Para ello, el discurso estético escogido viene a suponer toda una revolución innovadora en el lenguaje plástico del paso de palio granadino, imbuido en una representación heterodoxa y de escaso predicamento, que completará los márgenes catequéticos de la ciudad. Hablamos de la representación de la Sagrada Conversación de María, toda vez que es testigo de la Pasión y Muerte de su Hijo, arropada por los más fieles seguidores del Redentor, que la plástica tradicional y el lenguaje artístico de tantos siglos, han convergido en señalarlos en las figuras del Evangelista San Juan y Santa María Magdalena.
Pocos son los pasos que históricamente han venido a
representar la escena de la Madre de Dios, amparada en estos dos sujetos
evangélicos. No existen datos que corroboren en nuestra ciudad tal escena, en
ningún campo ni disciplina del arte (pintura, talla, retablística) y en el resto
de ciudades, los precedentes son igualmente escuetos, cuando no han
desaparecido. El Cabildo General del pasado 28 de Enero, de manera unánime, daba
su aprobación a tan sugerente episodio que quedará cobijado por el igualmente
novedoso (en Granada) palio renacentista. QUIÉN ES SANTA MARÍA MAGDALENA Tenida por santa no ya sólo entre los católicos, sino igualmente por ortodoxos y anglicanos, su nombre proviene de la mediana población de Magdala, en la costa occidental del lago de Tiberíades, esto es, en el Oeste de Galilea, con objeto de identificarla de las otras piadosas mujeres igualmente seguidoras de Cristo, con idéntico nombre. Confundida por algunos autores con María, hermana de Lázaro y Marta, la de Betania, que es nombrada en los Evangelios hasta el momento de la crucifixión, de la que nada se sabe, y sí cobra mayor protagonismo el acervado seguimiento que hace la Magdalena, de ella se hacen cuatro menciones en los Evangelios:
1) Lo primero que dice el Evangelio acerca de esta mujer, es que Jesús sacó de ella siete demonios (Lc 8,2). 2) Entregada después de esta divina sanación a cuidar y a atender a Jesús y los suyos, se unió al grupo de las santas mujeres que colaboraban con Jesús y sus discípulos, de modo que San Lucas cuenta que estas mujeres habían sido liberadas por Cristo de malos espíritus o de enfermedades y que se dedicaban a servirle con sus bienes (Lc 8,3). 3) La tercera vez que el Evangelio la nombra es junto a la cruz, como San Mateo (Mt 27,55), San Marcos (Mc 15, 40) y San Juan (Jn 19, 25) que afirman que acompañó al Redentor en el Gólgota. 4) Jesús Resucitado y la Magdalena. Jesús resucitado se aparece primero a dos personas que habían sido pecadoras pero se habían arrepentido: Pedro y Magdalena. Los cuatro evangelistas cuentan como María Magdalena fue el domingo de Resurrección por la mañana a visitar el sepulcro de Jesús. San Juan lo narra de la siguiente manera: "Estaba María Magdalena llorando fuera, junto al sepulcro y vio dos ángeles donde había estado Jesús. Ellos le dicen: -“¿Mujer, por qué lloras? Y les responde: -“Porque se han llevado a mi Señor, y no sé donde lo han puesto”. Dicho esto se volvió y vio que Jesús estaba ahí, pero no sabía que era Jesús. Y el Maestro le pregunta: -“¿Mujer por qué lloras? ¿A quién buscas?” Ella, pensando que era el encargado de aquella finca le dijo: -“Señor, si tú lo has llevado, dime donde lo has puesto, yo me lo llevaré”. Fue en se momento cuando Cristo llama la atención de la Santa -“¡María!” Y lo reconoce y le dice: -“¡Oh Maestro!” lanzándosele a besar sus pies. Le dijo Jesús: -“Suéltame, porque todavía no he subido al Padre. Vete donde los hermanos y diles: 'Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios a vuestro Dios”. Fue María Magdalena y les dijo a los discípulos: -“He visto al Señor, y me ha dicho esto". (Jn. 27, 11).
