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VÍA CRUCIS DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS
DE SEMANA SANTA DE GRANADA
18 DE FEBRERO DE 2005

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PRIMERA GALERÍA
HACIA LA CATEDRAL

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El viernes 18 de febrero de 2005 se escribió una nueva página en la historia de nuestra centenaria Hermandad. De forma extraordinaria, por concesión de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada, la Sagrada Efigie del Crucificado de San Agustín marchó hasta la catedral de Granada, donde se celebró el Vía Crucis de las Hermandades de nuestra ciudad, para regresar después a su templo-sede.
El frío de la tarde
no amedrentó a casi doscientas personas, entre hermanos (la inmensa mayoría) y devotos, que formaron parte del cortejo. Unos noventa cirios de color tiniebla, por parejas, lucieron en la noche de febrero ante el Sagrado Protector de la Ciudad de Granada.

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La Imagen del Santo Crucifijo se ofreció a la veneración de los fieles en el cuerpo de la iglesia del convento del Sto. Ángel Custodio desde las cinco de la tarde, siendo constante la visita de fieles, que apreciaron la belleza de su talla. Se hallaba colocado en las andas de traslado del Stmo. Cristo de la Misericordia, cubiertas por negro damasco, sobre el que se disponía el paño funerario de la casa ducal de Gor –negro y oro- con sus escudos de armas. Levantada la cruz por la parte superior más de lo habitual, la parte trasera de las andas lucía el precioso paño bordado, que en la comunidad de religiosas se conoce como “de la fundadora”.
Ciertamente, su emblema –el de Sor María de las Llagas- nos remite al convento-sede de la Hermandad y a su herádica –las cinco llagas de Jesús Crucificado-, mientras que el paño ducal nos recuerda el origen nobiliario de esta Hermandad votiva, de la que el duque de Gor ocupó el puesto de comisario en 1826, constando una larga vinculación familiar con la Hermandad.
Un sencillo ramo de rosas rojas se recortaba sobre el negro a los pies de la cruz, como único elemento floral. Vestía para la ocasión el Crucificado el tonelete que estrenara en la estación penitencial del Lunes Santo de 1994, terciopelo morado bordado en oro, por los sevillanos talleres de Fernández y Enríquez de Brenes.

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Lo custodiaban en la vaciedad de la capilla los seis ciriales de la Hermandad, cuyas velas color tiniebla ostentaban las cruces de Jerusalén, además de seis emblemas relacionados con nuestras circunstancias de tiempo y espacio, un escudo en cada cirial: el del convento del Sto. Ángel Custodio, el de la Pureza de María (en el 150 Aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción; siendo además el jarrón de azucenas el emblema de la S. I. Catedral, destino de nuestro peregrinar), el del Año de la Eucaristía, el emblema del 325 Aniversario fundacional (anagrama JHS), el de la Hermandad y el de la Ciudad de Granada (de la que es Sagrado Protector el Cristo de San Agustín).
A las siete de la tarde se cerraron las puertas del templo, mientras ya se iban concentrando personas a sus puertas, en la acera en que ya lucen los retablos cerámicos del Stmo. Cristo de San Agustín y de Ntra. Madre y Señora de la Consolación –obra del ceramista D. José Antonio Molina, de Osuna (Sevilla)-, alumbrados por dos velas cada uno, además de los faroles de fachada de la Hermandad.

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Comenzó a recibirse a los hermanos y hermanas a las siete y cuarto, ocupando cada uno su lugar en un clima de recogimiento. A las siete y media de la tarde, nuestro Director Espiritual procedió a la bendición del nuevo tonelete del Santo Cristo que, en hilos de oro y sobre terciopelo morado, ha bordado primorosamente nuestro hermano D. Juan Spitzley Vílchez, donándolo junto a dos miembros de su familia; tonelete que habría de lucir la Sagrada Imagen en el Quinario cuaresmal.
Seguidamente se proclamó el lema de nuestra procesión hasta la Catedral –“La Caridad de Cristo nos apremia, a vivir para Él y con Él al servicio de los hombres y mujeres de nuestro tiempo”- y se elevaron las oraciones iniciales, por nuestra hermana Dª. Carmen Muñoz Caraballo, a las que siguió la proclamación del Evangelio del día por parte de D. José María Rodríguez-Izquierdo. Nuestro Director Espiritual dirigió unas palabras a los hermanos para alentarlos a participar más activamente en la vida de la Hermandad, en las funciones eucarísticas (más que nunca en este Año de la Eucaristía) y en las iniciativas de formación.
La oración de los fieles insistió en los más necesitados de nuestra sociedad, elevando preces asimismo por la Iglesia y por la comunidad de religiosas que nos acoge. Las orientaciones del Diputado Mayor de Gobierno dieron lugar a una corta espera hasta que el reloj marcó las ocho en punto de la tarde.

