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LA
ICONOGRAFÍA DEL SANTO CRISTO
DE BURGOS O DE SAN AGUSTÍN |
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MIGUEL GARCÍA DE GUZMÁN
MIGUEL RAMÓN GARCÍA REYES |
on numerosas
las representaciones plásticas del Santo Cristo de Burgos o de San Agustín
que, dispersas fundamentalmente por España, América y Filipinas, nos hablan de
la gran relevancia que alcanzó esta ancestral devoción al Crucificado. Aunque
existen estudios concretos sobre las imágenes más famosas, en general no se
han tratado en conjunto y además parte de esta iconografía permanece
desconocida. Vamos por eso a presentar algunas de esas obras casi olvidadas y a
realizar un breve recorrido por diversas regiones con el propósito de
aproximarnos al verdadero alcance que la devoción nacida de los conventos
agustinos llegó a tener. Sin embargo antes es preciso realizar algunas
consideraciones.
La devoción al Santo Crucifijo de San Agustín de Burgos surge en el
siglo XIV con la imagen del Santo Crucifijo que se veneraba en el convento de
San Agustín de dicha ciudad. Su culto se fue difundiendo por toda la geografía
española y también por América y Filipinas, gracias, sobre todo, al empeño
de los agustinos, pero también al de muchos fieles particulares que dejaron
atrás su tierra, pero no su devoción al Santo Cristo.
Pero al tratar sobre el culto en general al Santo Crucifijo, surgido de los
conventos agustinos, hay que tener presente que al no contar al principio con
una advocación específica, aparecieron distintas maneras de referirse al
mismo. Así, nos encontraremos con que según las localidades y regiones se le
conocía como Cristo de Burgos, Cristo de San Agustín o de la Sangre, Cristo de
Cabrilla, Señor de Burgos, Señor del Saucito, etc. Incluso a veces, en la
misma ciudad, encontramos varias denominaciones para referirse a la misma imagen
o a imágenes inspiradas a partir de una original.
Además, conviene tener en cuenta que la denominación de "Cristo o
Crucifijo de San Agustín" más que a una advocación concreta hacía
referencia, en su origen, a un indicación del lugar donde estaba la imagen y
recibía culto: "el Crucifijo que está o se venera en la iglesia de San
Agustín". Sabido es que en numerosos conventos agustinos surgieron
cofradías dedicadas al culto del Santo Crucifijo y que todas estas imágenes
tenían en común la de representar a Jesús muerto en la Cruz.
Sin embargo, un determinado "Cristo de San
Agustín"1, el de Burgos, adquirió tal fama que se le empezó a
conocer como el Cristo de Burgos, convirtiéndose este apelativo ya en una
identificación mucho más precisa que la genérica "de San Agustín".
En este sentido cabe afirmar que todas las imágenes tituladas "de
Burgos" están relacionadas entre sí con el Crucificado que actualmente se
venera en Burgos, reflejándose en cierta presencia de rasgos iconográficos
comunes. En cambio, esta relación resulta más problemática de establecer
entre las denominadas "Cristo de San Agustín", que con frecuencia
adoptaron también otros nombres. A este otro grupo pertenece un "Cristo de
San Agustín", el de Sevilla, que adquirió notable relevancia, aunque a
diferencia del de Burgos no recibió un apelativo más específico. A partir de
él surgirían otras imágenes con elementos iconográficos comunes, pero no
siempre adoptaron su nombre2.
Finalmente también destacamos que la gran expansión del culto al Cristo de
Burgos daría lugar a que, en ocasiones las nuevas imágenes, ya fueran
esculturas o pinturas, se convirtieran en sí mismas en objeto de gran devoción
local, tras alcanzar la condición de milagrosas. Casos representativos de este
fenómeno son el del Cristo de Cabrilla en Andalucía Oriental y el Señor del
Saucito en México, de los que trataremos más adelante.
El Santo Cristo de Burgos o de San Agustín en España
a) Catedral de Burgos (Burgos)
La imagen original de la que partió esta fervorosa
devoción, es la del Santo Cristo de Burgos que se venera en la Catedral de
Burgos. Esta talla, según la tradición, fue encontrada en el mar en una caja
que flotaba sobre las aguas, allá por el año 1308. Un piadoso mercader la
adquirió para entregarla a unos frailes agustinos que había en la ciudad
castellana.
De autor anónimo flamenco del siglo XIV, el crucificado es de madera,
recubierta con piel de búfalo y va clavado a una cruz arbórea de madera. La
cabeza se mueve a ambos lados y los brazos, si se desclavan, caen como
desfallecidos; la barba y el cabello de pelo natural parecen nacidos en la misma
figura. Tiene la peculiaridad de hallarse tapado el paño de pureza por un
faldellín largo de los que la imagen cuenta con varios de distintos colores y
diseños. Es una talla verdaderamente impactante y su contemplación mueve a
reflexión. Es objeto de una gran devoción entre el pueblo burgalés.
El Crucificado, estuvo emplazado en el convento de San Agustín. Allí se
inició y creció su devoción fruto de la confianza en él depositada a causa
de los numerosos milagros y beneficios atribuidos a su mediación. La imagen
permaneció en el convento hasta el año 1835 en que los frailes fueron
expulsados a raíz de la Desamortización. Por este motivo fue trasladado a la
Catedral de Burgos, donde se venera en la actualidad. La capilla en que está
ubicado recibe el nombre de Capilla del Santo Cristo de Burgos y es la primera
de la nave de la derecha, según se entra al templo desde la portada principal,
ocupando un ala del claustro antiguo.
Está enmarcada en un retablo neogótico y a los pies de la cruz hay colocados
cinco huevos de avestruz que, según se cree, fueron traídos de África por un
mercader.
b)Parroquia de San Gil (Burgos)
Se dice que la imagen del Santo Cristo de Burgos o Santísimo
Cristo de las Santas Gotas, que actualmente se venera en la Parroquia de San
Gil, la trajo San Juan de Mata y que fue un regalo del Papa Inocencio III al
fundador de la Orden de la Santísima Trinidad. Perteneció al convento de los
trinitarios.
La imagen del Cristo de las Gotas, de acusada personalidad, destaca por la
numerosísima cantidad de heridas que presenta. Todo el cuerpo; torso, brazos y
piernas está salpicado de pequeñas laceraciones de las que manan gotas de
sangre (de ahí el apelativo con el que se le conoce). De la herida del costado
brota un impresionante chorro de sangre así como de manos y pies. El rostro
también presenta heridas sangrantes en mejilla y nariz. Los ojos permanecen
entreabiertos. Tanto la melena perfilada toda ella en sangre como la barba son
talladas, pero escasas en volumen y movimiento. Destaca el anómalo bigote que
deja visible el labio superior por el que cae la sangre de la nariz.
No cuenta con corona de espinas ni potencias. El paño de pureza es natural y va
sobrepuesto pero, a diferencia de la imagen de la catedral, no es de tipo tonel
o faldellín sino de pliegues y anudado a la izquierda. La cruz es arbórea sin
adornos.
Actualmente en la iglesia de San Gil tiene su sede la Real Hermandad de la
Sangre del Cristo de Burgos y de Nuestra Señora de los Dolores que procesiona
en la Semana Santa burgalesa. Ha sido refundada en 1944, aunque tiene su origen
en 1592.
c) Catedral de Santiago de Compostela (La Coruña)
En la nave del lado norte de la Catedral de Santiago de
Compostela se encuentra la capilla del Cristo de Burgos, de planta de cruz
griega, fundada para su enterramiento por el arzobispo Pedro Carrillo en 1662 y
terminada con trazas barrocas de Melchor de Velasco3 en 1664. En la
escritura de fundación se especifican cuales habían de ser sus
características: "de cantería labrada con su portada media naranja
algunos escudos de mis armas, y un altar principal a donde se ha de colocar una
imagen del Santo Cristo de Burgos en el retablo dorado que está sentado con su
custodia"4. Hasta 1754 no se toma la decisión de sustituir del
centro del retablo mayor de la capilla el cuadro que había legado el prelado
para colocar en su lugar una "efigie del Santísimo Cristo de Burgos, hecha
de escultura y fabricada en la ciudad de Burgos"5.
La imagen, de tamaño natural, no presenta muchas similitudes con la de Burgos,
por lo que no puede hablarse de una copia de la misma. El paño de pureza,
tallado, es de reducidas dimensiones, muy rectilíneo por su parte inferior,
probablemente para revestir. La cabellera y la barba del Señor son naturales.
La cruz es arbórea de dimensiones muy ajustadas a la imagen y al nicho del
retablo donde se sitúa.
d) Primitiva imagen del Santo Cristo de San Agustín.
(Sevilla)
En el siglo XIV en torno a 13146 aparece en
Sevilla la imagen -que ya hemos tratado en otras ocasiones7 - del
Santo Crucifijo de San Agustín, desaparecida a raíz de los acontecimientos de
1936 en el incendio de la parroquia de San Roque.
Mencionemos la descripción que de la antigua imagen nos da el historiador
Hazañas y la Rúa, quien nos la presenta como "una escultura en madera, al
parecer de cedro, de tamaño natural, midiendo un metro sesenta y cinco
centímetros de altura, con una cavidad torácica máxima de treinta y un
centímetros. La cabeza es expresiva, aparece inclinada a la derecha y aunque
tiene cabellera tallada en la madera primitiva, lleva superpuestas dos más, una
de pasta y otra de cabello natural. Está coronada de espinas, pero esta corona
no forma parte de la escultura, es sobrepuesta, e ignoramos si la ha llevado
siempre. La imagen representa a Jesús muerto, y presenta en el costado la
lanzada, como es costumbre en los crucifijos españoles"8.
Por su parte José Gestoso9 se refiere a esta imagen como "una
de las más curiosas e interesantes esculturas que quedan en esta ciudad al
estilo románico del siglo XIV", y la describe diciendo que "mide de
alto 1 m 65 centímetros desde las puntas de los pies a la cabeza; y el pecho
por su parte superior, 0,30. Los brazos son muy desiguales de largo, pues el
izquierdo tiene 0,80 y el derecho 0,70. Casi todos los dedos de las manos y los
pies son modernos. La cabeza, que es muy expresiva; carece de modelado, muy
incorrecto el torso, las costillas marcadas inocentemente. El sudario, que es
muy grande, ofrece pliegues simétricos, terminados en boquillas."
Otra descripción con la que contamos es la del sacerdote Serrano en 1914
que pudo contemplar directamente la talla y que nos la dibuja de la siguiente
forma: "En general su trazado y representación es en edad viril,
ligeramente barbado, de facciones no muy pronunciadas; la faz es verdaderamente
cadavérica, marcando en toda ella la rigidez y afilamiento que señalan las
huellas de la muerte, siendo éste uno de los detalles que más la distinguen e
impresiona cuando se la estudia y contempla; y su anatomía y modelado, asaz
imperfectos, con el torso y miembros estirados, están acusando el tipo
hierático de la época de su ejecución, duro e inmóvil, a la manera
bizantina.
Así mismo una de las características señaladas del simulacro es el paño del
sudario, plegado y dispuesto en sus amplias ondulaciones con todo el sabor y
gusto del más clásico estilo románico, cayéndole en grandes proporciones
desde la cintura hasta la mitad de las piernas.
El Santo Crucifijo ostenta sobre su cabeza, en la
actualidad nimbo crucífero y aureola metálica circular nimbada en forma de
aro, a la manera visigótica, cuyos atributos es de suponer los usara desde su
invención, pues de lleno pertenecen a la época de la escultura, y así se nos
muestra en los primeros grabados que se conocen de la imagen"10.