LA REPRESENTACIÓN ICONOGRÁFICA DE SANTA MARÍA MAGDALENA La primera de las escenas en las que ha gustado el arte encarnar a la Santa, es el pasaje de la unción de los pies de Cristo. A partir del Trecento, la piedad popular, que la había identificado como la privilegiada por ser a ella a la que se le aparece en primer momento el Resucitado, varía su concepción y la convierte en el símbolo del arrepentimiento, de la mujer seguidora de Jesús que deja todo lo anterior de su vida mundana y se desprende de sus riquezas y posesiones (el rico perfume que esparce sobre los pies del Redentor) para abrazar nueva forma de vida que propugna el Cristianismo. La pintura trecentista aboga porque la Magdalena sea mostrada en su condición de arrepentimiento, por lo que sus vestimentas vienen asociadas a la idea del ejercicio de la vida pública que antecede a esta conversión. Así, el fiel es testigo con evidencias suficientes de un cambio en el personaje, un abandono de la manera de vivir y actuar. Ropajes ricos y de tratamiento nobiliario, nos encontramos en la obra de Cimabue. El gran tránsito estético en esta iconografía subyace en la época de las Reformas, tanto católica como protestante. El francés Lefèvre d`Etaples, hacia 1518, aboga porque la figura de María Magdalena no sea la misma mujer de la que Jesús expulsa siete demonios (Lc 8,2), la que es testigo de la Pasión y crucifixión de Cristo (Mt 27,55-56 y Mc 15, 40-41), o la que recibe el privilegio de ser la primera en contemplar al Mesías resucitado, dando origen al mencionado tema del “Noli me tangere”, Mc 16, 9-11 y Jn 20, 10-18). Pero a raiz del Concilio de Trento, el arte afín a la Iglesia Latina, buscará en la Santa un modelo de predicación a la penitencia, a la reflexión en la Pasión de Cristo y a la persona que se convierte sin pudor en seguidora de Jesús. María Magdalena ungió al Señor en su casa de Betanía con un costoso perfume (Mt 26, 6-13, Mc 14, 3-9 y Jn 12, 1-8). San Roberto Bellarmin, cardenal y jesuita célebre por sus “Controversias”, dedica un grueso volumen en 1613 a la necesidad de la penitencia. A partir de ahora es preferiblemente representada enjuagando los pies de Cristo con sus cabellos en casa de Simón el fariseo, imagen de la absolución de sus pecados. María Magdalena la mirrófora. Evangelios apócrifos. O la que lleva el frasco con el perfume y ungüento de la tradición hebráica, para el cuerpo inerme de Cristo. El mejor ejemplo granadino, la obra de la Translación y Deposición del Redentor al Sepulcro de Jacopo Torni del Museo de Bellas Artes de Granada. María Magdalena ante el Resucitado. (Jn. 27, 11). Noli me tangere. Descrito el pasaje arriba, las artes nos traen a la primera favorecida de la humanidad, María de Magdala, que recibe a Cristo de nuevo vivo. Pero como quiera que no era momento de detenerse, y la santa sería la escogida para llevar la noticia, con la frase: “no me toques”, (noli me tangere), Cristo hace hincapié en que esté presta para llevar el mensaje. La teología del barroco vio en la escena, la necesaria actitud que debe tomar todo cristiano, ser evangelizador, o sea, llevar el mensaje de Jesús, como en esa mañana de domingo, cuando el Hijo del Hombre volvió a la vida. Pictóricamente, el tema ha sido tratado desde el trecento con absoluta fortuna, aunque hoy pongamos el ejemplo del fénix artístico, Alonso Cano (1601-1661) que en su óleo sobre lienzo de hacia 1646, responde a los últimos años de estancia en Madrid y hoy está conservado en el Museo de Bellas Artes de Budapest. María Magdalena penitente. Leyenda dorada de Jacopo de la Vorágine. Los teólogos proponen a la Santa como modelo de