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Fue entonces cuando se abrieron las puertas del templo ante una muchedumbre expectante, caída ya la tarde, mientras tañían con lúgubres sones, las campanas del convento. El traslado de la Imagen comenzaba en la noche granadina.
El itinerario previsto se cumplió en las primeras calles del recorrido –San Antón, Recogidas, Párraga y Darrillo de la Magdalena-, después se alteró para seguir por la calle Alhóndiga, con el beneplácito de la Policía Local, dada la imposibilidad de acceder a la Catedral atravesando la plaza de las Pasiegas, en la que se celebraba entonces un evento político. Recorrida la calle Alhóndiga, se atravesó la plaza de la Trinidad por el lateral recientemente adecentado y peatonalizado, para seguir por Capuchinas y Pie de la Torre hasta la puerta más cercana en la fachada principal del templo catedralicio, puesta bajo el misterio de la Visitación.

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Abría el cortejo el muñidor, acompañado de dos servidores de librea –éstas eran negras con galones de oro, realizadas por el sastre D. Manuel Gómez Rodríguez en el taller de Cáritas Diocesana de Granada y estrenadas para la ocasión-, que portaban sobrios y bien acabados faroles de mano, hexagonales, realizados en el sevillano taller de Villarreal. Sus cristales ostentan, esmeriladas, las cruces de Jerusalén.
Delante de los servidores, propios de hermandades nobiliarias, como fue la nuestra en sus orígenes, se ubicaba la Capilla Musical “Nuestra Madre y Señora de la Consolación”, formada por músicos de la Banda de la Cofradía de los Escolapios, bajo la dirección de D. Antonio Linares. Y tras ellos se alzaba la cruz de guía –ostentando la reliquia de S. Juan de Dios que custodia la Hermandad-, portada por acólito revestido de roquete y acompañado por otros dos, de dalmáticas, con sendas hachetas.

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Portaban los hermanos y hermanas cirios de color tiniebla y, dispuestos por parejas, formaban dos secciones, separadas por la insignia corporativa, estrenada también con este motivo. Se trata del estandarte primorosamente bordado por María Felicitación Gaviero Galisteo en su taller malagueño, insignia que portaba su donante, nuestro hermano D. Juan Pedro Aznar. Se acompañaba por cuatro miembros –en su mayoría, Hermanos Oficiales- con palermos color tiniebla. Estos cirios apagados constituían la única insignia también para los diputados de tramo, miembros de la presidencia, fiscal de andas y hermanos de cierre. Ostentaban las cruces de Jerusalén y el escudo de la Real Federación de Cofradías; variaban su color, a morado, los del Diputado Mayor de Gobierno y del Hermano Mayor.

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La antepresidencia del cortejo se hallaba muy nutrida en esta ocasión. Portando cirios, la integraban nuestros hermanos sacerdotes (D. José Gabriel Molina Castellar, D. Antonio Travé y D. Juan Luis García Rodríguez), junto a hermanos oficiales, exhermanos mayores, miembros de la Real Federación (D. Miguel Ángel Peláez y D. Pedro López Muñoz) y dos hermanos mayores de cofradías malagueñas, desplazados hasta Granada para acompañar nuestro Vía Crucis: D. Pedro Damián Jiménez Morales, de la Antigua y Venerable Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, y D. Francisco José González Lorente, de la Fervorosa Hermandad de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de la Crucifixión y María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad.
Ocupaban su lugar en la presidencia, junto al Hermano Mayor, el Ilmo. Sr. Concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada, D. Juan Manuel García Montero (portando bastón edilicio), y el Sr. Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada, D. Gerardo Sabador Medina.

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Durante todo el recorrido interpretaron diversas piezas los miembros de la capilla vocal del Cristo de San Agustín, ubicada tras los acólitos infantiles. Así sonaron melódicamente, con sus notas solemnes y lúgubres, tres responsorios de Tomás Luis de Victoria (Tenebrae factae sunt, Caligaverunt oculi mei e Iudas mercator) y otras piezas de Francisco Guerrero (Si tus penas no pruebo) y de Johan S. Bach (Ich will hir bei Dir stehen, de La Pasión según San Mateo), en las voces de Dª. Isabel Delgado Sevilla (soprano), Dª. Rosa Plata (contraalto), D. Víctor Castellón Álvarez (tenor) y D. Juan Ignacio Rodrigo Herrera (bajo). Muda permaneció en esta ocasión, sin embargo, la Campana de la Vela.

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Tras el cuerpo de acólitos y las andas del Stmo. Cristo de San Agustín –portadas por veinticuatro personas, entre las que se contaban costaleros y otros hermanos que así lo desearon- figuraba un sobrio palio negro con fleco de oro, realizado por las religiosas del convento del Sto. Ángel Custodio, y sostenido por cuatro varas de plata. Portaban este palio de respeto, propio en imágenes de especialísima devoción, como es la nuestra, los hermanos que cariñosamente llamamos “sacramentales”, por su constante implicación en el turno de Adoración Nocturna de la Hermandad y, en general, en todos nuestros cultos, siendo la mayoría de ellos Ministros Extraordinarios de la Eucaristía.
Tras el palio se situaba la presidencia litúrgica que, en esta ocasión, ostentaba, con capa pluvial, nuestro hermano sacerdote D. José Manuel Suárez Fernández, Párroco de Purullena, acompañado de dos acólitos revestidos de rojas dalmáticas. Cuatro hermanos con palermos cerraban el cortejo, al que fueron uniéndose fieles devotos a lo largo del recorrido.

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 FOTOGRAFÍAS : MANUEL LIROLA GARCÍA
TEXTO: MIGUEL LUIS LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ

 

 

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