|
JESÚS
NAZARENO DE LAS PENAS |
| . |
|
MIGUEL CÓRDOBA SALMERÓN |
on la advocación
“Nazareno” hacemos referencia al tema iconográfico de Cristo con la Cruz a cuestas,
camino del Calvario, siendo éste por sus características,
el tipo más idóneo para la escultura procesional. Las fuentes son variadas,
dado que las evangélicas -en este caso- son parcas con respecto a este episodio
de la Pasión; por lo que los artistas tuvieron que recurrir a los textos apócrifos
y de meditación, aunque la mayor fuente será la devoción popular.
En el caso de
Granada la devoción a Jesús Nazareno se la debemos a la difusión realizada en
sus predicaciones por San Juan de Ávila
y por el patrocinio
de las órdenes religiosas, como fueron los carmelitas, especialmente los
Descalzos1, y los franciscanos. Pero aún así, en la Escuela granadina,
prevaleció en sus representaciones
pictóricas más que en las escultóricas.
El primer
ejemplo que contamos en la escultura granadina se encuentra, según los
investigadores, en la escena del Camino del Calvario que aparece en el retablo
mayor de la Capilla Real (1520-1522). Aunque tendremos que esperar hasta finales
del siglo XVI para que el género se consolidara en manos del escultor alcalaíno
Pablo de Rojas.
Mas la escultura que a nosotros nos interesa, en estos momentos, es la imagen
titular de nuestra Cofradía, Jesús Nazareno de las Penas, que hasta fechas
recientes era dada como anónima, pero que el profesor Juan Jesús López-Guadalupe
Muñoz atribuye a un discípulo de Torcuato Ruiz del Peral, Felipe González2;
siendo realizada por el dicho escultor, posiblemente, en torno a 1789, fecha en
la que se realizó la túnica que viste en los momentos solemnes. Esta talla se
incluyó como segundo titular en la remodelación de las Reglas de 1989.
La imagen es
de las denominadas de candelero, es decir, de vestir, recubierto con tela
encolada sobre la que se coloca la mencionada túnica bordada o bien otra morada
lisa. Cristo se encuentra en una postura bastante enhiesta sosteniendo la cruz
con el hombro izquierdo, que en la actualidad la presenta invertida respecto a
la posición más corriente de sostenerla, esto es, con el estípite hacia atrás,
pasando a portarla en la actualidad hacia delante, siguiendo así el modelo
sevillano de Jesús Nazareno. Toda la expresividad, al ser de candelero, se
concentrará por tanto en las manos y en el rostro, siendo aquí donde podemos
observar una serenidad clásica, en una línea
sensible y espiritual, con un bello rostro de excelente factura y mirada hacia
delante, reflejando de esta manera los sufrimientos físicos de la Pasión con
la fortaleza espiritual del Varón de Dolores. El rostro es enjuto, aunque de
suaves pómulos, con una barba bífida. Los ojos, ligeramente hundidos y con las
órbitas pronunciadas, son grandes y en origen tendrían pestañas de pelo
natural, la nariz es fina, y la boca se encuentra entreabierta, mostrándonos
los dientes y la lengua que están tallados.
Igualmente
muestra un moratón en su mejilla izquierda, e hilos de sangre que resbalan por
la frente por acción de la corona de espinas y del hematoma.
La cabeza se encuentra ligeramente inclinada hacia la derecha, para apoyar la
cruz sobre el hombro izquierdo, al mismo tiempo que inclina, levemente, la
cabeza hacia abajo acompañando a la vista que se pierde en el infinito, con las
cejas arqueadas. El cabello le cae por detrás en forma de bucles bien peinados.
Presenta además, sobre su sagrada testa, una corona de espinas postiza y tres
potencias. Tenemos que destacar, igualmente, las manos, las cuales aprehenden la
cruz plana terminada en cantoneras plateadas, y en las que se pueden apreciar
perfectamente las venas que discurren en busca de los dedos.
NOTAS:
1. CRUZ CABRERA, José Policarpo y CÓRDOBA SALMERÓN,
Miguel, "La imaginería barroca en la ciudad de Baeza (Jaén)", en
Abadía. III Jornadas de la Historia en la Abadía de Alcalá la Real. Alcalá
la Real, 2000, Jaén: Diputación Provincial, p. 107.
2. LÓPEZ-GUADALUPE
MUÑOZ, Juan Jesús, "Iconografía de la Pasión en la escultura
granadina", en La Semana Santa de Granada a través de su escultura
procesional. El lenguaje de las imágenes (Eds. Miguel CÓRDOBA SALMERÓN, Mª.
Dolores SANTOS MORENO y Juan Jesús LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ). Granada: Real
Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada,
2002 [d.l.], p. 106.
|