Lamentablemente, todo lo reflejado en los párrafos anteriores es sólo el leve
reflejo que ha llegado hasta nosotros de la primitiva imagen perdida en el
incendio de 1936. Sin embargo, contamos con algunos testimonios gráficos de
indudable interés que repasaremos más adelante.
e) Santo Cristo de San Agustín (Sevilla)
La imagen actual, cotitular de la Hermandad de San Roque de
Sevilla, es una copia de la original debida al escultor Agustín Sánchez Cid,
que la talló en 1948. Se trata de una reproducción que recoge los elementos
iconográficos característicos de la primitiva imagen. Destaca, el paño de
pureza, de talla, que a semejanza del que tenía la imagen primitiva es largo y
cae un poco más abajo de la rodilla izquierda. Esta anudado a la derecha
dejando descubierta la pierna derecha y presenta una cenefa dorada cuyos
pliegues en el nudo ayudan a darle dinamismo. También ha mantenido la cabellera
postiza superpuesta a la tallada, el nimbo y la corona de espinas metálica
igualmente sobrepuesta. El rostro, con los ojos semicerrados y la boca
entreabierta transmite serenidad y refleja dolor sin patetismo. Otro elemento
que remite a la imagen anterior es la posición más elevada sobre el madero de
la mano izquierda con respecto a la derecha. La mayor diferencia entre ambas
imágenes radica en la posición del Señor en la cruz. En la imagen actual es
más elevada que en la antigua, lo que da lugar a que el ángulo que forman
entre sí los brazos sea mayor que en la primitiva imagen, que presentaba una
posición más descolgada.
f) Santísimo Cristo de Burgos (Sevilla)
Otra escultura que existe en Sevilla, relacionada con esta
devoción es la del Santísimo Cristo de Burgos, titular de la hermandad de
penitencia del mismo nombre, que hace estación de penitencia a la Catedral de
Sevilla en la tarde del Miércoles Santo. Es una talla que ha perdido en
sucesivas restauraciones las características primitivas que la asemejaban al
titular de la Catedral de Burgos.
Sobre su autoría tenemos dudas. Hasta ahora se ha dado por buena la
identificación de la imagen actual con la que talló en 1573-74 Juan Bautista
Vázquez el Viejo. En el encargo que el licenciado Juan de Castañeda hizo a
este escultor se establecía que debía ejecutar un crucificado "con corona
de espinas y sus cabellos largos y un paño en el cuerpo según y en la forma
que está y lo tiene el Santo Crucifijo de la capilla de San Agustín desta
ciudad"11.
Sin embargo, Carlos Ros12 sostiene que este encargo no puede ser de
la imagen del Cristo de Burgos ya que se realiza para la parroquia de San Pedro
y la talla del Santísimo Cristo de Burgos no llega a dicha iglesia hasta
después de 1810. En el siglo XVI, la hermandad de los burgaleses estaba
establecida en el desaparecido convento de San Francisco.
Creemos que la opinión de Carlos Ros se ve fortalecida por el hecho de que la
imagen del Cristo de Burgos contaba antes de su reforma en 1839 con un
faldellín de tela tubular a semejanza de la imagen burgalesa en la que se
inspiraba, mientras que el Cristo de San Agustín tenía paño de pureza largo y
tallado, por lo cual no se corresponde con lo especificado en el encargo a
Vázquez el Viejo. Puede decirse, pues, que la actual imagen del Cristo de
Burgos es de autor desconocido y que la que mandó hacer Juan Castañeda
permanece sin identificar.
El Cristo de Burgos es una escultura en madera, telas encoladas y pasta
policromada de 1,67 m de alto, de líneas armoniosas y bella factura en la que
se representa a Cristo muerto en la cruz, de rostro sereno con los ojos y la
boca cerrada y la herida del costado sangrante. En 1894 fue intervenido por el
escultor Gutiérrez Reyes y Cano, quien le realizó numerosas modificaciones que
alteraron la iconografía original. Le sustituyó la cabellera, bigote y barba
naturales por otras de estopa y telas encoladas y le colocó una corona de
espinas sobrepuesta. Le suprimió el característico faldellín tubular de tela
y le modeló un paño de pureza de telas encoladas con varios pliegues y soga
anudada.
La Hermandad del Cristo de Burgos posee una pequeña imagen que reproduce a
escala la impresionante y milagrosa que se venera en la catedral burgalesa. Es
una de las insignias más representativas de la cofradía y figura en el cortejo
del paso de Cristo durante la procesión del Miércoles Santo. La porta un
nazareno sobre un paño morado con el escudo corporativo. Esta reproducción,
así como el pendón que también figura en el cortejo fueron donaciones
realizadas en 1950 por el Ayuntamiento de la ciudad castellana cuyo alcalde
ostenta el cargo de hermano mayor honorario13.
g) Santísimo Cristo de la Sangre. Écija (Sevilla)
En la parroquia de Santa Cruz de Écija se venera el
Santísimo Cristo de la Sangre, titular de la Hermandad del Santísimo Cristo de
la Sangre y Nuestra Señora de los Dolores.
La Hermandad se constituyó en 1564 en el convento de San Agustín de Écija
basándose en la existente en el convento de San Agustín de Sevilla. En sus
reglas queda clara esta influencia pues se reconoce que "la cual regla fue
hecha y sacada por la que tienen los cofrades y hermanos del Santísimo
Crucifijo del Señor San Agustín en la ciudad de Sevilla, la que de hoy en
adelante haremos usar y guardar todos los estatutos y capítulos según y como
en la dicha regla fue hecha en el dicho monasterio de la dicha ciudad de
Sevilla"14.
La talla del Cristo de la Sangre se debe a Gaspar del Águila a quien se le
encargó el 29 de enero de 1567. Tuvo presente al Crucifijo de San Agustín de
Sevilla como se puede comprobar en el contrato por el que Gaspar del Águila se
comprometía a ejecutar la obra y en el que se detalla cómo había de ser la
imagen: "un crucifijo de bulto que será de pino de segura que tenga en
largo dos varas e de la postura del Crucifijo de Santo Agustín e que sean
guecas las espaldas del dicho cristo e la cruz que ha de tener donde el Cristo a
de estar a de ser de madera de borne e de treze palmos en largo e una terzia en
ancho. e su caluario abajo de madera de segura dandole el anchura que le
convenga e de varia e media de largo"15.
La posición del crucificado en efecto, remite a la del Crucifijo sevillano,
aunque el modelado difiere notablemente De largo torso, la cabeza cae reclinada
más levemente que su modelo. La similitud más significativa con respecto al
Cristo de Sevilla es el paño de pureza, largo, casi hasta las rodillas, anudado
a la derecha y dejando ver la pierna derecha.
El Santísimo Cristo de la Sangre cuenta con gran devoción,
especialmente entre la población gitana en cuyo barrio se encuentra el convento
de San Agustín. La hermandad celebra sus cultos con solemne novena que finaliza
el domingo anterior al primero de Cuaresma. El día de la Santísima Trinidad de
cada año, celebra la función conocida como la "Función del Rayo",
ofreciéndose Santa Misa. Este acto fue instituido en 1633 con motivo de que el
mencionado día de ese año un rayo atravesó la iglesia mientras se celebraba
la Misa sin que hubiera daños materiales ni personales, hecho que se consideró
milagroso y se atribuyó al Santo Cristo. También celebra la Hermandad el 1 de
julio, festividad de la Preciosísima Sangre de Cristo, el día de su titular,
ofreciendo Santa Misa.
La Hermandad sale en procesión el Jueves Santo con dos pasos, el del Cristo de
la Sangre y el paso de palio de la Virgen de los Dolores.
h) Cristo de San Agustín. Castilblanco de los Arroyos
(Sevilla)
La imagen se encuentra en el retablo mayor de la parroquia
del Divino Salvador. Este retablo barroco es obra de Francisco Dionisio de
Ribas, quien lo ejecutó hacia 1655, aunque ha sido posteriormente alterado y
modificado. Se compone a partir de dos grandes columnas salomónicas que
sustituyen a las originales que eran de más vueltas. En el primer cuerpo del
retablo figuran lienzos de S. Pedro y S. Andrés, y en el segundo de S.
Francisco y Sto. Domingo, ocupando el centro de este cuerpo un crucificado, el
Cristo de San Agustín, también obra de Francisco Dionisio de Ribas.
Aunque no todas las descripciones de este retablo asignan un nombre determinado
al Crucifijo sí lo hacen otros autores16, razón por lo que lo hemos
incluido en esta relación. También hay que destacar que en la misma parroquia
se venera a la patrona de la localidad, la Virgen de Gracia (una imagen de 1580)
advocación de fuerte vinculación agustiniana.
La imagen del Crucificado es de talla menor al natural. No resulta fácil
apreciarla por lo elevado de su colocación como remate del retablo, aunque se
trata de una imagen barroca y por tanto alejada de su homónima de Sevilla.
Presenta paño de pureza tallado, anudado a la derecha con pliegues con cierto
movimiento. La herida del costado mana abundante sangre. La cabeza cae hacia la
derecha y el cabello, barba y corona de espinas son también de talla. Lleva
potencias doradas.
i) Santísimo Cristo de San Agustín (Granada)
Fuera de Sevilla y su entorno, pero dentro de Andalucía,
podemos hacer notar la Sagrada Imagen Titular de la Muy Antigua, Real e Ilustre
Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín, Jesús Nazareno de las Penas,
Nuestra Madre y Señora de la Consolación y Santo Ángel Custodio, con sede
canónica en el convento del Santo Ángel Custodio de Granada.
La hechura de esta talla se remonta al siglo XVI. Concretamente hacia
1520 la comunidad de religiosos agustinos calzados encarga a Jacobo Florentino,
el Indaco, la realización de la imagen de un crucificado para la iglesia de su
convento, estimándose que se realizó entre 1520 y 1526. Este edificio fue
fundado por el padre Hernán Pérez en 1513 y estaba ubicado en la subida a la
Alcazaba en la collación del Sagrario de la S.I. Catedral. Actualmente su lugar
lo ocupa el Mercado municipal de San Agustín, la plaza del mismo nombre y
calles adyacentes. Los frailes se trasladan al convento en 1559.
Entre las diferentes devociones y hermandades que
tenían sede en la iglesia conventual, destacaba sobre todas por su fervor la
del Santo Cristo de San Agustín.
El Santo Cristo pronto caló en el fervor popular y comenzó a ser eje de la
devoción de los granadinos, por los muchos favores que se le atribuían. Así
en 1587 se le hicieron rogativas a causa de una terrible sequía que asolaba la
ciudad, viéndose favorecida la misma por copiosas y abundantes lluvias.
La imagen permaneció en el convento hasta el siglo XIX, en que la
Desamortización de 1835, obligó a los agustinos a desalojar su convento de
Granada. Por tal motivo, la Hermandad, siguiendo las determinaciones del
Arzobispado, trasladó el 23 de septiembre de 1835 a su Sagrado Titular a la
cercana iglesia del convento del Santo Ángel Custodio de religiosas
franciscanas clarisas. Actualmente sigue instituida en el mencionado convento en
el que celebra sus cultos y actos religiosos.
Son numerosas las acciones misericordiosas que por intercesión de la Sagrada
Imagen se sucedieron a lo largo de los siglos y por ello este Crucificado fue
considerado patrono y protector de la ciudad de Granada. Entre ellas destaca la
que originó el voto de acción de gracias del Ayuntamiento de Granada que a
similitud del de Sevilla celebra anualmente. Con ocasión de la gravísima
epidemia de peste que asoló el Levante y Andalucía, (incluida Granada) en 1679
se solicitó la misericordia del Señor y se hizo procesión de rogativas el 5
de Agosto del mismo año. Al remitir ostensiblemente la epidemia y desaparecida
en escasos días, el Ayuntamiento de Granada hizo Voto Solemne de tributar
anualmente acción de gracias ante la soberana efigie del Santísimo Cristo de
San Agustín con carácter de perpetuidad todos los días 8 de Agosto.
