5 de agosto de 1679: El Cristo de San
Agustín, tras un novenario de rogativas, sale a la calle para implorar públicamente
la salud que tanto deseaba la ciudad ante el azote de la peste bubónica. El
Santo Crucifijo se llevó hasta el Hospital Real, donde convalecían o deliraban
multitud de enfermos. Todos los caballeros veinticuatro y jurados de la Ciudad
de Granada participaron en esta procesión. Era por entonces corregidor de la
ciudad D. Pedro de Torres Maraver y Silva y presidente de la Real Chancillería
D. José Antonio de la Serna. Junto al arzobispo Ríos y Guzmán, se mostraron
solícitos en esta coyuntura. Destacan, entre otras, las actitudes generosas de
los regidores Gabriel Ruiz, Salado y Salcedo o el jurado Conejero. Los nombres de los fundadores son los que siguen:
Treinta y seis hermanos –además del
prior- de los setenta y dos que, como máximo, podían ser admitidos en la nueva
corporación. En palabras del trinitario Lachica, escritas décadas después, se
trataba de “los primeros sujetos de este pueblo, de ambos estados, con unas
serias constituciones”. 14 de febrero de 1681: Presentadas las constituciones ante el accitano Dr. D. Francisco Ruiz Noble, canónigo del Sacromonte, y provisor y vicario general del arzobispado, éste las remite para su preceptivo examen al fiscal general de la diócesis. 15 de febrero de 1681: Sólo un día bastó para que el fiscal general del arzobispado, el Ldo. D. Manuel de la Fuente Sandoval, emitiese su informe favorable y devolviese las reglas al provisor para su aprobación. 29 de abril de 1681: Ante el notario eclesiástico Cristóbal de León, el vicario general D. Francisco Ruiz Noble –que un mes más tarde tomaría posesión de la canonjía magistral de la Catedral granadina y que llegaría a desempeñar los cargos de gobernador en las diócesis de Ávila y de Granada, amén de rector de la Universidad granatense- aprueba solemnemente las constituciones de la Hermandad, “atento a que la voluntad de los fundadores va enderezada al servicio de Dios Nuestro Señor y aumento del culto de la Santísima Imagen del Santo Cristo Crucificado”. Emite el decreto de aprobación en nombre del Arzobispo, el trinitario calzado Fr. Alonso Bernardo de los Ríos y Guzmán, cordobés de nacimiento y consumado orador, que tras ocupar las sedes de Santiago de Cuba y de Ciudad Rodrigo, terminó su carrera eclesiástica como arzobispo de Granada, entre 1677 y 1692, año de su muerte. Fue devoto del Santo Cristo –de cuya hermandad da cuenta al Papa en su relación “ad limina” de 1685- y favorecedor del convento del Santo Ángel Custodio, según se desprende de su testamento. A falta de más datos que pudieran
aportar futuras investigaciones, esta es la cronología fundacional de la
Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín, que, con origen votivo,
asistencial y devocional, ha llegado hasta nuestros días añadiendo el carácter
penitencial, mariano y sacramental. Estos orígenes quedan reflejados así en
nuestras reglas: “Esta Hermandad ha sido erigida como asociación pública de
la Iglesia católica por decreto del Sr. Arzobispo de Granada con fecha 29 de
abril de 1681” (regla 2).
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