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Gran
solemnidad ha revestido este año la celebración de la Renovación del Voto
de Ciudad al Stmo. Cristo de San Agustín. Poco antes de las ocho y media de
la tarde llegaba al templo, procedente del Ayuntamiento, el cortejo cívico,
formado por la Banda Municipal de Música, bajo la dirección de D. Miguel Sánchez
Ruzafa –que interpretó en el recorrido diversos pasodobles y piezas de
sabor popular-, seguida de cuatro maceros y de los miembros de la corporación
municipal, presididos por su Alcalde-Presidente, el Excmo. Sr. D. José
Torres Hurtado, con los
atributos de su cargo, como son el medallón y el bastón municipal.
Esperaba a la puerta del templo la representación corporativa de
nuestra Hermandad, con guión y cuatro varas que portaban el Hermano Mayor,
el Teniente de Hermano Mayor y dos Consiliarios. Allí recibieron a la
corporación municipal, lo que también hicieron los sacerdotes celebrantes.
Ubicados los miembros del Excmo. Ayuntamiento ante la fachada, y tras ellos
los representantes de la Hermandad, se procedió a la interpretación de los
himnos oficiales, la melodía “Granada” de Lara, el Himno de Andalucía
y la Marcha Real.
Seguidamente, la corporación municipal ocupó su lugar ante las gradas del
altar, presidiendo el Alcalde, junto al Teniente de Alcalde Ilmo. Sr. D.
Sebastián Pérez Ortiz y el Hermano Mayor de la Hermandad. El resto de
concejales asistentes eran los Ilmos. Sres. Dª. Ana López Andújar, D.
Vicente Aguilera Lupiáñez, D. José Antonio Balderas Madrid, D. Jaime Sánchez-Llorente
Illescas, Dª. Isabel Mª. Pérez Nieto, D. Juan García Montero, Dª. Mª.
Eva Martín Pérez, D. Eduardo José Moral García-Triviño, Dª. María José
Sánchez Rubio y D. Miguel González
Martos.
En un templo completamente lleno de gente se encontraban numerosos hermanos
y devotos del Santo Cristo, así como representantes de la Federación de
Cofradías –incluido su titular D. Gerardo Sabador Medina-, del Ilustre
Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Granada, Jaén y Almería, de
la Real Hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias de Granada, así como de
las cofradías penitenciales del Vía Crucis, Soledad de San Jerónimo,
Rescate, Favores y Soledad de Huéscar. El número de asientos ha podido ser
incrementado este año por iniciativa de la Priostía, gracias a la
presencia de varias decenas de sillas plegables.
Presidió la ceremonia el Vicario General de la archidiócesis, el Rvdo. P.
D. Miguel Peinado Muñoz, en nombre del Sr. Arzobispo. Le acompañaban en el
altar los PP. D. Hermenegildo de la Campa y D. José María Rodríguez-Izquierdo,
así como dos acólitos y el Hermano encargado de los cantos de la
ceremonia, que habían sido preparados con las monjas de la comunidad y
puestas las letras en un programa repartido a los presentes.
Antes de comenzar la Eucaristía, nuestro Director Espiritual tomó la
palabra para recordar el motivo de esta tradicional celebración, justamente
324 años después de la rogativa al Santo Cristo con ocasión de la
epidemia de peste de 1679. Después se desarrolló la Eucaristía con
intervención de diversos Hermanos en la lectura de la Palabra y del P. Rodríguez-Izquierdo
en la proclamación del Evangelio. En su profunda homilía D. Miguel Peinado
insistió en los favores recibidos de Jesucristo, Hijo de Dios, despojado de
su rango y convertido en siervo de todos para la salvación del género
humano. A partir de este mensaje, deseó para los políticos y personas
consagradas al bien público esa misma actitud de servicio.
Pasados unos minutos de las nueve de la noche, y tras las palabras
introductorias de la Secretaria Primera de nuestra Hermandad, el Excmo. Sr.
Alcalde procedió a renovar el Voto dando lectura desde el ambón a la Fórmula
de Renovación, que consta en nuestro Devocionario. Continuó después la
Solemne Función, que acabó con el canto de la Salve Regina. A su término,
tanto el Vicario General como el Alcalde de la Ciudad, y todos los
Concejales presentes, firmaron en el Libro de Honor de la Hermandad. D. José
Torres Hurtado se dirigió entonces a saludar a la comunidad de Religiosas
Clarisas Franciscanas, presididas por la Rvda. Madre Abadesa.
Después, pasadas las nueve y media de la noche, la corporación municipal y
todos los presentes tuvieron oportunidad de pasar al locutorio del convento
donde recibieron el refresco con el que tradicionalmente son agasajados por
las monjas.
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ALTAR DEL VOTO DE LA
CIUDAD
Un
meditado trabajo de Priostía ha ofrecido este año el magnífico altar en
que se presentaba al Santo Crucifijo para el Voto. Es, sin duda, el fruto de
un trabajo continuado, intensificado en los últimos días en los que el
Vestidor del Cristo realizó su trabajo, colocando en este caso el tonelete
dorado, el de la Virgen vistió con gusto y majestad a Nuestra Madre y Señora
de la Consolación y el Grupo Joven prestó su tiempo y esfuerzo para el
ornato del altar mayor y la portada del templo. El pasado sábado día 13 de
septiembre y las primeras horas del domingo fueron momentos de intenso
trabajo.
De esta forma, el día del Voto lucía espléndida la capilla, que se
mantuvo abierta durante todo el día, gracias al esfuerzo de algunos jóvenes
y mujeres de la Hermandad; además a las 12,30 se celebró la Misa de
Hermandad, presidida por nuestro Director Espiritual. A ambos lados de la
portada, en la fachada y junto a los faroles de forja, lucían sendos
tapices reposteros del Ayuntamiento de la Ciudad, luciendo granada coronada
sobre fondo rojo. Asimismo, sobre el dintel de la puerta una colgadura
adamascada lucía en dorado el lema “A peste nos curat” (“Nos sanas de
la peste”), confeccionada por el Grupo Joven.
También a éste se debía la labor de recuperación de las tradicionales
flores en tonos dorados y plateados, con sabor antiguo, que en cuatro
jarrones flanqueaban las imágenes del Stmo. Cristo de San Agustín y de
Nuestra Madre y Señora de la Consolación, respectivamente. Prestan al
altar un clasicismo que recuerda perfectamente los altares de antaño, muy
en línea con los atributos plateados que son tradicionales en la imagen
(cruz y clavos, nimbo y corona).
El Santo Crucifijo, además de esos dos jarrones, aparecía con el busto de
San Agustín de Hipona a los pies (el corazón ardiente en su mano derecha y
un relicario en la izquierda). A los lados cuatro sencillos candeleros
dorados sostenían cirios de color rojo sangre; a sus pies dos sacras contenían
diversos privilegios apostólicos y en los extremos de la repisa dos
jarrones con adornos cónicos de clavel rojo. Flor roja, clavel y gladiolo,
conformaban los centros que adornaban el altar y los ramilletes ubicados
junto al Sagrario. También de flor roja era el centro que el Excmo.
Ayuntamiento envió por la mañana y que lucía ante la mesa de altar. El
resto del altar mayor se encontraba engalanado con las colgaduras de damasco
ya habituales en la hermandad y, sobre dos columnas, lucían a ambos lados
dos de los arcángeles portando instrumentos de la Pasión del paso de
nuestro Sagrado Titular. El estandarte de la Hermandad presidía a un lado
de las gradas..
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