| . |
|
JOSÉ MARÍA CHAMORRO DÍAZ |
a Música
de Capilla, digamos que es la faceta dentro de la música procesional que se
encarga de dar melodía a "Los Sonidos del Silencio", puesto que estos
grupos de instrumentos de viento (normalmente tríos), acompañan a cofradías
que, por su rigor y recogimiento, procesionan en silencio. Normalmente están
conformados por un fagot, un oboe y un clarinete.
La terminología "Capilla" proviene del italiano "A
Capella", directamente del Canto Gregoriano (Siglo XII), siendo
posteriormente reserv ado a la música compuesta para el canto acompañado de
órgano. Es a principios del Renacimiento cuando se comienzan a componer
pequeñas piezas de carácter religioso, originariamente vocal y posteriormente
empleado ya como género de carácter musical o vocal.
Tras los primeros instrumentos empleados (chirimías y sarabuches), se dio paso
en el siglo XVIII al cambio de la instrumentación, utilizándose violines,
flautas, oboes y trompas. Dichas capillas solían actuar en las funciones de las
hermandades y acompañando a las imágenes en procesión.
En esta misma época aparece la primera obra exclusiva para el acompañamiento
procesional: Música del Silencio, una composición de ocho piezas para dos
oboes y fagot y dedicada a la Hermandad del Silencio de Sevilla. A partir de
entonces, casi toda la música de capilla se escribe para trío de cañas, oboe,
corno inglés y fagot, aunque con excepciones. Así nos encontramos con una
composición de Vicente Gómez-Zarzuela, Cristus factus est, compuesta para
oboe, corno inglés, clarinete y fagot, en la que se incluye una partitura para
un tenor lírico, con texto incluido. Dicha composición data de las primeras
décadas del siglo XX, y está dedicada a la Hermandad del Valle de Sevilla.
Actualmente, el grupo de capilla es una formación de tres instrumentos de
viento-madera (instrumentos que por medio de una caña producen el sonido y no
instrumentos fabricados en madera como generalmente se piensa). El trío se
suele componer de un oboe, un clarinete y un fagot, que interpretan las voces de
soprano, alto y bajo respectivamente, pues aun siendo obras instrumentales,
proceden del estilo vocal de capilla.
En muchos grupos de capilla veremos que la voz de bajo es interpretada por otro
instrumento que no es el fagot, dada que la escasez de solistas y profesores de
esta especialidad es notable. Por la tesitura de este instrumento se incorporan
otros de viento-madera como el clarinete bajo (pero con el mismo problema que el
fagot) y el saxofón tenor, ya utilizado en Sevilla por su timbre peculiar y el
buen empaste que realiza con el oboe y el clarinete.La música de capilla es una
música fúnebre y de honda religiosidad, que da a los actos y a los desfiles un
carácter austero y de recogimiento a la vez que engrandece la riqueza de la
música procesional, pues muchos compositores de marchas de Semana Santa han
compuesto obras para este género como es el caso de José Albero Francés,
Vicente Gómez-Zarzuela, Pedro Gámez Laserna, Manuel Font Fernández, Abel
Moreno, ... incluso compositores de orquesta de gran renombre como Manuel
Castillo Navarro, Catedrático que da nombre al Conservatorio Superior de
Sevilla. Todos ellos han sabido de la importancia de la Capilla en la Semana
Santa Andaluza y han aportado grandes obras a este género musical en pleno
auge.
Autor: José María
Chamorro Díaz (Director del Grupo de Música de Capilla "Orpheus")
Título: "La música de capilla".
Publicado en: http://orpheus.iespana.es/orpheus
Prohibido reproducir total o parcialmente este trabajo sin la mención expresa
de su fuente de procedencia.
|