arrepentimiento que escoge la vida contemplativa, erigiéndose así en la primera anacoreta de la historia. Inspira a las órdenes eremíticas de estricta regla y para ello, su figura presenta cabellera suelta en señal de su vida desordenada y gesto lloroso por la mortificación penitencial que escoge. La desnudez es muestra de su desprendimiento de riqueza y el crucifijo de sus manos, de dedicación contemplativa. Así, nos la trae Pedro Duque Cornejo (1677-1757) presidiendo uno de los intercolumnios del espacio sacramental del Templo Cartujo de la Asunción de Granada, obra de 1723. Con mayor fortuna si cabe, la representa el genial Pedro de Mena y Medrano (1628-1688) en la que destina a la Casa Profesa de los Jesuitas de Madrid, hoy en el Museo Nacional de Escultura Policromada de Valladolid, que sirve para sentar, sino como precedente, sí como conquista definitiva, la imagen iconográfica de una Magdalena agónica, errante, eremítica y transfigurada por el sacrificio de la penitencia. Ejecutada en 1664, viste una estameña de espita hasta el busto, potenciando con el juego de luces y sombras de la textura de las capas polícromas, la más absoluta sensación catequética. De pie, adelanta la pierna izquierda e inclina el tronco para aproximarse al crucifijo que sostiene en la mano izquierda. La larga cabellera incide en el concepto de descuido voluntario propio de la mortificación eremítica. La mano que queda libre, la lleva al pecho en reflejo de contrición. María Magdalena glorificada. La temática de la glorificación, la exaltación hagiográfica es muy común en el barroco. La necesidad de que el pueblo entienda los valores de la vida eterna, que alcanzan por sus méritos los santos, no podía quedar privada para nuestra Santa, que a la manera de otras figuras canónicas, y siempre según la Leyenda Provenzal, asciende y transita al cielo en una cohorte de ángeles y personajes celestes. Es el último de sus episodios. En pago a los desvelos, la fidelidad a Cristo y su actitud penitente y orante, es premiada con el Reino de Dios. Y así lo entendió en su obra el madrileño Claudio José de Vicente Antolinez (1635-1675), pintando el tema en óleo sobre lienzo hacia 1665, hoy en el Museo del Prado.
LA SAGRADA CONVERSACIÓN EN EL ARTE No tiene el mismo significado el tema y recurso de la Sagrada Conversación en la historia de las artes plásticas y en el de las cofrades. Pues si bien, el eje central compositivo de ambas es la figura de la Madre de Dios, la interpretación no cofrade, abunda en la Virgen en conversación con orantes, santos o tal vez, en el Renacimiento (y bajo el poderoso influjo de la “vanidad humanista”), con los concomitantes de la obra encargada, representados en actitud suplicante. María Santísima, por lo común entronizada, porta en sus brazos al Niño Dios, convirtiéndose en punto de fuga de las piezas pictóricas. Rodean a ambos, las principales figuras de la mariología, en especial los santos destacados en su defensa y devoción, y con verdadero ahínco, los que compartieron los años centrales narrados en los Sagrados Evangelios. Por lo común, suele ser una Virgen Majestad que a veces, adopta la postura de “Glicophiloussa” o acariciando al Niño. Algunos ejemplos: *Giorgione. Año 1505; Academia de Florencia. La Virgen y el Niño junto a San Juan Bautista y Santa Catalina. *Giovanni Bellini. Año 1506; Iglesia de San Zacarías de Venecia. LA virgen y el Niño, rodeados de San Pedro, San Jerónimo, la Magdalena, un mártir y un ángel con cítara. *Palma el Viejo. Año 1520. Museo Thyssen Bornemisza. La Virgen y el Niño con la Magdalena, San Juan Bautista, Santa Catalina y el comitente Francesco Priuli.
