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Durante la semana pasada, -miércoles,
jueves y viernes- se ha desarrollado el Triduo en honor de Nuestra Madre y
Señora de la Consolación, con una notable asistencia de hermanos y
devotos de nuestra Titular Mariana. Durante toda la jornada del sábado
permaneció la imagen expuesta en Besamanos, hasta las nueve de la noche,
en que se cerró con una oración este devoto ejercicio. Los niños de la
Hermandad rindieron homenaje de amor a la Virgen a las seis de la tarde,
con el ya habitual Besamanos Infantil. Este año no ha recorrido las
calles del barrio la Imagen de nuestra Madre, pero con el recuerdo de esa
salida, hace un año, le ofreceremos el mismo testimonio de amor filial.
Nuestro Hermano D. José Manuel Suárez Fernández ha cumplido a la
perfección con el encargo que le hizo la Hermandad en el pasado curso
para predicar este año el Triduo en honor de Nuestra Madre de Consolación,
coincidiendo precisamente con el 325 aniversario fundacional de la
Hermandad.
Durante las tres jornadas ha glosado otros tantos pasajes de la vida de la
Virgen, como son la Anunciación, el milagro de las bodas de Caná y la
presencia de María en el Calvario al pie de la Cruz. Su expresión
humana, muy cercana y entrañable, unida a una profunda reflexión sobre
la personalidad de María y su papel en el plan divino de salvación, nos
ha ofrecido momentos muy intensos de devoción a la Virgen, aderezados con
un arraigado sentimiento cofrade.
De este modo, hemos contemplado en su predicación el misterio de María,
de la mujer elegida que poco a poco va conociendo, y no siempre
comprendiendo en todo su alcance, la voluntad de Dios para su vida, su
maternidad divina, su predisposición permanente. La hemos visto pasar, de
forma muy gráfica, de ser una joven elegida, a ser Madre de Dios, a ser
discípula del Hijo, Madre de los Apóstoles y de la Iglesia. En los
momentos inicial y final de la vida pública de Jesús, allí estaba Ella,
sin desfallecer, en Caná y en el Calvario. Cuando Cristo resucitó, Ella
también fue testigo, aunque no se le apareció el Hijo, tan firme era en
María la certeza de la Resurrección. Esta Virgen es fuente de Consolación
para todos sus hijos.
En las funciones del Triduo ha estado acompañado el oficiante por acólitos
de la Hermandad al servicio del altar, y en la jornada del jueves por el
sacerdote, también Hermano de nuestra corporación, D. José Gabriel
Molina Castellar. Las religiosas del Santo Ángel Custodio nos han acompañado
los tres días, corriendo a su cargo los cantos, como es costumbre. En la
mesa presidencial de la Hermandad se han sentado en estos días algunos de
los anteriores Hermanos Mayores.
En la función del viernes se impusieron medallas a los nuevos Hermanos
que así lo habían manifestado. Asimismo, se bendijo un magnífico
rosario de oro con perlas moradas, donación de un hermano, que lucirá la
Virgen ya en el Besamanos de este año.
Espléndido se ha mostrado el altar de cultos de la Hermandad. Sesenta y
dos cirios y velas alumbraban a la Madre, elevada como Reina sobre una
peana de carrete, rodeada de ángeles, que realza su presentación sobre
un altar, que también en esta ocasión ha visto agrandadas sus
dimensiones. Claveles rosas y rosas recién abiertas han compuesto el
exorno floral. Vestida con saya y manto morados y tocada con corona de
plata, se presentaba la Imagen de nuestra Madre con exquisito primor a
todos los devotos.
José Manuel Suárez Fernández es un sacerdote de la diócesis de Guadix-Baza.
Natural de La Calahorra, se ordenó hace más de ocho años y ha tenido
como destinos pastorales Baza y Diezma-Darro. Precisamente es en la
actualidad arcipreste de la comarca del río Fardes, ocupándose desde
hace más de un año de la parroquia de Purullena. Muy sensibilizado con
las expresiones de la religiosidad popular y en general con la realidad de
las asociaciones confraternales, ocupa la dirección del Secretariado de
Piedad Popular, Cofradías y Hermandades de la diócesis hermana de Guadix-Baza.
Es desde el año 2001 miembro de la Hermandad Sacramental del Stmo. Cristo
de San Agustín y participante asiduo en nuestra Estación de Penitencia.
Asimismo nos ha acompañado en cuantas ocasiones ha sido necesario,
mostrando plena disponibilidad, en medio de sus múltiples ocupaciones, en
favor de la Hermandad. Así ha ocurrido en los últimos años en la función
cuaresmal de Celebración del Perdón promovida por la Hermandad, o en la
pasada renovación del Voto de la Ciudad al Cristo de San Agustín. Sin
embargo, guardamos con él el grato recuerdo del Rosario Vespertino en
honor de Nuestra Madre y Señora de la Consolación del pasado año,
procesión por las calles del barrio que presidió nuestro Hermano D. José
Manuel Suárez.
La Función en honor de Nuestra Madre y Señora de la Consolación tuvo
lugar el domingo, 17 de octubre, a las 12,30 horas, siendo oficiada por el
Director Espiritual de la Hermandad.
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