El Santísimo Cristo de San Agustín está realizado en madera de nogal, a
excepción del brazo derecho que es de álamo y recubierto de telas encoladas
bajo la policromía. Es un crucificado de tres clavos, de tamaño natural, de
torso estilizado, rígida y de rasgos estéticos renacentistas. Se sustenta
sobre una cruz plana de madera recubierta de láminas de plata de ley
afiligranada del siglo XVIII. Presenta cabellera postiza de hilos de seda, paño
de pureza de tela, que en las grandes solemnidades se sustituye por una faldilla
o "tonelete" al estilo de los Cristos de la Edad Media y del primer
Renacimiento y corona de espinas sobrepuesta. Es de oscura policromía y
abundante sangre, debiendo destacarse su impresionante rostro de ojos vueltos y
la herida del costado completamente tallada. Fuera de elementos tales como el
cabello postizo, las diferencias estilísticas tanto con la primitiva imagen del
Cristo de San Agustín de Sevilla como con la actual, son notables. Ha sido
restaurada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Junta de
Andalucía entre julio de 1996 y marzo de 1997.
Realmente es una imagen impactante que nos muestra el terrible padecer del
Redentor y su infamante muerte en el patíbulo de la Cruz. Difícil es que no
llegue a estremecerse todo aquel que se acerca a mirarlo en su altar de la
iglesia conventual.
j) Santo Crucifijo de San Agustín (actualmente Cristo de la
Buena Muerte y de la Paz). Antequera (Málaga)
El Cristo que actualmente se denomina de la Buena Muerte y de
la Paz perteneció a la extinta cofradía del Santo Crucifijo del convento de
San Agustín desaparecida en los años inmediatos a la Desamortización y
consiguiente expulsión de los monjes del convento. Pertenece a la Pontificia y
Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Paz
Coronada, conocida como la de "Abajo", fundada en 1590 y residente en
el convento de Santo Domingo.
A finales de los años sesenta del siglo pasado el mal estado del templo de San
Agustín motivó el traslado de la imagen a Santo Domingo. En 1971 salió por
primera vez en procesión en la cofradía de "Abajo", reemplazando al
Señor de la Humildad y al Niño Perdido.
En los años ochenta del siglo pasado fue sometida a una primera restauración
por la hermandad. En 2001 concluyó por parte de la Consejería de Cultura de la
Junta de Andalucía una profunda intervención en la imagen en la que se
recuperó gran parte de la policromía original, con desligue de los repintes
del cabello y del paño de pureza, además de serle recolocada la posición
natural de los hombros.
Es una talla de 1582 debida a Diego de Vega de 190 x 173 x 36 cm de tamaño. Es
de madera policromada y representa a Cristo muerto de gran robustez de formas.
La cabeza cae muy inclinada hacia la derecha y en el rostro podemos apreciar
claramente los rasgos estéticos de las obras de Diego de Vega, con el pelo
ligeramente tallado sin grandes incisiones y caído en mechones al igual que la
barba. Pómulos muy salientes, ojos cerrados y boca entreabierta. El paño de
pureza es reducido, con poco movimiento, característico de una obra de finales
del siglo XVI. Va sujeto por un cordón que rozando directamente la cadera
derecha, deja por ese lado un desnudo completo del cuerpo del Señor.
k) Santo Crucifijo de San Agustín (actualmente Cristo de la
Buena Muerte). Cádiz
De esta imagen se tienen noticias desde 1648. En los
documentos se habla de la portentosa imagen del Crucificado de San Agustín
indicándose su costo (300 ducados) pero no su autor. Se ha atribuido a
Martínez Montañés o a su escuela; también a Alonso Martínez y a otros
imagineros, por lo que hemos de considerarla de autor desconocido. Durante mucho
tiempo el Cristo fue conocido por el de las Ánimas ya que se encontraba en la
capilla de enterramientos de los Padres Agustinos. Durante la Desamortización
de Mendizábal, la imagen fue subastada en la Plaza de San Juan de Dios y
adquirida por la familia gaditana Casanova que la devolvió a la iglesia de San
Agustín. Milagrosamente se salvó de los saqueos ocurridos durante la II
República gracias a algunos hermanos que, junto a los padres agustinos,
escondieron la imagen en un domicilio particular próximo a la iglesia de San
Agustín.
Ha sido objeto de varias restauraciones como las
realizadas por José Bottaro en 1930, por Paz Vélez en 1967 y la última por
José Miguel Sánchez Peñala en 1987 en la que se le talló una nueva cruz
arbórea.
Actualmente es el titular de la Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de
la Buena Muerte y María Santísima del Mayor Dolor, fundada en 1894 en la
iglesia de San Agustín. En el momento de su fundación fue presidida por el
sacerdote diocesano Cándido Picamill, ya que hasta 1906 los agustinos no se
reinstalaron en Cádiz. Al hacerla, asumieron de buen grado la presencia de la
hermandad y fomentaron el culto al Cristo de la Buena Muerte.
Destaca el hecho de que la hermandad incorporara el 18 de diciembre de 1939 como
cotitular, a la imagen de María Santísima del Mayor Dolor que había estado
también en la iglesia de San Agustín hasta la Desamortización de Mendizábal.
Estamos, como puede verse, ante uno de los pocos casos en que la vinculación
entre los agustinos y el Santo Crucifijo y la hermandad que actualmente lo
venera (aunque con una advocación distinta) ha conseguido superar las duras
adversidades de épocas pasadas.
1) Santo Cristo de Burgos. Chucena (Huelva)
En esta población se venera una talla del Santo Cristo de
Burgos que es el titular de la Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos y
Nuestra Señora de los Dolores. La corporación tiene su sede en la parroquia de
Nuestra Señora de la Estrella y fue fundada el 15 de mayo de 1954.
La imagen del Crucificado es de finales del siglo XVI de estilo roldanesco
atribuido17 al escultor Juan Bautista "el Viejo". Es de
tamaño algo menor al natural (1,60 m de alto )18, viste un
faldellín que sobrepasándole las rodillas se remata con ancho encaje en su
parte baja. Lleva potencias y corona de espinas y cabellera tallada. De cuerpo
muy estilizado y de buena factura artística, recibe culto en la antigua capilla
del Bautismo de la parroquia antes citada. También se conoce vulgarmente a la
imagen como "el Cristo de las Enagüillas" por su faldellín
característico. Ha sido restaurada en 1988 por Juan Abascal Fuentes.
En su salida procesional, el Sto. Cristo se yergue sobre un monte de flores y va
alumbrado por cuatro hachones en las esquinas. El canasto es de estilo
neobarroco, de líneas severas, en madera de color oscuro. La Cruz es arbórea y
a los lados lleva dos jarrones plateados con ramos de flores olorosas.
Merece reseñarse que cuando la Hermandad del Rocío de la localidad inicia su
peregrinaje hacia al Santuario de Almonte, transita por las calles del pueblo
visitando el Ayuntamiento y la parroquia. Aquí se despide de la patrona Nuestra
Señora de la Estrella y también de la Hermandad del Cristo de Burgos y Nuestra
Señora de los Dolores; hermoso acto fraternal entre las devociones más
veneradas de Chucena.
11) Hornacina e imagen del Santo Cristo de Burgos. Jaén
En la calle Recogidas de Jaén existe una humilde hornacina
en la que se venera una talla del Cristo de Burgos. Esta hornacina sustituye a
otra anterior de mayores dimensiones y de trazado más noble, que fue destruida
para abrir una calle.
La imagen es moderna, de tamaño reducido. No tiene faldellín sino paño de
pureza y un solo clavo atraviesa los pies del Señor. La posición del cuerpo, y
especialmente de la cabeza, que además cuenta con tres grandes potencias, se
aleja de la iconografía característica del Cristo de Burgos y en concreto del
que se venera en Cabra, que es de donde a partir de 1639 se difundió en Jaén
la devoción al Crucifijo. La cruz es arbórea de madera negra sobrepuesta a una
cruz mayor plana y de madera clara. A los pies de ésta última hay pintados
tres huevos.
A esta imagen se la conoce popularmente como el "Cristo de las Tres
Potencias" y "Señor de los Tres Huevos" en alusión a los que se
encuentran a los pies de la cruz.
La imagen de Jaén cuenta con una piadosa
tradición popular que asegura que "en cierta ocasión pidió albergue en
la casa lindera a la hornacina, conocida por el pueblo como 'Casa del Señor',
un anciano fraile, al que ofrecieron por cena tres huevos, que era lo único que
disponían los humildes dueños de la casa.
y al amanecer, descubrieron con asombro que el fraile había desaparecido, que
los tres huevo estaban intactos y que en la pared de la casa había un
Crucifijo"19.
m) Santo Cristo de Burgos. Tarancón (Cuenca)
Existió una cofradía en la iglesia parroquial de Nuestra
Señora de la Asunción, que fundada en 1761 veneraba un cuadro del Santo Cristo
de Burgos. Perdida esta imagen ha sido reemplazada por una de bulto que desde la
restauración de la iglesia en 1993 se halla junto a los titulares de la Muy
Antigua Hermandad de las Cuarenta Horas y Resurrección Gloriosa de Nuestro
Señor Jesucristo en el retablo del Santo Cristo de Burgos. Dicho retablo está
ubicado a los pies de la torre de la iglesia, en el lugar en que estuvo situada
la capilla de la Resurrección el siglo XVI.
n) Santo Cristo de Burgos. La Laguna (Tenerife)
La primera imagen relacionada directamente con el Santo
Crucifijo que venimos tratando fue la de la Cofradía de la Sangre; una de las
cofradías más antiguas de Tenerife, que se estableció en el convento agustino
de la Laguna y de la que se tienen referencias desde 1513. Las influencias que
esta cofradía recibió de la del Cristo de San Agustín de Sevilla han sido
estudiadas por Rodríguez Morales20 quien refiere que incorporó un
crucificado como titular de la corporación del que menciona referencias que
datan de 1532. También indica que salía en procesión el Jueves Santo y que a
principios del siglo XVII la cofradía adquirió una nueva imagen, un Ecce Homo
(que sigue siendo actualmente su titular) y que debió sustituir al primitivo
Crucifijo.
De este Crucifijo poco sabemos, aunque, siguiendo a Rodríguez Morales, cabe
suponer que al haberse constituido la cofradía en el convento de San Agustín
de la Laguna y estar sus reglas inspiradas en las del Santo Crucifijo de San
Agustín de Sevilla, sería "iconográfica y formalmente similar a los
crucifijos derivados del modelo burgalés como ocurría con el del Cristo de San
Agustín hispalense"21. No obstante, poco más puede decirse de
esta imagen al haberse perdido y no contar con más datos al respecto.
La segunda imagen relacionada con el Cristo de Burgos es la primitiva imagen del
Cristo de Burgos de la Laguna que fue tallada por Lázaro González de acampo,
quien realizó una imitación de la que se encuentra en la ciudad de Burgos para
ofrecerla a la Hermandad de la Cinta por haberle admitido como cofrade. El
madero para la talla lo donó el marqués de Villanueva del Prado y el estofado
de la imagen se le encomendó la hermandad al pintor Cristóbal Hernández de
Quintana, quien recibió por su trabajo 150 reales. El Cristo se comenzó a
tallar el 26 de julio de 1680, concluyéndose el 18 de octubre del mismo año.
La imagen desapareció en el fatal incendio que destruyó la iglesia conventual
de la Laguna el 4 de junio de 1964.
Su cofradía, que desfila habitualmente el V Domingo de Cuaresma; está
constituida por miembros de las distintas cofradías de la Ciudad de Aguere.
Visten túnica y capirote negro y, en el pecho, llevan un corazón dorado como
símbolo agustino, en alusión a la iglesia de donde salía antes dicho paso.