LA SAGRADA CONVERSACIÓN EN EL MUNDO COFRADE Conocemos esta categórica escena en el ámbito procesional sevillano, y con mucha más distancia temporal, (por lo reciente de su incorporación) en Córdoba y San Fernando (Cádiz). La ciudad de la Mezquita, viene desde 1975 trabajando en la reorganización, mejora y empaque de la Hermandad del Santo Sepulcro, que llevaba años en el olvido. En 1977, encargan, en sustitución de la Virgen de las Penas, la Imagen de Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, al sevillano Luís Álvarez Duarte. En 1995, imbuidos de un espíritu de recuperación de la estética cofrade más clásica, encargan al cordobés Miguel Ángel González Jurado, entonces en el mejor momento de su creación imaginera, las efigies sagradas de San Juan y la Magdalena, para configurar, junto a la Dolorosa, en el palio, la Sagrada Conversación cada noche cordobesa del Viernes Santo. En el segundo de los ejemplos, la Hermandad de la Humildad y Paciencia procesiona por las calles isleñas el Domingo de Ramos, con un paso de palio único en toda la Semana Santa de la provincia gaditana. Estrenado en 1997, era la vez primera que salía a las calles de San Fernando y de toda Cádiz, “la Sacra Conversación”. En 1987, el escultor Alfonso Barraquero García entregaba la Imagen Titular, María Santísima de las Penas, para hacer lo propio, tres años después, en 1990, con San Juan Evangelista y Santa María Magdalena. No son estas las únicas ciudades que rompen con la línea ortodoxa de representación de María en el paso de palio, pues si bien es cierto, Jerez ha abundado en otra tipología de lo más innovador posible. La Hermandad del Santo Entierro de la Capilla del Calvario, procesiona en su paso de palio a la Dolorosa Titular, acompañada de un San Juan Evangelista y de las Tres Marías, adaptando el espacio escenográfico de su palio a tan atrevido “Misterio Mariano”. Las imágenes son de autor anónimo y datan de principios del siglo XVIII, como recogen los archivos de la Hermandad, en los que consta que el 2 de enero de 1718 se hicieron las santas imágenes de Nuestra Señora de la Piedad, San Juan y las Tres Marías. Pero volviendo a la iconografía que nos ocupa, la de la Sacra Conversación debemos acudir a mediados del siglo XIX, que es cuando surgió la tendencia de que la Madre de Dios bajo palio fuese acompañada en su aflicción por San Juan Evangelista y María Magdalena. Sevilla es el referente histórico de esta “recreación pasionista mariana”. Desde la segunda mitad del ochocientos, la Virgen del Valle del Templo de la Anunciación es acompañada de San Juan Evangelista y María Magdalena, procesionando así hasta 1903, que se suprimieron las imágenes de sus acompañantes, que no así el resto del estilo decimonónico con el sigue procesionando. Como la Virgen del Valle procesionaron, María Santísima de las Lágrimas, la Virgen de la Presentación, la Virgen del Loreto y la Virgen de la Esperanza de Triana hasta 1908. En el resurgir de la hermandad de Jesús Despojado hubo un conato de situar una María Magdalena arrodillada al lado de la Virgen de los Dolores y Misericordia. La Hermandad de Molviedro, en 1977, recibía la antigua Magdalena de la Esperanza de Triana, y con un San Juan Evangelista que ejecutara Antonio Eslava, decidió recuperar tan sugerente “misterio mariano”, que no termina por convencer ni a los propios hermanos, ni a extraños. Con el tiempo, iría acompañada por un San Juan del joven escultor Juan González García, Juan Ventura, a quien también se le había encargado tallar la Magdalena, por lo que ocupa la poco usual posición de la diestra de la Virgen. Todo quedó en proyecto.
