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El próximo 18 de febrero del
presente año de 2005, D. m., el Stmo. Cristo de San Agustín irá
hasta la Santa Iglesia Catedral para presidir el Vía Crucis Penitencial
que cada Cuaresma organizan las Hermandades y Cofradías de Semana Santa a
través de la Real Federación.
Será una vivencia especial para
los miembros de nuestra Hermandad. Al recogimiento propio del acto piadoso
y del tiempo litúrgico, así como del carácter de nuestra Hermandad, se
unirá la satisfacción de acompañar al Sagrado Crucifijo de San Agustín
con la ilusión propia de todos sus devotos en este año conmemorativo del
325 Aniversario Fundacional.
Por eso, el acontecimiento tendrá
un tratamiento amplio y especial en nuestra página web. Se centrará en
el acto en sí, en sus preparativos y en la crónica de la jornada. Pero
no descuidará los testimonios históricos del Stmo. Cristo de San Agustín
por las calles de Granada.
Es bien sabido que en los tiempos
antiguos estas manifestaciones procesionales adoptaban el carácter de
rogativa ante desgracias colectivas, en las que la población de Granada
imploraba el amparo de su Sagrado Protector. Tiempos dolorosos, de
epidemias, sequías o plagas, conocieron aquellas antiguas salidas
procesionales. En algunas de estas ocasiones compartió el fervor de los
granadinos con la Virgen de las Angustias, bien porque Ésta visitó el
convento agustiniano o bien porque el Santo Cristo fue trasladado hasta la
iglesia de las Angustias.
Y en el siglo XX el Cristo de San
Agustín ha protagonizado algunas páginas, esporádicas, de la Semana
Santa granadina. Desde el año 1993 es una Imagen habitual del Lunes
Santo. Se corresponden estas estaciones penitenciales con la nueva etapa
emprendida por su revitalizada Hermandad desde hace más de quince años,
etapa de la que muchos somos y nos sentimos, testigos y protagonistas.
Pero hay un antecedente no muy
lejano en el tiempo que nos brinda, en la memoria, la misma forma de
procesionar al Santo Crucifijo que en unos días ofreceremos camino de la
Catedral. Es la procesión de traslado hasta el convento-sede tras su
restauración en Sevilla por especialistas del Instituto Andaluz del
Patrimonio Histórico en el año 1997.
Es justo, pues, que esta sección
se abra con el reportaje fotográfico, debido al objetivo de Fernando López
Rodríguez, de aquel singular acontecimiento.
Tras más de nueve meses de
permanencia en la ciudad del Guadalquivir, donde se expuso la Imagen, una
vez finalizado el proceso de restauración, los días 8 y 9 de marzo, llegó
a Granada, donde quedó depositada en la Capilla Real. El día 12 de marzo
se dio a conocer a los medios de comunicación la intervención realizada,
y dos días más tarde, sus artífices explicaron los pormenores del
proceso.
Los actos más emotivos para la
Hermandad tuvieron lugar el sábado 15 de marzo, en que se celebró en la
misma Capilla Real una Función Solemne de Acción de Gracias y a su término
hubo algunas alocuciones y el estreno de piezas de música de capilla. El
domingo siguiente fue el día elegido para el traslado procesional.
El Stmo. Cristo se presentaba espléndido,
inclinado, sobre las andas de traslado, revestidas del paño funerario de
los Duques de Gor, Partió el cortejo desde la iglesia del Sagrario a las
20,30 horas. Los testimonios fotográficos nos ofrecen una amplia panorámica
del cortejo y de sus insignias, del Cristo portado por una treintena de
hermanos, de la presidencia, que correspondió al representante del Excmo.
Ayuntamiento de Granada, y del fervor de los granadinos que acompañaron
el cortejo por las plazas de Alonso Cano y de las Pasiegas, calle Marqués
de Gerona, Mesones, Puerta Real, Recogidas y S. Antón.
Ciento setenta y cuatro papeletas
de sitio se expidieron a los hermanos para el acto, de las cuales 110 lo
fueron para cirio. El cortejo estaba conformado como sigue: Muñidor, Cruz
de Guía, tramo de cirios, Estandarte Corporativo, tramo de cirios,
Presidencia de la Hermandad, cuerpo de acólitos, capilla musical, andas
con la imagen del Santísimo Cristo de San Agustín y Presidencia
litúrgica (Preste).
La galería fotográfica nos trae
gratísimos recuerdos y nos predispone para la jornada que viviremos
dentro de unas semanas.
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