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RENOVADO
EL VOTO DE LA CIUDAD
325
AÑOS DESPUÉS
El
Ayuntamiento de Granada cumplió con el Voto de la Ciudad el pasado 14 de
septiembre, trescientos veinticinco años después de la epidemia de peste.
Pasadas las nueve de la noche, subía al presbiterio de la iglesia
conventual del Sto. Ángel Custodio D. José Torres Hurtado, para proclamar
desde allí la solemne fórmula de renovación del Voto, justo después de
que la Secretaria Primera de la Hermandad leyera el testimonio histórico
del contagio que dio lugar a esta centenaria tradición.
La corporación municipal había llegado poco antes de las ocho y media de
la tarde hasta el convento, corporativamente, bajo mazas y precedida de los
pasacalles que interpretaba la Banda Municipal. Tras saludar al Hermano
Mayor, sonaron los himnos oficiales, de Granada, de Andalucía y de España,
que escucharon los corporativos desde la acera y ante la puerta del templo,
donde les esperaba el estandarte de la Hermandad.
Acompañaban al Alcalde tres tenientes de alcalde, D. Juan Antonio Mérida,
D. José Antonio Balderas y D. Vicente Aguilera, responsables,
respectivamente, de las áreas de Medio Ambiente y Consumo, Seguridad
Ciudadana y Tráfico, y Mantenimiento, así como los concejales-delegados de
Turismo, Dª. Eva Martín, y de Juventud, D. Juan Antonio Fuentes, y también
los ediles D. Francisco Ruiz Dávila y D. Francisco Coronado. A la puerta
del templo recibieron el agua bendita de manos del Vicario General de la Diócesis,
D. Miguel Peinado Muñoz.
En torno a una hora duró la ceremonia, que había sido preparada por el
responsable de Liturgia de la Hermandad, con las lecturas propias de la
festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, lecturas proclamadas también,
como la monición de entrada, por miembros de la Hermandad. Tres voces
corrieron con el acompañamiento musical, que interpretaron piezas clásicas
como Canticorum (Hendel), O Salutaris Hostia (Ruiz Aznar) y Ave
Verum (Mozart), además del Sanctus (Bach).
Ofició la ceremonia el citado Vicario General, acompañado de los jesuitas
D. José María Rodríguez-Izquierdo, Director Espiritual de la Hermandad, y
D. Hermenegildo de la Campa, así como de los sacerdotes y miembros de la
Hermandad, D. Jesús Ramírez, D. José Gabriel Molina, D. José Manuel Suárez,
D. Juan Luis García y D. Andrés Martínez. Todos los celebrantes
realizaron un notable esfuerzo por encontrarse esa tarde en nuestra iglesia,
lo que es muy de agradecer. Les acompañaban tres hermanos en el servicio
del altar, dos de ellos revestidos de dalmática, siendo rojas las prendas
litúrgicas para ese día.
D. Miguel Peinado centró la homilía en la misericordia mostrada por Dios
hacia los hombres, despojado de todo rango a pesar de su categoría divina,
su benéfica intervención en favor de la ciudad y el carácter de servicio
que debe acompañar a la función pública. Ya al término de la celebración,
D. José María Rodríguez-Izquierdo recordó las connotaciones especiales
para la Hermandad del curso que comienza: pasionista (325 aniversario
fundacional), mariano (150 aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción)
y sacramental (Año Eucarístico proclamado por el Papa), invitando a los
Hermanos y Hermanas a vivirlo con intensidad.
Concluido el oficio religioso, y tras saludar a la comunidad de religiosas
franciscanas, el Alcalde de Granada se dirigió a la sacristía, acompañado
de los demás miembros de la corporación, donde todos ellos estamparon sus
firmas en el Libro de Honor de la Hermandad. Allí recibió D. José Torres
Hurtado un ejemplar del grabado original de Javier Carmona, conmemorativo
del aniversario, como donación al Ayuntamiento. Asimismo se entregó a
todos los representantes municipales y a los sacerdotes celebrantes la
carpeta de grabados históricos del Cristo de San Agustín, que acaba de
editar la Hermandad.
En esta señalada ocasión nos acompañaban en el templo representantes de
otras hermandades cuyos titulares tuvieron también un protagonismo especial
en aquellos aciagos días de 1679, como son la Archicofradía de Ntra. Sra.
del Rosario, la Hermandad de S. Miguel Arcángel y la del Escapulario de S.
Juan de Dios. Una representación de la Federación de Cofradías,
encabezada por su presidente, D. Gerardo Sabador Medina, nos acompañó en
este acto, así como el Decano del Colegio Oficial de Gestores
Administrativos, que ostenta junto al Ayuntamiento el título de Hermano de
Honor, D. Miguel Ángel Vílchez Pérez.
No faltaron a esta cita los Hermanos Mayores de las cofradías del Sto. Vía
Crucis, de Ntra. Sra. de la Soledad y del Cristo del Trabajo, así como el
de la hermandad patronal de Ntra. Sra. de la Cabeza de Motril. Asimismo nos
acompañaron representantes de las hermandades del Sto. Sepulcro, Silencio,
Cristo de la Redención, Jesús de la Paciencia, Jesús de la Sentencia o
Ntra. Sra.
de la Soledad de Huéscar, entre otras corporaciones.
Como viene siendo habitual,
numerosos hermanos y devotos ocuparon el templo por completo, disponiéndose
en los bancos y sillas colocadas al efecto, sin contar con los numerosos
fieles que esperaban en la puerta. Muchos de los cofrades se acercaron hasta
la capilla de Ntra. Madre y Señora de la Consolación, espléndidamente
vestida, para mostrarle tierna veneración. El equipo de Priostía de la
Hermandad nos ofreció en esta ocasión una estampa clásica del Santo
Crucifijo, con blanco tonelete, flanqueado por cinco cirios de color
tiniebla a cada lado, así como las esculturas de S. Francisco y Sta. Clara
y el busto de S. Agustín a sus pies. Rosas rojas adornaban el altar y pendían
artísticas colgaduras tanto en el presbiterio, como en los pilares del
templo. Los ornamentos de la fachada, faroles y colgaduras, pregonaban a los
viandantes el carácter festivo de la jornada.
Al término de la función, los miembros de la Corporación Municipal
pasaron al locutorio del convento, donde, junto al resto de personas que
quisieron, fueron agasajados por las monjas con las deliciosas hojuelas y la
clásica limonada.
Una jornada, por tanto, memorable, con la que arrancan las celebraciones
religiosas que han de jalonar este curso del 325 Aniversario de la
Hermandad.
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