SANTA MARÍA MAGDALENA EN EL MUNDO COFRADE DE GRANADA Durante años, la única Imagen procesional de la Santa de Magdala, era la que había gubiado Miguel Zúñiga Navarro para el Paso de Misterio de la Cofradía Universitaria, el del Cristo de la Sangre, en 1995. La imagen, de tamaño igual al natural, de candelero y dispuesta con los artificios de herencia barroca, extendía sus brazos en actitud contrita, implorante, dirigiendo su mirada hacia la altura, en directa conexión con la efigie del crucificado, y adquiriendo una postura genuflexa que ayudaba a acentuar su condición de pésame. La obra secundaria, labrada en pino de Flandes y policromada según la técnica directamente conectada con la escuela clasicista granadina, completaba la representación más ortodoxa del Calvario en el arte cristiano, siendo la última en incorporarse a este pasaje de carácter procesional. Las obras artísticas de una Dolorosa y de San Juan, estos erguidos y rodeando en los flancos la cruz arbórea del Cristo, escenificaban a los principales y más piadosos personajes que junto a la Virgen, no desistieron del Monte Gólgota hasta el final. Tan heterogéneo conjunto, conformado por una dolorosa de factura dieciochesca y el resto del citado imaginero, volvía a repetir la usual interpretación de la Magdalena, como parte integrante de un Misterio. Un precedente anterior lo encontramos en la historia de la Semana Santa granadina en el Conjunto escultórico del Traslado al Sepulcro, que Jacopo Torni labrara como túmulo funerario del Duque y la duquesa de Sessa y Terranova, el Gran Capitán y su mujer, en el crucero del Monasterio Jerónimo de la Inmaculada Concepción de nuestra ciudad. Procesionado en el Santo Entierro Antológico, la obra, de plena concepción manierista, tratada por uno de los introductores de los vocablos escultóricos del Renacimiento en España, trae desde una posición fronto-central, la deposición del cuerpo de Cristo muerto en un sepulcro de idealización a la romana. Y en el segundo de los planos, erguida y colocada a la diestra de la Virgen (en el centro de la composición), la Magdalena, como el resto del conjunto, en talla completa estofada y a tamaño igual al natural. Presenta un fuerte giro axial hacia su diestra, cruzando ambas manos a la altura del pecho. Esta fue la representación primigenia de la Magdalena en la Semana Santa granadina, al menos que conozcamos. Desde que ya no procesione ninguna de las dos tallas mencionadas, la obra que en 2002 termina Manuel Ramos Corona, con destino al Misterio de Jesús Despojado de Granada, se convierte en el exclusivo guiño escultórico procesional que tiene a esta Santa toda nuestra Semana Santa. Ramos Corona, sevillano que entra en la nómina artística granadina con la hechura de Jesús Despojado en 1988, nace en Sevilla y en la Alameda de Hércules hispalense, monta su estudio. Su obra, en plena relación con el neobarroco de la Andalucía Occidental, abunda en el tratamiento del cabello, la policromía cálida y la pauta marcada por la escuela clasicista sevillana. La Magdalena que nos ocupa, arrodillada, con los brazos flexionados y ademán pasional, agacha la cabeza hacia el suelo con un suave giro axial y pronunciado efecto supraciliar. La actitud, es la de acercarse hasta el Redentor, empeño al que pone fin un soldado de Roma. El recurso estético, muy acertado por su plasticidad, ha sido incorporado a raíz del Misterio granadino, a otros pasajes procesionales idénticos de la Semana Santa andaluza. Años después, con la incorporación como Titular de Santa María Magdalena a nuestra Hermandad, son dos ya las obras que reproducen a la “penitente” en el ámbito cofrade de la ciudad de Granada.
SANTA MARÍA MAGDALENA EN COFRADÍAS DE OTRAS CIUDADES
HUELVA Hermandad de la Redención. En el año 2006, Elías Rodríguez Pîcón hacía la Magdalena que en un futuro, formará parte junto a la Virgen de los Desamparados y San Juan Evangelista (del mismo autor) de la Sacra Conversación onubense. Procesionan el Domingo de Ramos. Hermandad de la Lanzada. La Santa, figura en el Paso de Misterio que escenifica el momento en que Cristo es herido con la lanza para asegurar su muerte. La obra, es del imaginero Joaquín Moreno Daza, de 1992, y está arrodillada ante la cruz. Procesiona el Lunes Santo. Hermandad de la Esperanza. La Magdalena forma parte de la escenificación del Calvario, a los pies del Cristo de la Expiración. Obra de Ángel Álvarez. Está arrodillada y con las manos juntas, en actitud implorosa y con la mirada dirigida al crucificado. Es de 1870 y procesiona el Miércoles Santo. Hermandad de la Fe. De nuevo es Elías Rodríguez Picón el que hiciera esta obra en 2004. Representa la petición por parte de José de Arimatea para desclavar a Jesús de la Cruz y procesiona el Viernes Santo. Hermandad del Descendimiento. Pieza de talla completa, genuflexa, sostiene un sudario con ambas manos. Es de 1952-53, de Antonio León Ortega. Procesiona el Viernes Santo.