En cuanto a la imagen actual, salió por primera vez en procesión en 1987 y se
venera en la Catedral de la Laguna. Es obra del imaginero Ezequiel de León
tratándose de una reproducción de la anterior, de la que mantiene la
iconografía. Destacan la enagua sobrepuesta al paño de pureza, un poco más
corta que la de Burgos y los cuatro clavos, típicos de los crucificados
medievales. Los clavos de los pies recuerdan por su gran tamaño a los
representados en el lienzo de Cabra y sus reproducciones. La cabeza, caída a la
derecha cuenta con cabellera y barba de talla y lleva corona de espinas leñosa
y nimbo al igual que la imagen perdida. También se ha mantenido la tipología
de la cruz del Cristo, que en este caso no era arbórea sino plana con casquetes
metálicos y con un corazón agustiniano a los pies del Señor. En los últimos
años se ha recuperado la tradición de colocar a los pies de la cruz unos
huevos de avestruz, a semejanza de los que según la tradición fueron donados
por un mercader al Cristo burgalés.
n) Jerez de la Frontera (Cádiz).
Entre las antiguas cofradías de Jerez, que relaciona Moreno
Alonso22, figura la extinta Agustina Hermandad de las Benditas
Ánimas del Purgatorio, Santísimo Cristo de Burgos, Ánimas y Salvación y
Nuestra Señora del Dolor y las Tristezas que ocupó un lugar destacado en la
Semana Santa jerezana.
El Cristo de Burgos era conocido también como "el de la Gitana ",
debido, al parecer, a un milagro obrado en una mujer de esta etnia que ocultó
la imagen en su casa durante la invasión napoleónica que tantos destrozos
causó al convento e iglesia de San Agustín.
Según Moreno Alonso, los orígenes de esta hermandad son confusos, aunque
consta que ya en 1646 estaba radicada en el desaparecido convento de San
Agustín, construido en 1643 en la calle Alquiladores, sobre solares del antiguo
Hospital de la Hermandad del Pilar. Su origen más primitivo parece ser el de
una hermandad de ánimas establecida en dicho convento que daba culto a una
imagen del Crucificado bajo la advocación de Ánimas o de la Salvación.
A mediados del XVII, se menciona la capilla del Cristo de Burgos en San Agustín
con motivo del fallecimiento del historiador Gonzalo Padilla, quien había sido
director espiritual de la hermandad y predicador de su novena en diversas
ocasiones. Este insigne cura estableció que se le enterrara a los pies del
Santísimo Cristo de Burgos.
También tuvo un papel relevante, el comerciante de ascendencia burgalesa
Andrés Angulo Abad, que pretendía agrupar a la nutrida colonia de castellanos,
viejos y nuevos, junto a las imágenes de la cofradía.
La duda envuelve al día en que realizaba la estación penitencial, pues existen
testimonios contradictorios al respecto entre la tarde o la madrugada del
Viernes Santo. La imagen del Señor iba acompañada en su paso por la de la
Virgen del Dolor y las Tristezas, delante del madero, con las manos juntas y los
ojos elevados al cielo en actitud suplicante.
Como Hermandad de Ánimas, realizaba estación penitencial en la noche del
Viernes de Dolores y organizaba un vía crucis desde San Agustín a la ermita de
Guía, lugar donde la Orden tuvo su inicio fundacional en Jerez.
Moreno Alonso, citando a Mesa Xinete nos ofrece otro testimonio de la existencia
de la Hermandad en San Agustín: "hay en dicho convento la Cofradía del
Santísimo Cristo de Burgos, que sale de penitencia la Semana Santa y la
Hermandad de Ánimas que sale con su Rosario, todos los lunes de madrugada, con
indulgencias concedidas por Benedicto XIII en 27 de febrero de 1728"23.
La hermandad poseía en una hornacina que había en el altar de su capilla en la
en la nave de la derecha de la desaparecida iglesia de San Agustín, un pequeño
crucifijo copia del original de la ciudad burgalesa, probable regalo de aquella
ciudad o de su corporación municipal a la hermandad24.
Cuando la iglesia de San Agustín, en estado ruinoso, se cerró al culto y se
derribó en 1909, la hermandad se encontraba en plena decadencia. Ésta había
comenzado con la Desamortización, y había conducido a la corporación a una
vida lánguida sin efectuar la salida procesional. No obstante, un reducido
grupo de hermanos siguió celebrando cultos hasta el final, especialmente la
novena de Ánimas.
En 1953, siendo Abad de la Colegial, el burgalés Pedro Riaño Campo, se
intentó la reorganización de esta cofradía, pero no se consiguió, entre
otras circunstancias, por el fallecimiento de su principal promotor, un conocido
burgalés afincado en Jerez.
Pinturas
Entre la numerosa serie de pinturas que, dispersas por
España, representan al Cristo de Burgos o de San Agustín nos vamos a referir
especialmente a dos muy desconocidas que se conservan en la iglesia de Santa
Catalina de Sevilla y en un domicilio particular de la cercana población de
Utrera. También haremos mención a la importante serie de obras surgidas a
partir de la devoción al Santo Cristo de Burgos de Cabra y a otras presentes en
el resto del país como muestra de la amplia distribución geográfica
alcanzada.
o) Santo Cristo de San Agustín. Domicilio particular en
Utrera (Sevilla)
En esta obra nos detendremos un poco más por tratarse de una
representación del Santo Crucifijo que hasta hace poco ha permanecido oculta y
de la que no existen que sepamos estudios ni referencias de ningún tipo.
En el domicilio familiar de D. Eduardo Pérez en Utrera cuelga un lienzo de
dimensiones aproximadas de 1,40 x 2,25 m en el que se representa un Crucifijo de
San Agustín. El marco es moderno, aunque de reminiscencias dieciochescas con el
fin de ajustarlo a la época en que se cree fue pintado el cuadro. La obra se
conserva con gran cuidado e ilusión y es objeto de sereno fervor por parte de
esta familia utrerana.
Según D. Eduardo Pérez sobre la obra que tratamos había un repinte del XIX,
que la había desfigurado dándole un carácter más tenebrista. Esto se pudo
descubrir en el transcurso de una restauración efectuada por el pintor-escultor
D. José Romero Benítez, en la que aparecieron signos de haber una figura
distinta bajo la que se presentaba a la vista. En opinión de éste artista, la
pintura más moderna era de peor calidad que la que permanecía oculta. En esta
apreciaba indicios de ser obra del XVII con influencias de la obra de Murillo o
su taller y podría representar un Santo Crucifijo.
El Sr. Pérez, ante semejante sorpresa, decidió que se eliminase el repinte
para descubrir la composición original. El resultado fue que afloró una
representación de un Cristo de San Agustín en lo que parece su altar
conventual.
La zona más deteriorada era la parte inferior, donde está situado un serafín.
Romero Benítez logró restituir la imagen oculta con ayuda del cuadro del mismo
Cristo que posee la Hermandad Sacramental de Santa Catalina, así como de unos
grabados antiguos.
La obra es de autor desconocido y acerca de su procedencia se carece de
datos precisos. Su actual propietario afirma que el cuadro estuvo en una
panadería de sus antepasados en la sevillana plaza de Ponce de León, (de
la que conserva las escrituras de propiedad) y que pudo proceder del
Hospital de las Cinco Llagas, tras la primera desamortización, como pago de una
deuda de dicho hospital a la panadería.
Al objeto de conocer algo más sobre esta pintura, consideramos de interés
reflejar la opinión del catedrático de Historia del Arte de la Universidad de
Sevilla, Alfredo José Morales Martínez.1i"as examinar la reproducción
fotográfica del lienzo, el profesor Morales establece el principio del siglo
XVIII como la posible época de ejecución de la obra. Lo considera de autor
desconocido aunque, en los trazos del rostro del crucificado y del
serafín, detecta reminiscencias murillescas (taller o seguidor del célebre
artista sevillano).
En el cuadro se aprecian además del Crucifijo, un serafín a sus pies, un altar
con dos candelabros en los que arden cirios marcados con el corazón
agustiniano, dos lámparas de tres luces que penden, a ambos lados, delante del
Cristo. Parcialmente visible se aprecia un cortinaje y su dosel y de
fondo una composición a base de cinco formas circulares ornamentadas
geométricamente, aparentemente figurando bordados; uno central completo tras la
cruz y cuatro cuartos en las esquinas, todos sobre fondo liso.
El Cristo representado presenta similitudes con el de San Agustín de Sevilla;
pero también diferencias. Entre las primeras el paño de pureza largo y anudado
a la derecha que deja visible buena parte de la pierna derecha. También el
nimbo y la representación del cabello que da a entender que es
sobrepuesto. Entre las diferencias, la mano izquierda aparece cerrada y la
derecha semicerrada, cuando las imágenes que conservamos del antiguo Cristo de
San Agustín nos 10 muestran con ambas manos abiertas. La postura de la pierna
derecha que aparece flexionada, se aleja de la cruz, 10 que no ocurre en el de
Sevilla.
La mano derecha de Cristo tiene dos dedos separados -índice y corazón-
lo que es indicio de postura para bendecir, pudiendo deberse a que la talla que
representa tuviera los brazos articulados con la posibilidad de poder bendecir
con el derecho. La presencia del cortinaje lateral con toda probabilidad se
explica por el ceremonial de exposición característico de esta talla. Esta
venerada imagen, que estaba situada en una hornacina, se mostraba en contadas
ocasiones y al hacerlo se descorrían las cortinas que la ocultaban.
Sobre esta obra permanecen aun muchas incógnitas, que esperamos sean
prontamente resueltas.
p) Santo Cristo de San Agustín. Iglesia de Santa Catalina
(Sevilla)
En la iglesia de Santa Catalina de Sevilla se conserva una
representación pictórica de un Santo Crucifijo ubicada en la nave de la
Epístola pared lateral que pertenece a la hermandad sacramental fusionada con
la de penitencia de la Exaltación. Se halla entre los retablos de la Virgen del
Carmen y de Santa Ana, éste último inmediato a la capilla de la Hermandad de
la Exaltación. Es un lienzo de grandes dimensiones; aproximadamente iguales a
las de las capillas anteriormente citadas.
En esta obra se pueden observar, a pesar de la suciedad y el polvo acumulados
que dificultan su contemplación, unos adornos circulares en el fondo, que
pueden ser bordados como los tuviese la capilla original del convento agustino
similares a los del cuadro del Santo Cristo de Utrera. También se observan las
dos lámparas de tres luces a ambos lados y el serafín de seis alas al pie de
la cruz; elementos que vimos igualmente reproducidos en el cuadro de Utrera. La
efigie pintada se diferencia algo en el escorzo de la figura y en el paño de
pureza. Igualmente se observan las cortinas laterales que se representan en el
de Utrera y que pueden ser representación de las que tuviese la capilla del
Santo Cristo en el convento que servían para el rito de ocultar la imagen y
mostrarla en circunstancias especiales. Por similitud con el de la población
sevillana, puede ser del mismo siglo XVIII. Es de autor desconocido. En el
archivo de la Hermandad Sacramental de Santa Catalina, en un libro de actas de
inventario del año 1798 se menciona "otro lienzo grande en Ntra. Sala
Capitular del Christo de San Agustín"; referencia documental que confirma
que el Crucifijo representado no es otro que el de San Agustín.
Más incierto es el motivo por el que dicho cuadro se conserva en la iglesia de
Santa Catalina, aunque pudiera ser que el cuadro fuese donado por la Hermandad
del Santo Crucifijo a la Sacramental de Santa Catalina, debido a las buenas
relaciones existentes entre las dos corporaciones.
q) Imagen del Cristo de San Agustín (Sevilla).
Tenemos conocimiento de otra pintura del Santo Cristo. Es de
pequeñas dimensiones aproximadamente de 40x30 cm. y se hallaba depositada en
una casa de antigüedades de Sevilla. De autor desconocido, puede datarse a
finales del siglo XIX o principios del XX. Su valor es más devocional que
artístico y, según la información de la que disponemos, fue enajenada por los
marqueses de Saltillo en Carmona.
r) Santo Cristo de Burgos. Cabra del Santo Cristo (Jaén)
La historia del Santo Cristo de Burgos de Cabra se inicia
cuando el noble caballero burgalés Jerónimo de Sanvítores y de la Portilla es
nombrado por Felipe IV corregidor de Guadix. En el equipaje que Sanvítores
envía camino de su nuevo destino, figura un lienzo que reproduce la imagen del
Santo Cristo de Burgos. Al llegar a Cabrilla (nombre con el que se conocía a
Cabra en la época) el 20 de enero de 1637 la caravana se aloja en el mesón de
María Rienda Soto y esta mujer obtiene la curación, por intercesión del
retrato, de una manquedad que sufría en su mano izquierda.
