecuentes y celosos guardianes de la dignidad y el honor de lo que representan para gloria de Dios y bien de los hombres. El abuso en esta materia puede considerarse como una profanación que no honra a Dios y daña a la piedad y a los sentimientos del pueblo cristiano.

REGLA 48.- Antes de la salida de la Cofradía, el Director Espiritual… exhortará a los hermanos nazarenos a efectuar la Estación de Penitencia con aquel espíritu de piedad y devoción que constituyan ante el pueblo la más eficaz predicación testimonial de la fe y la vivencia cristiana de la Hermandad…

REGLA 49.- Los hermanos que, en cumplimiento de este deber, participen en la Estación de Penitencia lo harán imbuidos del espíritu ascético y penitencial de recogimiento y devoción que tan piadoso acto representa y persuadidos del público testimonio de fe católica que ante los demás supone su integración en ella…

b) El cofrade deberá guardar en todo momento el más absoluto silencio, observando una actitud devota y respetuosa conforme con el acto de culto al que concurre, en el que deberá centrar toda su atención y a tal fin se ejercitará en el rezo del Santo Rosario y Vía Crucis… Deben recordar todos los hermanos que la austeridad en la actitud de los participantes en la Estación de Penitencia es un signo imprescindible de la misma sin la cual ésta pierde todo su sentido a los ojos de Dios y de los hombres…

REGLA 66.- Ha de procurarse que la Cofradía cumpla su misión evangelizadora y ofrezca al pueblo que la contempla su testimonio de fe mediante la penitencia que realicen sus hermanos, por lo que tendrán especial cuidado en no desvirtuar el sentido penitencial de este acto de culto. 

CÓMO PREPARARSE PARA LA SEMANA SANTA

Las Reglas no dejan lugar a duda sobre los aspectos de austeridad, oración y ejemplaridad propios de la Estación de Penitencial. Y es que ésta se concibe al mismo tiempo como mortificación personal, catequesis plástica y testimonio de fe. La dimensión individual cobra, pues, tanto valor como la comunitaria.

La Hermandad ofrece a lo largo de cada Cuaresma iniciativas para una completa preparación.

En primer lugar, están las charlas cuaresmales que cada año ofrece el Arzobispado, dirigidas especialmente a los cofrades de toda Granada.

Los actos de culto, en especial el Quinario en honor del Cristo de San Agustín, predisponen el espíritu, por lo que supone de participación en la eucaristía y de meditación profunda sobre el misterio de la cruz, alentada por la predicación de excelentes oradores. Se completa con esos momentos íntimos de oración que se propician durante los días del Besapiés al Stmo. Cristo de San Agustín. La cercanía, simbólica, incluso en lo material, a Cristo es fundamental para hacer íntima la piedad cofrade.

Por otra parte, la Función Principal de Instituto es la celebración cofrade por excelencia y en ella se renueva la protestación de fe y el juramento de las Reglas, como símbolo de nuestra afirmación comunitaria. La Palabra del Señor, bien en la celebración litúrgica, bien en la meditación personal de los propios Evangelios (como también propone la Hermandad), es una fuente inagotable de enriquecimiento espiritual.

Además, tanto los actos de culto, con el montaje de altares y el exorno del presbiterio, como otros culturales, como conciertos de música sacra o de piezas corales, ayudan a crear un clima plenamente cuaresmal en nuestro templo sede, con la sola idea de facilitar el diálogo del fiel con Cristo, presente siempre en el sagrario. Lo mismo podría decirse de la delicada ceremonia de la colocación del Santo Cristo de San Agustín sobre su paso.

Cercana ya la Semana Santa, dos citas de marcada sacramentalidad, son muy necesarias y bien podían ser obligatorias, como preceptuaban las reglas de las antiguas hermandades de penitencia. Para el acto de la confesión, la Hermandad ofrece la celebración comunitaria del Perdón, con presencia de sacerdotes para confesar y el previo rezo del vía crucis para predisponer el ánimo. Para la comunión, existe la emotiva Misa de Nazarenos del Domingo de Ramos, celebrada ante el mismo paso procesional. Estas dos citas, confesión y comunión, son apropiadas para todos los hermanos y hermanas, aunque no puedan realizarlas en el templo-sede de la Hermandad.

El Lunes Santo los ritos cofrades se confunden con vivencias profundas. Vestir el hábito debe ser mucho más que un signo exterior, mantener la compostura en las filas es esencial para nuestro testimonio común, obedecer las indicaciones en todo momento y mantener el silencio de forma escrupulosa es signo inequívoco de nuestra predisposición interior. A todo ello contribuye la actitud orante. Con frecuencia cada vez mayor se ve a los hermanos rezando el rosario durante la estación penitencial. No se olvide que la oración siempre nos enriquece y fortalece.

Pero no se olvide tampoco que todo esto, incluida la propia Estación de Penitencia, tiene puesto su objetivo en la vivencia profunda del tiempo de la Semana Santa. No tiene mucho sentido la piedad del pueblo desgajada de la Liturgia de la Iglesia. Es esencial participar en los Sagrados Oficios del Jueves, Viernes y Sábado Santos.

De una forma especial hay que insistir en la Vigilia Pascual de ese último día, la celebración cristiana más importante del año, la que da sentido a nuestro ser cofrade e incluso, como ya se menciona en las Reglas, a nuestra anual Estación de Penitencia.

Que nadie deje pasar estas ocasiones para vivir en plenitud nuestra vocación cofrade.