JAÉN Hermandad de la Clemencia. De finales del siglo XVIII, arrodillada con la vista alzada hacia el Crucifijo, sostiene un cáliz con su mano izquierda. Procesiona el Martes Santo. Hermandad de la Buena Muerte. En su segundo paso, representación del Descendimiento, y la Magdalena semi-flexionada, en actitud de ayudar al resto del grupo. La imagen fue labrada siguiendo los modelos castellanos por Víctor de los Ríos Campos (1959) en talla completa, presentando las vestiduras esculpidas y sobriamente policromadas en la misma madera. Procesiona el Miércoles Santo.
ALMERÍA Hermandad de la Soledad. Peculiar Misterio que encarna la vuelta del cortejo fúnebre que enterrara a Cristo, en una posición más retardada y junto a las otras Santas mujeres, la Magdalena, de Juan Manuel Miñarro López (2000) porta el frasco de los ungüentos. Procesiona el Viernes Santo.
CÁDIZ Hermandad de los Afligidos. Escena de la Calle de la Amargura, Cristo se encuentra, camino del Gólgota, con su Madre y las piadosas mujeres. La Magdalena, es de hacia 1760 de escuela genovesa. Procesiona el Jueves Santo. Hermandad del Nazareno. Junto al Señor de Cádiz, la Magdalena arrodillada, obra anónima sevillana de 1681. Procesiona el Jueves Santo. Hermandad de Sanidad. Las Santas Mujeres y la Verónica, salen al encuentro de Jesús en la calle de la Amargura. Obra de Luís González Rey, en el año 2000. Hermandad del Descendimiento. Misterio de la bajada del cuerpo de Cristo de la cruz, la Magdalena, como las Marías, son de Luís González Rey, esta de 1992. Hermandad del Perdón. Calvario con los ladrones, la Virgen, San Juan y la Magdalena, esta, la realizó el imaginero de San Fernando Alfonso Barraquero García en 1985. Procesiona el Viernes Santo. Hermandad de las Siete Palabras. Otra representación del Calvario, en esta ocasión, Cristo tiene sed. La imagen de la Magdalena, de Luís González Rey (2006), genuflexa. Procesiona el Viernes Santo.
SEVILLA Hermandad de Santa Marta. Ejecutada por el sanroqueño Luís Ortega Bru, en 1952, a pesar de que casa con la ortodoxia iconográfica, su ademán gestual la diferencia del resto de obras estudiadas. El brazo derecho del Cristo inerme, se desploma hacia el suelo, y se dispone a ser recogido por una María Magdalena cuyo modelado remite también al estilo de Miguel Ángel, caso del efecto de gubia de la “terribilitá” del florentino, acuciadamente captado por el escultor gaditano. Procesiona el Lunes Santo. Hermandad de las Aguas. Salida de las manos de Luís Álvarez Duarte en 1998, está arrodillada y fue concebida para sostener un diálogo con el interlocutor devocional, en tanto que gesticula con fuerza, presenta un acusado giro troncal y las manos señalan hacia la figura del Crucificado, pues ocupa la parte trasera de un Misterio que trae a Cristo ya muerto, en el momento posterior a haber sido lanceado. Procesiona el Lunes Santo. Hermandad de la Lanzada. El insigne Juan de Astorga labraba en 1810 esta Imagen de candelero que conforma el calvario convertido en escenario de la lanzada a Cristo por parte de un soldado, para cerciorar su muerte. Arrodillada, con cabellera natural y gesticulación apenada, acompaña al Crucificado, al Evangelista, el resto de Marías, la Virgen de Guía y Longinos a caballo. Procesiona el Miércoles Santo. Hermandad de las Siete Palabras. Ejecutada por José Gutiérrez Sánchez Cano en 1866, conforma un Misterio de Crucifixión, en el que Cristo está pronunciando su tercera palabra (Madre, he ahí a tu hijo, Hijo, e ahí a tu Madre) ante la Virgen, San Juan y las Mujeres piadosas. Procesiona el Miércoles Santo. Hermandad de la Quinta Angustia. Obra del taller de Roldán, viene siendo atribuida a Pedro Nieto, en todo caso, pieza del barroco sevillano del