Jerónimo de Sanvítores cede a Cabra el sagrado retrato, pero luego apoyado por
la ciudad de Guadix y como legítimo propietario del cuadro, exige su
devolución. El pueblo de Cabrilla, que lo había colocado en su iglesia
parroquial, se niega. Gracias a la intervención del obispo de Jaén, cardenal
Baltasar de Moscoso y Sandoval, y al prior de la villa, el Dr. Francisco
Palomino de Ledesma y Aguilar se llega al acuerdo de que Sanvítores ceda al
pueblo de Cabra el sagrado lienzo a cambio del patronato de la Capilla Mayor de
su iglesia, donde Sanvítores podría poner sus escudos de armas, un relato con
el milagroso suceso, construir una cripta para su enterramiento y sacar otra
copia del retrato para Guadix que se venera actualmente con gran devoción en
una capilla de su catedral y a la cofradía que se fundara en ésta ciudad se le
daba la primacía sobre todas las demás, debiendo ser recibida por el clero
parroquial de esta villa, con cruz alzada, en la ermita de la Virgen del
Rosario, en el camino de Guadix.
Ante la extraordinaria rapidez con que se difundió el suceso milagroso,
Cabrilla se convirtió en un importante centro de peregrinación para toda
Andalucía Oriental, declarando a la parroquia el cardenal Moscoso y Sandoval
como santuario del Santo Cristo de Burgos. El Concejo Municipal adoptó la
decisión de cambiar el nombre a la localidad por el actual de Cabra del Santo
Cristo.
La difusión de la veneración al Santo Cristo de Burgos de Cabra fue rápida y
amplia, como lo confirman las numerosas mandas testamentarias al Santo Cristo de
muchas poblaciones de la región (Huéscar, Zújar, Baza, Úbeda, Granada, etc.)
y la proliferaron de cofradías que promovieron su culto como las de Ganaderos
del Reino de Granada, Vaqueros del Reino de Granada, Lújar, Jaén, La Peza,
Jimena, Cabra, etc.
La numerosa afluencia de peregrinos hizo necesaria la construcción de un gran
mesón en 1660 y del Hospital de la Misericordia en 1665.
Se realizaron numerosas copias del lienzo de Cabra. Entre ellas las de la
Catedral de Guadix, la de la colegiata de Baza (en muy mal estado de
conservación), la del palacio de la curia de Granada, ciudad en la que hasta
hace poco existía otra en la iglesia de los Escolapios. También sabemos del
cuadro de la parroquia de Lújar y de la hornacina callejera de Jaén. Y más
allá del ámbito geográfico, cuadros con el sagrado icono aparecen en la
parroquia de San Mateo de Lucena (Córdoba) y en la sacristía de la Catedral de
Ciudad Real.
Estamos pues ante uno de los casos más relevantes y documentados de la gran
devoción que se desarrolló en tomo al Cristo de Burgos en épocas pasadas.
Pero no queremos dejar de destacar cómo, de nuevo, la devoción al Santo
Crucifijo ha asumido la denominación del lugar donde se conserva el icono,
siendo conocido en la región por el nombre de Santo Cristo de Cabrilla.
Aunque actualmente sigue siendo objeto de gran veneración, el culto al Cristo
de Burgos de Cabra tuvo su máximo esplendor entre los siglos XVII y XIX Y las
primeras décadas del XX. Los estudiosos de la materia han llegado a afirmar que
la magnitud del fenómeno fue tal, que puede establecerse un paralelismo entre
lo que el Cristo de Burgos representó para Andalucía Oriental, con lo que el
Rocío representa actualmente para Andalucía Occidenta125.
Se cuida del culto de este lienzo la Hermandad de la Esclavitud del Santísimo
Cristo de Burgos, con sede en la propia parroquia-santuario. Durante el año
celebra varios cultos y fiestas, así como la conmemoración del acuerdo de
cesión del lienzo. La primera de estas celebraciones, el 20 de enero, recuerda
la llegada de la pintura a la ciudad. Después del 14 al 18 de agosto se
celebran las fiestas en honor del Santo Cristo, como patrón de la población,
en las que participa todo el pueblo. El día 15 es sacado en procesión sobre
andas de plata y en los actos religiosos del día 17 figura una representación
cívico-religiosa de la ciudad de Burgos. Finalmente el 14 de septiembre se
conmemora la citada cesión de la imagen26.
El cuadro del Santo Cristo, de autor desconocido, representa los rasgos
iconográficos característicos del simulacro burgalés. Sobre fondo oscuro, sin
paisaje alguno, aparece la figura estilizada de Jesús muerto perfilado en
claroscuro, clavado con cuatro clavos sobre una cruz plana apenas perceptible.
La imagen lleva faldellín blanco, liso, rematado inferiormente con un encaje
que deja entrever parte de las piernas. Los clavos de los pies son desmesurados,
porque el autor ha transformado dos de los huevos de avestruz que figuran a los
pies del Cristo burgalés en estos instrumentos de suplicio. Bajo los pies del
Crucificado aparece un huevo y bajo este una calavera. La cabeza del Señor
aparece caída a la derecha, aunque con el rostro visible, en el que destacan
los ojos cerrados, la boca entreabierta, y las cejas pronunciadas con cabellera
y barba poco marcadas; lisas, contribuyendo a acentuar el claroscuro que domina
toda la obra. Lleva un nimbo apenas distinguible, y corona de espinas.
Cabe destacar la enorme similitud de esta pintura con la imagen del crucificado
de la Hermandad de la Cinta de la Laguna (Tenerife), desaparecida en 196427.
s) Capilla y retablo del Cristo de Burgos. (Lucena, Córdoba)
La capilla del Santo Cristo de Burgos se ubica a los pies de
la iglesia parroquial de San Mateo, y pertenece actualmente a la cofradía de
Amor y Paz, cuyos titulares la ocupan.
El retablo, de estilo escurialense, ocupa el frontal de la capilla y se compone
de banco, cuerpo principal y remate. En el cuerpo central hay un hueco
rectangular poco profundo flanqueado por columnas pareadas de fustes lisos y
capiteles dóricos. Sobre este hueco, una cornisa decorada con dentículos
sustenta un frontón partido en cuyo vacío se levanta el ático, que se remata
por un frontón curvo en el que se aloja el lienzo con la imagen del Cristo de
Burgos que a su vez está flanqueado por otros dos lienzos, más pequeños, en
los que se representan a San José y a San Ignacio de Loyola.
Es obra que puede datarse en tomo a la mitad del siglo XVII28. Los
lienzos del retablo se atribuyen al artista local Bernabé Jiménez de Illescas.
Parece que el retablo del Santo Cristo fue trasladado desde una pequeña iglesia
que los jesuitas tuvieron en la calle Avendaño29.
La imagen del Santo Cristo guarda extraordinaria similitud con el de Cabra del
Santo Cristo, como se comprueba en el faldellín y en los clavos esféricos que
atraviesan los pies del Señor que de tamaño desmesurado vienen a sustituir a
dos de los tres huevos característicos de la iconografía del Cristo de Burgos.
También está presente el tercer huevo bajo los pies, de tamaño mayor que los
anteriores, pero, a diferencia del de Cabra, falta la calavera bajo aquel. Gila
Medina30, lo incluye dentro de las copias que se realizaron del
Cristo de Burgos de Cabra.
t) Otras imágenes del Santo Cristo de Burgos de Cabra o Cristo
de Cabrilla.
Ya ha quedado apuntada la gran relevancia que el Santo Cristo
de Burgos de Cabra tuvo sobre amplias zonas de Andalucía Oriental e incluso
más allá de este ámbito y como consecuencia las abundantes copias que se
realizaron de ella. Existen estudios sobre esta devoción a los que nos
remitimos31, citando a continuación algunos ejemplos como señal de
su vigencia en la actualidad.
La imagen del Santo Cristo de Cabrilla de Benejí en el municipio almeriense de
Berja.
También en la comarca de la Axarquía malagueña encontramos otra localidad
vinculada a esta devoción. Se trata de Alfarnatejo, pequeño núcleo de
población cuya iglesia parroquial del siglo XVIII se denomina del Santo Cristo
de Cabrilla y cuya fiesta más importante es la celebrada el 29 de septiembre en
honor de San Miguel y del Santo Cristo de Cabrilla en la que sale en procesión
un lienzo de gran tamaño.
Finalmente, el Santo Cristo de Cabrilla es el patrón de la localidad granadina
de Lújar. Fue la Hermandad de Vaqueros de Sierra Nevada la que trajo el lienzo
a Lújar, coincidiendo con las fechas en las que se estaba construyendo la
Iglesia Parroquial. El lienzo fue destruido en la Guerra Civil, aunque continuó
la devoción al Cristo, saliendo en procesión una escultura que preside la
Iglesia Parroquial. Actualmente, una vecina de la localidad ha realizado un
lienzo réplica del original que en su día llegó al municipio, y que se
encuentra en la Iglesia Parroquial.
u) Pinturas del Santo Cristo de Burgos en el resto de España
Entre la numerosa serie de pinturas repartidas por España
que representan al Cristo de Burgos citamos las que se encuentran en las
siguientes localidades:
En la basílica de Nuestra Señora de los Milagros de Agreda (Soria) que
perteneció al antiguo convento de las Agustinas, cuyas obras fueron iniciadas
en 1560. Se conservan importantes muestras de pinturas, destacando, entre ellas,
un cuadro de notable calidad del Cristo de Burgos, obra de Mateo Cerezo.
En Navarra son al menos tres las poblaciones en las que se conservan lienzos del
Cristo de Burgos:
Cascante. En la iglesia de la Victoria existe un lienzo del Cristo de Burgos, de
la mitad del siglo XVII, firmado igualmente por Mateo Cerezo.
Viana. En la iglesia parroquial de Santa María se conserva un óleo sobre
lienzo que data de 1669 titulado "Santo Cristo de Burgos", que fue
sustraído en 1998 y recuperado por la Guardia Civil en 199932.
Sartaguda. La sacristía de la Parroquia Nueva del Rosario cuenta, entre otras
pinturas, con una del Cristo de Burgos de 161 x 109 cm. Los cultos se
trasladaron de la antigua parroquia barroca a esta moderna en 1969, y también,
parte de su exorno incluida la imagen del Santo Cristo.
En Madrid podemos citar las de Loeches y Griñón. En Loeches, el interior de la
iglesia del denominado popularmente "convento chico", (madres
carmelitas) del siglo XVII está decorado con grandes y valiosos cuadros entre
ellos uno del Cristo de Burgos.
En Griñón, en el convento de clausura de las clarisas de la Encarnación,
fundado en 1523 hay una pintura del Cristo de Burgos firmado por Balluerca en
1688.
v) Dibujos, fotografías y azulejos del Cristo de San
Agustín de Sevilla
Nos limitaremos en este apartado al material relativo al
primitivo Cristo de San Agustín de Sevilla al tratarse de una imagen
desaparecida de la que no quedan muchos testimonios gráficos. Creemos de
especial interés referimos aquí a varios de los que han llegado hasta
nosotros; algunos de los cuales son inéditos y otros poco conocidos. Por otra
parte, la numerosa lista de imágenes del Cristo de Burgos o de San Agustín, de
las cuales ya hemos visto una amplia muestra, hace que la recopilación y
exposición de esta clase de representaciones menores, desborden ampliamente las
pretensiones de este trabajo.
