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LA HERMANDAD, ESCUELA DE ORACIÓN

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FRANCISCO TEJERIZO LINARES

 

 

1. INTRODUCCIÓN

El tema viene dado, pero plantea interrogantes:

- ¿Es una suposición?
- ¿Acaso un deseo?
- ¿Quizá una necesidad?
- ¿Tal vez una realidad?

2. UNA APROXIMACIÓN A NUESTRA REALIDAD

Tenemos la experiencia común de la ausencia del Señor

a) Dios es, cada vez más, el gran “ausente” de la sociedad actual.
b) Doble experiencia de la ausencia del Señor:

- Social: De muchos lugares y situaciones que se le “resisten”.
- Personal: De muchas personas que están “desorientados”.

Vivimos tiempo donde se prima la experiencia.

a) Se aprecia lo vivido y la huella que eso deja.

b) Además, la experiencia respaldó los avances científicos y técnicos.

c) Se busca vivir algo de manera personal:

 

      - Sin estar sujeto a las normas de la ciencia exacta.

- Sin que pueda someterse a repetición o comprobación.

Se percibe la complejidad de la oración

a) Entre la frontera de la magia y la filosofía.
b) La oración es punto de convergencia de muchas realidades ya en sí mismas difíciles: psicología, educación, fe, realidad vital...
c) La oración y la teología se influyen mutuamente.
e) La oración tiene una dimensión de profundidad personal e histórica.

f) La oración es un misterio de fe que tiene lugar en la frágil y complicada psicología humana.

Las Hermandades:

- Hacen visible que Dios sigue estando.

- Brindan una experiencia trascendental: sensible, emotiva y estética.

- Pero pueden reducirse a una experiencia inicial: mágica: al prescindir de la psicología, la catequesis, la teología, la realidad personal  y social.

- Conviene evitar la desconexión entre la Estación de Penitencia y la vida (su cuidado)  y fe (su formación) de las personas que forman la hermandad.

 

3. EL LUGAR DE LA ORACIÓN: NUESTRO ESPACIO EXTERIOR: EL RECORRIDO PROCESIONAL

Es el lugar habitual para vivir la cotidianidad y la vida creyente.

Tiene cuatro niveles: 

a) Ambiental: Donde nos desenvolvemos y vivimos.

-Los medios de comunicación social, las modas, el consumismo..
-Aquí están la mayoría de los jóvenes y afecta a todos.
-Se da la manipulación: El hombre-masa.

 b) Somático: Nuestro cuerpo, donde habitamos.

-En la infancia es expresión.
-En la juventud, posibilidad de relación y placer.
-En la adultez es activismo, consumo y comodidad.

c) Afectivo: Los sentimientos que realmente nos mueven.

-Superficiales: Sentimentalismos muy intensos y pasajeros.
-Profundos: Sentimientos permanentes y serenos.

d) Racional: Se intenta vivir en lo que se conoce y se piensa.

-Ideas: Con frecuencia, no reales.
-Imaginación: Fantasías y anhelos no reales.
-Memoria: Nostalgias del pasado.

El centro y mitad

“No es pequeña lástima y confusión, que por nuestra culpa no entendamos nosotros mismos, ni sepamos quienes somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese, ni supiese quién fue el padre, ni su madre, ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en nosotras, cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y así a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos almas, más, qué bienes puede haber en esta alma, o quién está dentro de esta alma, o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos, y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura. Todo se nos va en la grosería del engaste o cerca que tiene este Castillo, que son nuestros cuerpos. Pues consideremos que este castillo tiene, como he dicho muchas Moradas, unas en lo alto, otras en lo bajo, otras a los lados; y en el centro y mitad de todas estas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma”.

(Sta. Teresa de Jesús. Las Moradas, 1,1)

 

4. EL LUGAR DE LA ORACIÓN: NUESTRO ÁMBITO INTERIOR:

BAJO EL CAPILLO O DENTRO DEL PASO

En el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, existe un “adentro”, comunicado con el “afuera”.

Se hace preciso establecer un “corredor” entre uno y otro:

- Porque ahí está Dios.
- Es el “lugar” donde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el hombre.
- Evitar despistes: En la procesión, no volver la vistan y no entretenerse con los espectadores.

Este “corredor” permitirá que salga:

- Lo bueno de cada uno, para que “nuestros labios hablen de aquello que hay en nuestro interior”
- Lo que nos daña y resta libertad.
-Así, nos haremos cargo de nuestra realidad humana y cristiana.

En nuestro “centro y mitad” está nuestro nombre:

- El que Dios nos dio
- Con nuestra misión, vocación
- Y los “talentos” que nos capacitan para nuestra vida.

 ¡Adentro!

“Me dices en tu carta que, si hasta ahora ha sido tu divisa ¡adelante!, de hoy en más será ¡arriba! Deja eso de adelante y atrás, arriba y abajo, a progresistas y retrógrados, ascendentes y descendentes, que se mueven en el espacio exterior tan solo, y busca el otro, tu ámbito interior, el ideal, el de tu alma. Forcejea por meter en ella el Universo entero, que es la mejor manera de derramarte en él. Considera que no hay dentro de Dios más que tú y el mundo y que si formas parte de éste porque te mantiene, forma también él parte de ti porque en ti lo reconoces. En vez de decir, pues, ¡adelante!, o ¡arriba!, di: ¡adentro! Reconcéntrate para irradiar; deja llenarte para que reboses luego, conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e indiviso”.

