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SANTO ÁNGEL CUSTODIO
Notas para un estudio artístico

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JUAN JESÚS LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ

on esta cuarta entrega finalizamos el repaso a nuestras imágenes titulares, en un intento por acercar a los hermanos la realidad de nuestro rico patrimonio artístico. La devoción al Ángel Custodio, como otras muchas negadas por el protestantismo, conoció un gran desarrollo durante el siglo XVI, por lo que salió fortalecida de las luchas religiosas. Generalizada ya, en el siglo XVII el Papa Clemente X la impuso a la Iglesia Universal, multiplicándose desde ese momento la erección de altares y cofradías en su honor.
Como se sabe, el Santo Ángel Custodio es el titular del Convento de Clarisas en el que la Hermandad del Santo Cristo de San Agustín tiene su sede canónica. Bajo esta advocación se fundó el convento en 1625 con el patrocinio del marqués de Camarasa.
Tras residir en un principio en el Campo del Príncipe, halló la comunidad definitivo acomodo en la calle de la Cárcel, donde labró convento e iglesia. La obra de esta última se llevó a cabo entre los años 1653 y 1661; el autor de la traza fue el genial artista granadino Alonso Cano y fue ejecutada por su discípulo Juan Luis de Ortega. Fue ésta la única obra arquitectónica granadina de Cano ejecutada en vida del maestro.
Pero no se limitó la intervención de Cano en las obras de este convento al terreno arquitectónico, sino que abarcó también los terrenos escultórico y pictórico. Dos cuadros del Ecce-Homo y la Virgen para el altar mayor, los tres imponentes santos franciscanos (San Diego de Alcalá, San Pedro de Alcántara y San Antonio de Padua) junto al San José -todos hoy, en el Museo Provincial de Bellas Artes de Granada-, realizados en colaboración con Pedro de Mena para las ochavas del crucero de la iglesia y otros catorce lienzos, entre ellos nueve de la vida de la Virgen de los que sólo se conserva la Sagrada Familia, constituían el grueso de la obra de Cano para el cenobio de clarisas.
A ello se añade una fenomenal escultura del Santo Titular que en tiempos figuró en el nicho central de la portada de la antigua iglesia y que hoy se conserva en el patio del convento actual. Se trata de una obra en mármol blanco, de 1,30 ms. que representa al Ángel Custodio que acoge, con ademán protector, el alma, simbolizada por un niño que se aferra a su túnica. En un principio se representaba este tema bajo la figura del Arcángel Rafael, acompañando al joven Tobías, para pasar pronto a una representación más directa en el grupo del ángel y el niño, que así recordaba cómo el Ángel Custodio o de la Guarda acompañaba al hombre desde su nacimiento hasta su definitiva salvación. En Italia se conocerán otras versiones de carácter más dramático al incluir la figura del demonio, de la que es protegido el niño por el ángel.
En esta figura, son admirables la blandura y calidades que obtiene Cano del mármol, ejecutando una equilibrada composición que únicamente puede adolecer, en opinión de Wethey, de poca altura en relación a su anchura. A la escultura se le añadieron posteriormente unas alas de madera.
Sigue Cano en esta obra sus propios tipos pictóricos, especialmente en cuanto al niño, y constituye un modelo para la escuela, apareciendo en diversas ocasiones, entre ellas en el Hospital de la Tercera Orden Franciscana en Madrid y la que se venera en la iglesia del propio convento granadino.
Esta última, de 1,27 ms., se encuentra en la coronación del retablo que preside el Cristo de San Agustín y debió realizarse para el retablo mayor de la primitiva iglesia. En él figuraban, junto al Ángel Custodio, el San Francisco y la Santa Clara de Pedro de Mena -hoy también en el altar mayor de la actual iglesia- , los cuadros mencionados de Cano del Ecce-Homo y la Virgen, y otros dos de Bocanegra, con San Joaquín y Santa Ana.
En madera policromada, esta talla reproduce fielmente el modelo marmóreo de Cano por lo que en algunas ocasiones ha sido señalada como obra de Pedro de Mena pues, habida cuenta su colaboración con su maestro Cano en este convento, entra dentro de la lógica que reprodujera la imagen de éste para el interior del templo. Pero la marcha de Mena a Málaga en 1658 (antes de comenzarse el retablo, tras finalizar la obra de la iglesia en 1661) y el estilo de la misma nos señalan al taller de los Mora, seguramente, como quiere Gallego Burín, obra de Diego de Mora. Es una versión del modelo canesco un tanto floja, probablemente por la altura a la que iba a estar colocado, pero constituye, de cualquier forma, una imagen de buen tono, cuarto Titular de nuestra Hermandad, a la que se ofrece el 2 de octubre Función en su festividad.

Autor: Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz
Título: El Santo Ángel Custodio. Notas para un estudio artístico.
Publicado en: Boletín "El Muñidor". Septiembre-Octubre 1994
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