El primero de los grabados al que dirigiremos nuestra atención es el existente
en las dependencias de la Hermandad de la Sagrada Mortaja de Sevilla, enmarcado
en un cuadro, con una leyenda a los pies del Cristo que dice: "Verdadera
imagen del Stmo. Cristo de S. Agustín". Se trata de una representación
idealizada y por ello alejada del original que pretende plasmar. Las
discrepancias con el modelo, tanto en la posición y expresión de la figura
como en la forma y colocación del paño de respeto son notables. Este último
no es el de faldilla sino de un estilo mucho más posterior.
Juan Carlos Martínez Amores en su estudio sobre estampadores del siglo XIX,
analiza escuetamente la obra de José Rico (1787-1827) y menciona una estampa
"del Santo Crucifijo de San Agustín, fechada en 1802"33 de
la que es autor.
Otras representaciones del Santo Cristo son las que podemos ver en las
convocatorias de cultos. Gracias a las Crónicas de Félix González de León34
se han conservado varios ejemplares originales, de los cuales los
correspondientes a los años 1801, 1804, 1810 Y 1837, inéditos hasta el
presente, contienen representaciones del Crucifijo muy diversas entre sí.
El grabado que aparece en la convocatoria de 1804 es el mismo que se reproduce
en un novenario al Santo Cristo recientemente hallado en el convento de San
Leandro de Sevilla35. Aunque no consta en dicho novenario el año de
su edición, la ortografía invita a pensar que puede ser de finales del siglo
XVIII o principios del XIX. Además en la convocatoria de cultos de 1804 se
habla de que "en la mesa habrá libros de novena" que bien pudiera ser
el que nos ocupa.
También contamos con algunas cromolitografías. Una es la firmada por M. Grima,
en la que puede verse el paso del Stmo. Cristo. Forma parte, con el número 32,
de una colección de láminas publicada por el impresor Luis Márquez Echandia,
a finales del siglo XIX. De esta litografía pueden sacarse numerosos detalles
del Cristo y del cortejo y composición de la cofradía. El Señor va solo en el
paso que va alumbrado por candelabros de guardabrisas y que resulta ser el mismo
que se observa en algunas fotografías que han llegado hasta nosotros. Con
idéntico paso, pero con menos detalles del cortejo, aparece en otra
cromolitografía de finales del XIX que pertenece a un álbum reproducido en
facsímil por Carrero Rodríguez en sus Anales36.
w) Fotografías
La única fotografía en que se retrata al Cristo de San
Agustín en su capilla de San Roque es la placa de cristal, que se conserva en
el Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla (reg. 102), cuyo autor es
Murillo Herrera que la hizo en 1915 y que retrata a la imagen primitiva.
En el resto de fotografías aparece esta sagrada imagen colocada en su paso para
el desfile penitencial, bien al humilladero de la Cruz del Campo o para realizar
estación de penitencia a la Catedral de Sevilla.
Una de 1905, corresponde a la procesión de rogativas por la sequía en que el
Crucifijo fue llevado a la catedral. Va sólo el Crucifijo sobre sencillas andas
de líneas góticas.
En otras, podemos contemplar, un calvario formado por el Crucifijo de San
Agustín, María Stma. de Gracia a su derecha y el discípulo Juan a su
izquierda, o bien al Crucifijo en solitario, alumbrado por candelabros de
guardabrisas, o con cuatro faroles en las esquinas del paso. Pertenecen a
distintos años del primer cuarto del siglo XX.
Otra fotografía del crucificado en su paso nos muestra al Señor, en la que
sería su última salida procesional, fuera de la Semana Santa, por la calle
Recaredo de Sevilla hacia la plaza de Carmen Benítez, en marzo de 192637.
x) Azulejos
El único retablo de azulejos del Cristo de San Agustín de
Sevilla del que tenemos noticia es el que hay en el exterior de la propia
iglesia de San Roque. Se halla en la portada lateral que se abre desde la nave
del evangelio hacia la calle de Recaredo. Sin embargo, a pesar de ser de
reciente factura no se conocen con seguridad ni su autor ni la fecha en que se
ejecutó y colocó.
Sobre este retablo, Palomo García38 afirma que fue colocado en los
años cuarenta, siendo párroco D. José Robredo, aunque no tiene certeza ni
documentación que acredite la fecha exacta de su hechura e instalación.
Tampoco encontró citada su bendición en los actos de reinauguración de la
parroquia el 2 de julio de 1944, tras ser incendiada en la Guerra Civil.
También menciona el dato aportado por Palomero Páramo en "Sevilla, Ciudad
de Retablos" (1988) que asigna su autoría al ceramista Kiernam en 1944,
fundamentándolo en el testimonio oral de familiares del artista.
No obstante, Palomo García, añade que el retablo no está firmado cuando
Kiernam siempre firmaba sus obras y hace notar que el colorido se aproxima más
al utilizado por talleres como el de Montalván o de la viuda de Tora Villalba.
Por tanto, al no haber documentación concluyente se debe ser prudente y esperar
el posible hallazgo de información más cierta sobre el particular.
El Santo Cristo de Burgos o de San Agustín en América y Filipinas
Al igual que en España, la devoción al Cristo de Burgos en América y
Filipinas se propagó gracias a la labor de los agustinos, a los devotos
burgaleses y a la fama de milagrosas que varias de las imágenes del Crucifijo
en Ultramar, cobraron con el paso del tiempo.
También merece destacarse la influencia que las hermandades, en especial las de
Sevilla, ejercieron en la colonización y evangelización del Nuevo Mundo y
Filipinas. La devoción al Cristo de Burgos o de San Agustín, en este sentido,
fue una de las más destacadas en las nuevas iglesias y hubo numerosas
fundaciones de cofradías del Santo Cristo, aunque muchas de ellas han
desaparecido.
PERÚ
Lima (Departamento de Lima)
El Santo Cristo de Burgos del convento de San Agustín de
Lima procede de España, donde ejecutó en 1590 una copia del existente en
Burgos "un oficial muy primo y de gran opinión en escultura y talla,
famoso en su arte y excelente en retratos, llamado Gerónimo Escorceto"39.
El 2 de septiembre de 1693 llegó a la iglesia de San Agustín de Lima la famosa
y venerada imagen. Estaba en la capilla del crucero, en el lado de la epístola,
donde tenía su sede la cofradía del mismo nombre cuyo retablo lo comenzó a
ejecutar en 1701 el ensamblador conchucano José de Castilla. Actualmente la
imagen está situada en el Lavatorio.
De la iglesia de San Agustín sale en procesión el Domingo de Ramos portado en
andas de estilo neoclásico.
La escultura, que va sobre cruz arbórea, presenta similitudes con la de la
Catedral de Burgos. Tiene cabellos postizos y barba sobrepuesta dejando a la
vista parte de la barba y todo el bigote tallado. La corona de espinas es
leñosa. La cabeza del Señor cae hacia la derecha, no lleva nimbo ni potencias
y presenta la boca y los ojos cerrados.
Según Bernales Ballesteros40, en Lima existe una talla del Crucifijo
de San Agustín realizada en talleres sevillanos, así como una copia de la
misma, atribuida al sevillano Gaspar de la Cueva, que se conserva en el convento
de las clarisas.
Pertenecía el primero a una cofradía fundada por escribanos y plumarios a
fines del siglo XVI en el convento de los agustinos, a semejanza de la hermandad
homónima de Sevilla y realizaba su salida procesional el Jueves Santo. Sin
embargo, este crucificado es de cuatro clavos y lleva faldilla, guardando más
semejanzas con el Cristo de Burgos que con el de San Agustín de Sevilla.
Ayacucho (Departamento de Ayacucho)
En la Catedral de Huamanga (antiguo nombre de Ayacucho) se
venera una imagen del Cristo de Burgos cuya hermandad sale en procesión el
Jueves Santo. El crucificado fue durante siglos patrón de todas los personas
que realizaban alguna tarea en la catedral.
Según Bernales Ballesteros la imagen titular se inspira en la del Santo
Crucifijo de San Agustín de Sevilla, a partir de alguna de las numerosas
representaciones de éste que se difundieron en América por medio de estampas41.
No obstante se trata de un crucificado de cuatro clavos a diferencia del de
Sevilla.
Es obra de escultor indio, y quizás por ello, tiene el aspecto trágico y
sangrante con el que suelen poli cromar las esculturas pasionales los artistas
indígenas.
Huánuco (Departamento de Huánuco)
En la catedral de Huánuco es muy venerada una imagen del
Señor de Burgos que además es el patrón de la ciudad y de la diócesis. Se
celebran fiestas en su honor del 27 al 29 de octubre en las que la imagen sale
en procesión en andas portadas a hombros por cargadores. El rostro del
Crucificado caído levemente hacia la derecha, de nariz afilada, presenta los
ojos cerrados, y la boca ligeramente entreabierta. La barba y el cabellos son
tallados y lleva corona de espinas leñosa. En la cabeza, una original diadema
dorada formada por múltiples rayos o potencias y con cruz central, se encarga
de simbolizar la divinidad de Jesús. El paño de pureza recogido a la derecha
también va tallado, sin faldellín. La herida del costado mana abundante
sangre, siendo quizá la única nota tremendista de la imagen.
Otras poblaciones
Otras poblaciones peruanas relacionadas con el Santo Cristo
de Burgos son:
Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas, fundada en 1538 por Alonso de
Alvarado que cuenta con una iglesia llamada del Señor de Burgos.
Recuay (Ancash) cuyo patrón es el Señor de Burgos en honor del cual se
celebran las fiestas del 14 de septiembre.
Arequipa. La azarosa fundación por parte de los agustinos del convento dedicado
a san Nicolás Tolentino en Arequipa se llevó a cabo a partir de 1574 y
subsistió como tal hasta finales del siglo XIX en que fue destinado a usos
civiles. Fue afectado por varios terremotos y alcanzado por una granada durante
el bombardeo que sufrió la ciudad el 5 de febrero de 1868 que destrozó casi en
su totalidad el altar del Señor de Burgos. Ese mismo año sufriría los efectos
de un terremoto que ocasionó el desplome de la bóveda del templo.
ECUADOR
Solano (provincia del Cañar)
Al norte de Cuenca, en el santuario de Borma, de la parroquia
de Solano recibe culto una imagen muy venerada del Señor de Burgos. Data del
siglo XVIII y su origen se atribuye al hallazgo que un nativo realizó de un
crucifijo que permanecía oculto en una cueva de las faldas del cerro Pachamama
frente al que se sitúa el Santuario de Borma. Se dice que esta persona tuvo un
sueño en el que se le dio a conocer el nombre del Cristo y que se le habría de
edificar un santuario en el lugar donde existe actualmente su capilla.
La imagen fue cobrando gran fama de milagrosa y comenzaron a realizarse
romerías y procesiones. En los años sesenta del pasado siglo el párroco de
Solano, el Rev. P. Vicente Pacheco Carpio, acuciado por dificultades y
necesidades de toda índole la comenzó a sacar en procesión hacia Solano y
hasta la ciudad de Cuenca, para la procesión de viernes santo, recibiendo la
satisfacción de sus peticiones tanto en tiempo de sequías, como de
inundaciones. Como gratitud al Señor de Burgos el párroco comenzó a ofrecerle
novenas e incluso le escribió una donde se mencionan, con nombres y apellidos,
las ayudas recibidas del milagroso Señor de Burgos. Esta obrita cuenta con la
aprobación de la Archidiócesis de Cuenca.
Las fiestas al Señor de Burgos se vienen celebrando desde comienzo del siglo
pasado, la última semana del mes de octubre, y a ellas asiste gente de variada
procedencia.
En nuestros días los fieles de la región siguen acudiendo al Señor de Burgos
cuando hay prolongadas sequías, para lo cual lo sacan en procesión de rogativa
hasta la iglesia de la parroquia de Solano.
El Crucifijo es de pequeño tamaño, para llevar alzado. Se representa con un
largo faldellín bordado que le llega casi hasta los pies.
Azogues (provincia del Cañar)
En la Catedral de Azogues se venera una imagen del Señor de
Burgos que fuera donada por el Cura Don Miguel de Larrea, en 1751. Se sabe que
en 1783, con esta imagen se realizaron rezos y procesiones de rogativa, con
motivo de padecerse una intensa sequía.
