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VÍA
CRUCIS DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS
DE SEMANA SANTA DE GRANADA
18 DE FEBRERO DE 2005 |

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SEGUNDA
GALERÍA
EL
VÍA CRUCIS |
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En la puerta del templo catedralicio fue
recibida la procesión por la Junta de Gobierno de la Federación y su
estandarte, que se ubicaron delante de la presidencia, y por el
Vicario General de la Diócesis, Ilmo. Sr. D. Miguel Peinado Muñoz,
junto a canónigo y Delegado Diocesano de Patrimonio Artístico, D.
Antonio Muñoz Osorio, que se incorporaron a la presidencia litúrgica
del cortejo hasta llegar al altar mayor. |
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Fueron ellos, junto al también canónigo y
Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías, D. Carlos del Castillo
Jiménez, quienes dirigieron el rezo del Vía Crucis y sus cantos,
colaborando diversos miembros de Real Federación de Cofradías, así
como representantes de la Juventud Cofrade granadina que, con tanta
generosidad, vienen participando en todos los actos de culto y preparándolos
minuciosamente. |
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Así se desgranaron las estaciones clásicas:
I.
Jesús
condenado a muerte.
II.
Jesús
con la cruz a cuestas.
III.
Jesús
cae por primera vez.
IV.
Jesús
encuentra a su Madre.
V.
El
Cirineo ayuda a llevar la cruz.
VI.
La
Verónica enjuga el rostro de Jesús.
VII.
Jesús
cae por segunda vez.
VIII.
Jesús
consuela a las mujeres de Jerusalén.
IX.
Jesús
cae por tercera vez.
X.
Jesús
es despojado de sus vestiduras.
XI.
Jesús
es clavado en la cruz.
XII.
Jesús
muere en la cruz.
XIII.
Descendimiento
del Señor.
XIV.
Jesús
es sepultado.
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Entretanto, las andas con el Sagrado Crucifijo
de San Agustín permanecieron en el centro de crucero de la Catedral,
justamente al pie de las gradas del presbiterio, rodeadas por el
cuerpo de acólitos (tres ciriales y un farol a cada lado, junto a los
demás integrantes del cortejo litúrgico). Éste se componía de cruz
parroquial (la de Ntra. Sra. de las Angustias, en este caso, figurando
el relieve de la Señora en el reverso de la cruz) con manguilla de
terciopelo morado, los citados seis ciriales de la Hermandad, portados
por acólitos con dalmáticas, a la órdenes del pertiguero, que en
esta ocasión estrenaba un magnífico ropón de corte clásico y gran
elegancia, confeccionado por nuestra hermana Dª. María Arenas
Molina, cuatro acólitos de incensario, dos monaquillos con naveta y
otros dos auxiliares. Dos hermanos, vestidos de traje oscuro, como los
restantes del cortejo, tuvieron el honor de portar los dos faroles de
escolta, de Orfebrería Villarreal, que alumbraron en todo momento a
la Imagen del Cristo de San Agustín, en una escena análoga a la
concebida por D. Antonio J. Dubé de Luque para su paso, en que deberán
figurar, cuando se complete, dos faroles sujetos por sendos arcángeles
de orfebrería. No cesaron los acólitos turiferarios de incesar la
venerada Imagen, mientras que los acólitos ceriferarios alzaban los
ciriales en el momento de cada estación en que se proclamaban textos
de la Sagrada Escritura. |
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Junto a este cortejo, en el lado de la Epístola
y de cara a los fieles, permanecieron también de pie, el portador de
la cruz de guía, los de las hachetas, servidores de librea y muñidor
que formaban la cabeza de la procesión. El resto de hermanos y
hermanas, tras dejar los cirios en los carros de la Hermandad
trasladados al efecto hasta la Catedral, se acomodaron en el bloque de
bancos situados hacia la Puerta del Perdón. Delante de ellos, quedó
el estandarte corporativo y sus cuatro palermos de acompañamiento,
permaneciendo también de pie sus portadores, mientras que el preste y
sus dos acompañantes subieron al presbiterio. Todo, así en la calle
como en el templo, no hacía más que reforzar la elocuencia de la
Imagen y su mensaje redentor; así
me lo ha confesado un hermano que se desplazó muchos kilómetros
para contemplar nuestro Vía Crucis. |
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Los miembros de la Junta de Gobierno de la
Real Federación ocupaban el primer banco de la nave, junto a su
Presidente y al Hermano Mayor de nuestra corporación, destacando una
nutrida presencia de Hermanos Mayores y de cofrades de las hermandades
granadinas, que siguieron con atención el devoto acto. Comenzado
después de las 20,50 h., duró aproximadamente media hora, cerrándose,
en ausencia del Sr. Arzobispo, con la palabras del Sr. Vicario
General, quien destacó el sentido de este acto, así como la
importancia de mantener actos públicos de fe y religiosidad en
nuestros tiempos, felicitando por su actividad a las cofradías de
Granada. |
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FOTOGRAFÍAS : MANUEL LIROLA GARCÍA
TEXTO: MIGUEL LUIS LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ
SIGUIENTE
GALERÍA
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