seiscientos, incluida en la escenificación del descendimiento de Cristo. Procesiona el Jueves Santo. Hermandad de la Carretería. La obra de la Magdalena, arrodillada y severa en sus facturas, se atribuye a Pedro Duque Cornejo y se fecha en el primer cuarto del siglo XVIII. El Misterio escenifica el inicio del descendimiento de Jesús, y procesiona el Viernes Santo. Hermandad de Montserrat. En este Paso que trae a Cristo en actitud dialogante con Dimas y Gestas, los ladrones que lo acompañaron, crucificados, en el Monte Gólgota, queda Santa María Magdalena de rodillas al pie de la cruz. Se trata de una talla del siglo XVIII de notable mérito, atribuida a Pedro Roldán. Procesiona el Viernes Santo. Hermandad de la Mortaja. Obra barroca de Roldán el Mozo de hacia 1713 (no debe confundirse con Pedro Roldán, sino con su nieto), fue intervenida por Juan Manuel Miñarro que le talló una cabellera. Se ubica a los pies del Cristo tumbado y lacerante que descansa en el pecho de su Madre, rodeado por el resto de los Sagrados Personajes de este Cortejo fúnebre. Procesiona el Viernes Santo. Hermandad de la Trinidad. Obra decimonónica de Manuel Flicchi y Rodríguez Magaña, figura en un misterio que escenifica los instantes iniciales del desenclavamiento y descenso del cuerpo muerto de Cristo. Procesiona el Sábado Santo. Hermandad del Santo Entierro. Curiosa composición escultórica, representa el momento posterior al Entierro de Cristo, donde las artes barrocas, movidas por su sensibilidad y gusto por promover la compasión popular, nos traen un pésame que es recibido por María y llevan a cabo los principales personajes del cortejo fúnebre tradicional, a saber, los Santos Varones, El Evangelista y las Santas Mujeres. La Magdalena, como el resto, en una alineación dentro de las dos existentes que enmarcan en la presidencia de la trasera a la dolorosa, se atribuye al taller de Juan de Astorga, de hacia 1815. Procesiona el Sábado Santo.
CÓRDOBA Hermandad del Buensuceso. Cristo en la calle de la Amargura, se encuentra con su Madre y el Sacro Cortejo, en el que se incluye la Magdalena que hizo Miguel Ángel González Jurado en 2004. Procesiona el Martes Santo. Hermandad del Esparraguero. Escena del Calvario que junto al Cristo muerto componen la Dolorosa, San Juan y la Magdalena, esta es de escuela levantina de mediados del siglo XIX y encarnada una vez más en posición genuflexa y con la cabeza hacia el Señor. Procesiona el Jueves Santo. Hermandad del Descendimiento. Conjunto que escenifica el desenclavamiento de Cristo, fue en 1996 cuando acababa el cordobés Miguel Ángel González Jurado la Magdalena arrodillada. Procesiona el Viernes Santo. Hermandad del Sepulcro. Mencionada ya como parte de la Sacra Conversación, acompaña a la Virgen del Desconsuelo en su Soledad, que hiciera Luís Álvarez Duarte como al San Juan, como la Magdalena, de González Jurado. Procesiona el Viernes Santo.
MÁLAGA Hermandad de la Sangre. En este Misterio escenificado de la Lanzada de Cristo, la Magdalena, del malagueño Rafael Ruiz Liébana (1987) conforma grupo con las otras Mujeres Piadosas (María de Cleofás y Salomé) quedando adelantada, arrodillada y dirigiendo su mirada al Crucificado. Procesiona el Miércoles Santo. Hermandad del Descendimiento. La Magdalena, que una vez más responde a la ortodoxa iconografía de la mujer piadosa, arrodillada y con la vista clavada en Cristo, es obra de Ricardo Rivera, de 1985. Procesiona el Viernes Santo. Hermandad del Monte Calvario. Misterio del amortajamiento y conducción de Cristo al Sepulcro, la Magdalena es de principios del siglo XIX restaurada en 1971 con profusión por Luís Álvarez Duarte. Procesiona el Viernes Santo.
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