BOLIVIA
Potosi
El Cristo de Burgos de la iglesia de San Agustín de Potosí
fue la última obra del escultor sevillano emigrado a América Gaspar de la
Cueva y la que consagró su fama. Concertó su realización en 163242,
junto a la labra del retablo mayor y otras imágenes para dicho templo. Presenta
las características influencias montañesinas de su obra y por tanto se aleja
del modelo medieval del original burgalés. Esta imagen potosina alcanzó
notable fama y devoción y de ella cuenta el historiador Arzanz y Vela que
cuando Gaspar de la Cueva terminó de tallar la imagen "perdió la vista
corporal, que se tuvo a mucho misterio, y el devoto artífice sufrió con
admirable paciencia este trabajo y no mucho después murió con grandes muestras
de predestinado"43.
Otras poblaciones
En la Villa de Mizque (departamento de Cochabamba) la iglesia
de Nuestro Señor de Burgos, se ubica en la misma plaza principal de la
localidad. Fue construida entre los años 1585-1613 y reconstruída en 1825. El
terremoto del 22 de mayo de 1998 afectó gravemente al edificio hasta el punto
que se hubo de demoler la torre y acometer importantes obras en el templo. Se
han efectuado trabajos de reconstrucción que han permitido abrirlo de nuevo al
culto en el año 2000. Se celebra la festividad patronal del Señor de Burgos el
14 de septiembre.
En Aruro (departamento de Aruro) el Santo Cristo de Burgos es mencionado44
con motivo de los incidentes ocurridos ellO de febrero de 1781, en el que fueron
asesinados varios españoles a manos de indios y criollos. Fue sacado en
procesión el día 11, pero no se consiguieron apaciguar los ánimos. No sabemos
qué haya sido de esta imagen.
MÉXICO
Señor del Saucito. San Luis Potosi
Una de las más destacadas muestras de la veneración al
Cristo de Burgos en México es la que podemos observar en San Luis Potosí que
ha dado lugar a un fenómeno similar al de Cabra del Santo Cristo en España.
La imagen se encuentra en la parroquia de Nuestro Señor de Burgos, al noroeste
de la ciudad de San Luis Potosí. Es uno de los templos más concurridos de la
ciudad a causa de la imagen del Señor de Burgos, más conocido como Señor del
Saucito, que en ella se venera. A esta iglesia llegan peregrinos de todo México
a pagar mandas y a pedir favores, pues la imagen cuenta con fama de ser
milagrosa.
El origen de esta devoción data de 1820 en el lugar conocido como Las
Encinillas o Saucito, a las afueras de San Luis Potosí. Sobre procedencia de la
imagen hemos encontrado referencias contradictorias.
Al parecer un carpintero local llamado Cesáreo de la Cruz y un
"santero" de nombre Juan Pablo hicieron un crucifijo que fue colocado
en una humilde enramada. La gran popularidad que alcanzó su culto movió a las
autoridades eclesiásticas a construir una capilla para la imagen con la
condición de que ésta fuera sustituida por otra realizada por un artista
profesional. La imagen actual fue tallada por el escultor José María Aguado en
tomo a 182645 en que se ofició la primera misa solemne en la
capilla.
La afluencia de peregrinos fue creciendo sobre todo a partir de 1880 hasta que
resultó necesaria la ampliación de la capilla, por lo que se construyó un
nuevo santuario que fue concluido en los años posteriores a la Revolución.
Retablos populares del Señor del Saucito
Nos referiremos aquí por retablos populares a las pequeñas
láminas que comenzaron a aparecer en México en el siglo XIX. Se trata en la
mayoría de los casos de pequeñas pinturas al óleo de autores anónimos y de
marcado carácter popular que para uso devocional intentaban reproducir con
mayor o menor fortuna la imaginería religiosa presente en los templos. Fueron
muy abundantes hasta que a principios del siglo XX las reproducciones impresas
permitieron la difusión de las imágenes en que se inspiraban los retablos
suplantándolos paulatinamente.
Al igual que otras devociones arraigadas, el Señor de Saucito también fue
objeto de su representación mediante retablos; de los que pueden encontrarse
distintos ejemplos. Los hay de una gran ingenuidad, elaborados en la distancia o
como agradecimiento por algún favor concedido y que, sin pretensiones de
representar con exactitud la imagen original, simplemente la evocan. Así
podemos ver un retablo al óleo sobre metal firmado por Cevero Osornio en
octubre de 1931 en el que bajo un crucifijo inscrito en un óvalo al que
escoltan dos figuras arrodilladas hay escrita la leyenda: "Encontrándose
mi hijo en un gran peligro en el Estado de Wisconce (sic) E. U. le pedí al
Señor del Saucito lo salvara y lo volviera con bien a nuestra (ciudad) y
habiéndome concedido tan grande milagro le dedico este retablo". Sin esta
leyenda sería imposible identificar el crucifijo, pues carece de los elementos
iconográficos característicos del Señor de Burgos o del Saucito. Lo mismo
ocurre en otra imagen que expuso la Nuevo Santander Gallery de McAllen, Texas
(EE.UU.), también de autor anónimo (óleo sobre hojalata de aproximadamente 28
x 20 cm), que aún siendo de mayor calidad resultaría difícil de identificar a
partir de su iconografía. En cambio en otro retablo46, aun con
trazos ingenuos y toscos se representan varios elementos interesantes como los
tres huevos de avestruz al pie de la cruz o el faldellín característico del
Cristo de Burgos.
Ciudad de México (México D.R) El antiguo convento grande de San Francisco
de México fue el lugar al que en siglos pasados acudieron numerosos sectores de
la población para formar hermandades y cofradías. Así, los vascos se
agruparon en la capilla de la Virgen de Aránzazu; los riojanos en la de la
Virgen de Balvanera (única que ha subsistido); los hermanos de la Orden Tercera
en su capilla homónima, etc. Y también los montañeses, que se reunieron en la
del Señor o Cristo de Burgos.
La cofradía del Santísimo Cristo de Burgos de San Francisco fue fundada en
1774 por personajes relevantes de la vida novohispana que tenían en común ser
naturales de las montañas de Burgos (España). Animados por el celo cristiano
se reunían para honrar a su santo patrón en el convento de San Francisco,
donde les cedieron en 1780 la capilla que desde 1657 había ocupado la cofradía
de San José de los españoles, cuyo culto habla decaído.
Los cofrades, por el desempeño de su actividad, obtenían las indulgencias y
gracias especiales otorgadas por la autoridad eclesiástica a la Congregación y
a su muerte recibían sepultura en la capilla del Cristo de Burgos, sin gravamen
alguno.
El convento ha sufrido, en su larga vida, una continua sucesión de vicisitudes
y transformaciones hasta que alrededor de 1862 el interior de San Francisco fue
saqueado, convertido en caballerizas y posteriormente entregado a los
protestantes. La capilla del Cristo de Burgos fue destruida para edificar en su
lugar el edificio Rule a su vez demolido como consecuencia del estado en que
quedó tras el terremoto de 1985. Este suceso ha permitido localizar los restos
de la antigua capilla47.
Otras poblaciones
Entre las localidades de México en las que quedan huellas de
la devoción al Santo Cristo de Burgos, citamos las siguientes:
Jiménez (Estado de Chihuahua), que cuenta con una parroquia edificada en los
siglos XVIII y XIX, dedicada al Santo Cristo de Burgos. Es el edificio más
representativo de la ciudad. Las fiestas del Santo Cristo se celebran el 6 de
agosto con feria, procesiones y danzas.
Almoloya del Río (Estado de México). En esta localidad, evangelizada por los
franciscanos, se alza la iglesia de San Miguel Arcángel construida en el siglo
XVI aunque con reformas posteriores. En ella se venera al Señor de Burgos, una
pintura que posiblemente date del siglo XVII. Las fiestas en honor del Señor de
Burgos se celebran el 6 de enero.
Guanajuato. (Estado de Guanajuato). El convento de San Diego (franciscanos
descalzos), data de 1663 y se le considera como el primer cenobio fundado en la
ciudad. El conjunto conventual lo componían la iglesia, el hospital, las
capillas del Tercer Orden, del Señor de Burgos, de la Purísima y de San
Antonio. A causa de las inundaciones la iglesia hubo de ser reconstruida en 1694
y otra vez en 1784.
Culhuacán. (México D.F.). En esta antigua población, los agustinos iniciaron
la construcción de un convento en 1552 cuya edificación finalizó en 1569 bajo
la advocación de San Juan Evangelista, conocido popularmente también
como de San Matías. Existió en él en torno a 1770 una Cofradía del
Santísimo Cristo de Burgos cuyos miembros eran indígenas y cuya principal
actividad se centraba en procurar sepultura y pagar misas en sufragio de las
almas de los cofrades48.
CHILE
En la basílica de la Merced de Santiago de Chile hay una
talla en madera del Cristo de Burgos de origen español y que tradicionalmente
se ha identificado como una donación de Felipe II a la orden mercedaria.
FILIPINAS
En las Filipinas, aun es posible encontrar viva en varios
lugares la devoción al Cristo de Burgos. Entre ellos mencionemos los
siguientes:
Sariaya, provincia de Quezón. En la iglesia parroquial de San Francisco de
Asís de esta histórica ciudad se venera una imagen del Santo Cristo de Burgos
inspirada en la original burgalesa. La imagen llegó a la ciudad desde España
en 1743 como regalo de Felipe Va los franciscanos.
Lugar asolado por terremotos y tifones y sometida a las erupciones del Monte
Banahaw, la ciudad de Sariaya profesa una gran devoción a esta imagen ante la
que se forman largas filas de devotos que acuden a su altar a besar los pies del
Crucifijo. Se la considera como milagrosa y se dice que desde que llegó a la
ciudad la ha protegido de las catástrofes naturales y de los ataques de los
invasores. Así, los devotos refieren cómo gracias al Santo Cristo se salvó la
iglesia de San Francisco de los bombardeos norteamericanos durante la Segunda
Guerra Mundial, a pesar de que los japoneses la habían utilizado como edificio
militar.
Montalbán, provincia de Rizal. En el barrio de Burgos de la ciudad de
Montalbán existe una capilla llamada "Señor de Burgos Chapel"
(perteneciente a la parroquia de Santa Cecilia) cuya arquitectura denota ser de
factura reciente. La festividad en honor del Señor de Burgos se celebra el
primer lunes de febrero. Según la información facilitada amablemente por
Víctorino R. Vergara49 la imagen es un nazareno con la cruz a
cuestas; hecho insólito que a falta de mayor información suponemos pueda
deberse a la sustitución de un crucifijo anterior.
San Jacinto. Isla Ticao, provincia de Masbate. El patrón de esta localidad es
el Santo Cristo de Burgos y en su honor se celebran del 1 al 3 de mayo las
fiestas llamadas Dayaw Dalan.
Otras muestras de la devoción al Santo Cristo
En el breve recorrido que hemos realizado por algunas
localidades de España, América y Filipinas en las que se conservan imágenes
del Santo Cristo de Burgos o de San Agustín hemos podido comprobar que la
devoción a este Crucificado fue (y en parte sigue siéndolo) tan intensa como
extensa. Ello también ha tenido otra lógica implicación: que el Santo Cristo
aparezca en el nomenclátor de algunas ciudades (Sevilla, Jerez de la Frontera,
Cabra, etc.) o dando nombre a poblaciones (Cabra del Santo Cristo), santuarios,
ermitas (como la desaparecida de Santiago de Cartes en Cantabria), puertas (en
Torrelaguna, Madrid, una de las puertas del recinto amurallado de los siglos XIV
Y XV es la del Santo Cristo de Burgos), hospitales (en Campillo de Altobuey,
Cuenca) etc.