(M. Unamuno. Ensayos, 1)

 

5. LA CONVOCATORIA DE CULTOS: CONVOCATORIA PARA LA ORACIÓN

 

Convocar a la Comunidad Cristiana para la oración:

- Una Misión de las Cofradías
- Encomendada explícitamente por la Iglesia,

Lo que llamamos “culto público” en las Hermandades

- Es una convocatoria para facilitar la experiencia espiritual.
- Una experiencia, obra del Espíritu Santo
- Que supone un encuentro y diálogo con Dios por medio de Jesucristo: la Oración
- Acontece principalmente en la celebración de la Liturgia.
- Pero también el otros actos que disponen al encuentro con el Señor
- Donde se brinda una doble experiencia:

      a) Personal: la que vive cada hermano
b) Social o eclesial: la invitación que explícitamente se propone a compartir la experiencia.

 

La oración:

- Es “algo” (encuentro-diálogo) que pasa en el centro y mitad de cada uno
- Son cosas de “mucho secreto” entre Dios y nosotros.
- Quedan expresadas adecuadamente en anonimato y silencio de la Estación Penitencial.
- Así la Estación de Penitencia es un signo externo de una realidad íntima y personal de oración: encuentro con Dios.

El encuentro con Dios se convierte en diálogo:

         a) Él tiene la iniciativa
   b) Nosotros respondemos
   c) El resultado son unas consecuencias de vida: Conversión
   d) Nosotros lo expresamos públicamente: Penitencia.

6. INICIAR EN LA ORACIÓN: LA HERMANDAD, ESCUELA DE VIDA CRISTIANA

Iniciar en la vida cristiana (por tanto, en la oración) es una misión de las Hermandades.

- No se puede declinar de ella
- Si deja de hacerse, la cofradía pierde su sentido
- Se reduce a una afición
- Y la Estación de Penitencia a un espectáculo de cuidada puesta en público.

Cada hermandad ha de programar encuentros de oración y de iniciación a la oración:

- No dejar de hacerlos, insistir en ellos y mantenerlos como un espacio permanente.
- No esperar frutos rápidos.
- No reclamar una asistencia regular: dejar que sea un descubrimiento.
- Brindar una oferta de espacio y tiempo permanente, de acogida. En nuestro caso es acertado el grupo de Adoración Nocturna y la tarde de los Viernes.
- También pueden valer actos puntuales:

Los besamanos, por ejemplo
¿Por qué no acompañarlos de unos momentos de oración?
A veces me sorprendo de tantas horas junto a las imágenes, sin aprovechar para la oración y limitándonos al “cotilleo cofrade”.

Destinatarios de estas convocatorias:

a) Los dispuestos: quienes ya están en un proceso de vida cofrade seria y no sólo de mera afición.
b) Los reticentes: los que tienen reservas y malas experiencias
c) Los curiosos: vendrían a cualquier cosa

 

7. DECISIONES PREVIAS

Estar abierto a la sorpresa de Dios y de las personas. Las cosas no han de ser como las hemos previsto.

Distinguir: Es preciso conocer la personalidad de los orantes porque no todos somos iguales, ni podemos orar de la misma forma.

- Posibles tipos:

a) Contemplativos

b) Activos

c) Desbaratados

Lugar adecuado, para la oración:

a) No sea falso. No genere un ambiente ficticio. Evitar la “cultura del espectáculo”. ¿Cómo son nuestras Estaciones de Penitencia?
b) Preferentemente, sea un lugar sagrado y de encuentro con Dios (por experiencias o personas).Una imagen sagrada es un “lugar adecuado”.
c) Que permita una postura de oración, aunque inicialmente resulte casado: ¿De rodillas? ¿Bajo el paso?

 

8. METODOS

Distinguir: la oración personal de la comunitaria. Cada una requiere su iniciación.

Si oramos en hermandad:

      a) Invitar a seguir la experiencia, de forma personal.
b) Conjugar en la misma sesión la oración comunitaria y el silencio personal.
c) Entenderlo como un paso previo a la introducción en la Liturgia de las Horas.

Tres métodos preferentes, que también se pueden dar en la Estación de Penitencia:

      a) La lectura de la Biblia: Antes de abandonar el Templo
b) La lectura de la propia historia, en la soledad y silencio del recorrido.
c) La lectura de los signos de los tiempos, en la soledad y silencio del recorrido.

 

La Estación de Penitencia:

- Puede brindar un tiempo adecuado y privilegiado para la oración.
- También para iniciar en ella.
- Educa en un silencio que escucha, no que aísla.
- Ayuda a descubrir cómo sostiene la Comunidad.

 

9. CONCLUSIÓN

Dios no está ausente, ni se desentiende de nuestra vida.

Es posible la experiencia de Dios:

- En nuestro centro y mitad
- Donde pasan las cosas de mucho secreto

La Estación de Penitencia ayuda al encuentro con el Señor.

- Un momento privilegiado
- Que sirve de iniciación en la vida cristiana y en la oración
- Facilita una experiencia inicial
- Conducirá a la celebración de los Sacramentos y la Liturgia de las Horas.
- La Sagrada Liturgia, puede apoyarse adecuadamente en la experiencia personal de encuentro con el Señor que, inicial o procesual, se puede dar en la Estación de Penitencia.