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EL PASO DEL SANTÍSIMO CRISTO DE SAN AGUSTÍN

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MIGUEL CÓRDOBA SALMERÓN

n la Semana Santa granadina los pasos de Cristo suelen ser de madera, bien barnizada en su color o dorados, aunque no podemos olvidar los de metal plateado como el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Otra característica es la presencia de una sola imagen aislada en el paso, ya que la devoción granadina lo concibe de esta forma, de tal manera que se pueda orar delante de ella, a su paso, sin que haya otro elemento que nos distraiga con su movimiento o puesta en escena.

El paso de nuestro titular, El Santísimo Cristo de San Agustín, se inicia en 1992 y aunque hoy en día lo podemos observar completamente acabado en su talla y ebanistería, no se haya concluido faltándole sólo completar algunos elementos de orfebrería y bordado. Como no podía ser de otra forma, dentro de la seriedad que caracteriza a la Cofradía desde su fundación, eligió realizar el paso en caoba -una madera oscura- y elementos en plata y metal plateado, que acompañan a la perfección al silencio y a la angustia de los penitentes que acompañan al paso y ven a su Salvador muerto en la cruz. Esta bella obra de talla y ebanistería se centra, como hemos comentado líneas arriba, solamente en la canastilla, ya que el respiradero fue proyectad en bordado y no en talla como suele ser habitual.

Definir el estilo del paso es difícil, ya que en él veremos el contraste de las líneas rectas y horizontales, que se alternan con genialidad con los entrantes y salientes de las capillas y del movimiento de las molduras inferiores de la canastilla y de la cornisa que recorre todo el paso.

Bajo el diseño de Dubé de Luque de 1992, se inician los trabajos de ebanistería de la mano de Manuel Caballero González, mientras que la talla se inició un año más tarde, 1993, y estuvo en las gubias de Antonio Ibáñez Vallés, siendo el primer trabajo que se vio de este artista en Granada. Como ya hemos referido, la canastilla la podemos dividir en un cuerpo principal, dos molduras inferiores y una cornisa; las dos molduras están decoradas con motivos vegetales, al igual que las placas intercapillas. Las capillas se nos muestran esbeltas y estrechas y, bajo un arco de medio punto, cobijan a una figura en alpaca plateada realizada por el orfebre sevillano Manuel de los Ríos Navarro representando un apostolado. Éstas, las capillas, aparecen rematadas por una crestería y un pináculo.

En las esquinas, sin embargo, será donde nos encontremos con unos elementos que nos llamen más poderosamente la atención, bien por su tamaño, por la altura que adquieren o por el metal plateado de los mismos, se trata de cuatro ángeles portadores de los atributos de la Pasión de Cristo y de una banderola con una inscripción, realizados por el mencionado orfebre con moldes del imaginero Francisco Buiza. Estos cuatro personajes celestiales se encuentran colocados sobre una especie de zapata realizada en la misma madera que el paso en la que se sientas dos angelillos tenantes que parecen sostener, en lugar de un escudo, una de las tres guirnaldas que aparecen decorando la mencionada zapata, realizados, en ambos casos en metal plateado.

En los frontales, empezando por el trasero, nos encontramos con una figura femenina que simboliza la Fe, realizada en metal plateado por el mencionado artista del metal. Pero, tal vez, la pieza más importante del paso, a excepción de la magnífica talla de Jacopo Florentino y de la cruz de plata, es el Relicario-Pelícano que se coloca en la parte delantera. Esta bella obra, que pertenece a las RR.MM. Clarisas, es como ya hemos dicho un Pelícano, de porcelana y piedras, que inclina su cabeza para picarse el vientre –allí donde se encuentra la teca con la reliquia del Santo Copatrón de la ciudad de Granada, San Juan de Dios- del que surgirá la sangre que resucitará y alimentará a sus tres polluelos que se encuentran a sus pies, siendo esta figura del reino animal la figuración de que la sangre de Cristo nos salvará y resucitará.

Como remate, en las esquinas, nos encontramos con cuatro grandes hachones de caoba que son talla de Juan Mayorga con adornos de plata y metal plateado, donde el motivo más sobresaliente son los cuatro dragones de la base de cada uno de ellos, cuyas testas coronadas parecen custodiar los blandones de cera color tiniebla que iluminan de forma tenue, como corresponde a un velatorio, la figura inerte de Jesucristo. Esta luz se ve completada en la parte inferior por un juego de cuatro guardabrisones que se colocan en los en los costeros, sobre la mesa del paso. Además tenemos un sencillo llamador de metal plateado y cuatro maniguetas de madera y metal con borlones de oro en las terminaciones.

Todo ello se completa con la obra que está realizando el nuestro hermano César Gómez-Höhr Román, que está bordando los respiraderos y faldones del paso, de los que se encuentran hechos los paños frontal y trasero, mientras que los costeros serán estrenados, con toda seguridad, en la próxima Semana Santa. En la parte central de los respiraderos nos encontramos con la zona de respiración en malla de plata sobre la que se borda, de forma simétrica, una serie de roleos y motivos vegetales, que hacen juego con la decoración de las corbatas que se encuentran debajo de las maniguetas, y que se complementan con unos querubines de alpaca plateada del orfebre sevillano Manuel de los Ríos.

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