También nos lo encontramos como nombre de antiguos navíos (como el "Santo
Crucifijo de Burgos" del siglo XVI o el galeón de Manila del XVIII
"Santo Christo de Burgos"), emisoras de radio (como "Radio Señor
de Burgos" en Mizque, Bolivia) o tiros de minas (en Guanajuato, México),
entidades civiles, religiosas o mercantiles; cooperativas agrícolas, empresas y
entidades de ahorro e incluso como patrón de cuerpos militares (Tercio
Provincial Nuevo de Burgos50).
Igualmente, podemos citar la publicación fuera de España de algunos títulos
como el impreso en Lisboa en 1609 de Pedro de Marlz titulado "Historia do
Bemaventrado Sam loao de Sahagum, Patrao Salamantino. E as historias da Invenao
e Maravilhas do Sancto Crucifixo de Burgos, e da Paxao da Imagen de Christo
feyta pelo sancto varao Nicodemus. Dedicadas a Sua Excellencia Dom Francisco de
Sandoval e Rojas, Duque de Lerlna" que contiene varios "capítulos
sobre el 'Cristo de Burgos', la tradición de Nicodemo como su autor manual y la
renovación en él de la Pasión por los judíos de Berito (Beiruth)"51.
O el serlnón publicado en México en 1777 de J. A. de Morfi titulado "La
nobleza y piedad de los montañeses demostrada por el Smo. Cristo de
Burgos"52.
1 . Así lo llama en 1381 el peregrino
procedente de París, Geofroi de Buletot, en su "Dietario íntimo":
"...en el momento de visitar al Santo Cristo de San Agustín. Lo pude
sorprender, en su misterio, después que tres sucesivas cortinas se fueron
descorriendo anhelosamente...". (Anotación de Sahagún de Campos 7 de
abril de 1381).
2 . Ejemplo claro es el Cristo de la Sangre de
Écija, inspirado en el de San Agustín de Sevilla pero que ha conservado su
advocación diferenciada.
3 . Cruz Valdovinos, José Manuel: Historia
de la Arquitectura Española. Tomo 4. Ed. Exclusivas de Ediciones. Zaragoza
1986, pág. 1305.
4 . García Iglesias, José Manuel: Catedral
de Santiago de Compostela. Capítulo IX. La Edad Moderna. Ed. Xuntanza
editorial. Laracha (la Coruña) 1993, pág. 350.
5 . García Iglesias, José Manuel: op.cit.,
pág. 352. 6 . Así lo afirma Serrano, Manuel: El Santo Crucifijo de San
Agustín de Sevilla. Memoria premiada en el certamen literario artístico
para conmemorar el VI Centenario de su invención. Sevilla 1914. Coinciden con
esta fecha distintos especialistas, como Hernández Díaz, Bernales Ballesteros,
Franco Mata, Rodríguez-Moñico, Hazañas y la Rúa, Sánchez Herrero, etc.
7 . García de Guzmán, Miguel:
"Recopilación histórica sobre la imagen, devoción y Hermandad del Sto.
Cristo de San Agustín del convento de San Agustín de Sevilla". 1"
parte: Archivo AglLl'tiniano vol. LXXIX, n° 197. Año 1995, págs.
217-230; 2" parte: Archivo AglLl'tiniano vol. LXXX, n° 198. Año
1996, págs. 123-195.
8 . Hazañas y la Rúa, Joaquín: Discurso
ante la Real Congregaci6n del Santo Crucifijo de San AglLl'tin, para conmemorar
el VI centenario de la invenci6n de su sagrada imagen. Ed. Librería e
imprenta de Izquierdo y Cía. Sevilla 1914, págs. 9-10.
9 . Gestoso y Pérez, José: Sevilla
monumental y artística. Edición facsímil de la de 1892. Tomo 111. Ed.
Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla. Sevilla 1984, pág. 431.
10 . Serrano, Manuel: op.cit.
11 . Celestino López Martínez encontró este
contrato en el Archivo de Protocolos de Sevilla; damos la transcripción que
figura en "Semana Santa 1992. En la Cruz enclavado" de González
Gómez, Juan Miguel. Sevilla. Ed. Caja San Fernando. Sevilla 1992, pág. 17.
12. Ros, Carlos: "El Cristo de Burgos y
la hermandad de los burgaleses".ABC de Sevilla, 5-2-1994. Sevilla 1994,
pág. 42.
13 . Martínez Velasco, Julio: Sevilla
Penitente. Tomo 111. Ed. Gever. Sevilla 1995, pág. 109.
14 . Freire Gálvez, Ramón: Fundación e
historia de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Sangre y Ntra. Sra. de los
Dolores (Écija). 1564-1990. De San Agustín a Santa Cruz. Ed. Caja Rural de
Sevilla. Utrera (Sevilla) 1991. pág. 78. En esta obra se reproducen las regias
originales así como su transcripción.
15 . Freire Gálvez, Ramón: op. cit., pág.
120.
16 . Por ejemplo: Pou Díaz, Jerónimo: Sevilla
a través de sus pueblos. Ed Católica española. Sevilla 1971, pág. 519.
17 . Así lo considera al menos la Hermandad
del Santísimo Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores.
18. Esto es lo que indican González Gómez.
Juan Miguel y Carrasco Terriza, Manuel Jesús, en: Catálogo monumental de la
provincia de Huelva. Vol. l. Ed. Universidad de Huelva. Huelva 1999, pág.
216. Sin embargo fuentes de la hermandad dan la medida de 1,50 m.
19 . AA. VV: Catálogo monumental de la
ciudad de Jaén y su término. Ed. Diputación de Jaén. Jaén 1985, pág.
281.
20 . Rodríguez Morales, Carlos: "La
cofradía del Cristo de San Agustín y su influencia en Tenerife". Boletín
de las Cofradías de Sevilla, n° 492. Sevilla, febrero 2000, págs. 58-60.
21 . Rodríguez Morales, Carlos: op. cit.,
pág. 59.
22 . Moreno Alonso, José: Historia,
leyendas y fiestas de Xerez de la Frontera. Ed. Alcubilla. Jerez de
la Frontera (Cádiz) 1987, págs. 129 - 132.
23 . Moreno Alonso, José: op. cit., pág.
131.
24. Al menos así lo estima Moreno Alonso,
José: op. cit., pág. 131.
25 . Así lo expresa Lázaro Gila Medina en su
obra El Santuario de Cabra del Santo Cristo. Granada. 1985.
26. Datos facilitados por el Ayto. de Cabra de
Sto. Cristo. Año 2001.
27 . Ver la fotografía incluida en el
artículo de Carlos Rodríguez Morales en el Boletín de las Cofradfas de
Sevilla n° 492. Febrero 2000, pág. 59.
28 . AA.VV: Catálogo artfstico'y
monumental de la provincia de Córdoba. Tomo V. Ed. Diputación de Córdoba.
Córdoba 1987, pág. 104.
29 . Ibid. pág. 81.
30 . Gila Medina, Lázaro: El Santuario de
Cabra del Santo Cristo. Ed. Caja de Ahorros de Granada. Granada 1985.
31. Entre otros: López Arandia, María
Amparo: "El Santo Cristo de Burgos. Una devoción de Sierra Mágina en
Jaén". Sumuntán, Revista de estudios sobre Sierra Mágina, vol 11,
año 1999. Carchelejo (Jaén), págs. 137-146.
32. AA.VV: Obras de Arte Recuperadas por la
Guardia Civil. Ed. Caja España (Obra Social y Cultural). Edición del
catálogo de la Exposición celebrada en Ponferrada (mayo- junio, 1999).
Valladolid 2000.
33 . Martínez Amores, Juan Carlos: "Dos
visiones sobre el Señor de las Tres Caídas de S. Isidoro". Boleún de
las Cofradlas de Sevilla. Año 2001, n° 506. Sevilla 2001, pág. 76.
34. Colección de manuscritos que se conserva
en el Archivo Municipal de Sevilla, Sección XIV.
35 . Fue hallado en el curso de una visita de
la Junta de Gobierno de la Hermandad de San Roque a dicho convento el 12 de mayo
de 2000.
36 . Carrero Rodríguez, Juan: Anales de
las Cofradfas sevillanas. Ed. Castillejo. Sevilla 1991. El facsímil se
titula: "Recuerdos de la Semana Santa en Sevilla. Precioso álbum de 44
cromo-litografía dibujadas por los mejores artistas, en las que se reseñan las
imágenes e insignias de las Cofradías que hacen estación a la Santa
Basílica". La litografía del Cristo de San Agustín es la n° 35 del
álbum.
37 . Burgos, Antonio (ps. Abel Infanzón):
"La última procesión con el primitivo Cristo de San Agustín". ABC
de Sevilla. 11-4-1985, pág. 70. Incluye la fotografía facilitada por D. José
Llamas Crespo.
38 . Palomo García, Martín Carlos: "El
Cristo de San Agustín y la Hermandad de San Roque". Boletín de las
Cofradías de Sevilla. Año 1999, n° 485. Sevilla 1999, pág. 34.
39 . Calancha, Antonio de la y Torres,
Bernardo de: Crónicas Agustinianas del Perú. 2 Vol. Edición, notas e
índices por Manuel Merino, OSA. Madrid, 1972.
40 . Bernales Ballesteros, Jorge: "Las
herntandades de Sevilla y su proyección en América II".ABC de Sevilla,
31-3-1987, pág. 76.
41 . Bernales Ballesteros, Jorge: "Las
herntandades de Sevilla y su proyección en América IV". ABC de Sevilla,
1-4-1987, pág. 75.
42 . Hernández Díaz, José et al.: Summa
Artís. Historia general del arte. Vol. XXVI. La escultura y la arquitectura
españolas del siglo XVII. Ed. Espasa-Calpe. Madrid 1982, pág. 233.
43 . Marco Dorta, Enrique: Ars Hispaniae.
Historia universal del arte hispánico. Volumen XXI. Arte en América y
Filipinas. Ed. Plus-Ultra. Madrid 1973, pág. 330.
44 . Harris, Max: Saint Michael and the
Sins of the Camival Virgin: The Roots in Rebellion ola Bolivian Morality Play. Wisconsin
Humanities Council. University ofWisconsin-Madison (EE.UU.). Documento en Red,
sIdo
45 . Giffords, Gloria, et al.: The Art o[
Private Devotion. Retablo Painting o[ Mexico. Port Worth, TX: InterCultura
and DalIas, TX: The Meadows Museum, 1991. Por otra parte Hemández Hemández,
Raúl en "El Sedar del Saucito" dice que la imagen fue
"hallada". Documento en Red, (http://iglesiapotosina.cem.org.mx) g/d.
46 . Exposición itinerante Mexican folk
retablos: Images of devotion. 2002.
47 . Sobre esta capilla ver: Salazar, Nuria: La
capilla del Santo Cristo de Burgos, en el exconvento de San Francisco. INAH
! Secretaría de Desarrollo Social! DDF. México 1990.
48 . Walker, David W: En el curso
"Colonial Latin America". Michigan State University. Otoño 2001.
49. El Sr. Victorino Vergara es el encargado
de la web de la parroquia de Sta. Cecilia.
50. Su origen se remonta al año 1694 en la
ciudad de Burgos. En 1781 adoptó por patrona a la Virgen del Carmen. Su última
denominación fue la de Regimiento de Infantería Burgos n° 36 . En 1965 fue
disuelto definitivamente y su historial pasó a ser custodiado por el
"Regimiento San Quintín n° 32". 1
51. Catálogo de la Librería Hesperia,
referencia 166. Zaragoza 2001.2
52."Libros religiosos coloniales de la
British Library de Londres: libros impresos en México, Perú, Chile, Cuba,
Ecuador y Guatemala, 1543/4-1800". Epígrafe: Sermones en castellano. En
www.bl.uk/collections/westeuropean/esreligious.htrnl. SIdo 66.
Iconografía del Santo Cristo de Burgos o de San Agustín
Miguel García de Guzmán - Miguel Ramón García Reyes
Archivo Agustiniano. Vol. LXXXVII - Nún. 205 - 2003
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