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Momentos
muy emotivos, tanto más porque los acontecimientos posteriores nos los
dejan vivos en el recuerdo, se vivieron en nuestro templo-sede el Sábado de
Pasión día 12 de abril.
Al mediodía varió la ubicación de nuestro Amado Titular, que fue
colocado, como tradicionalmente, en posición horizontal sobre las gradas
del presbiterio. Allí recibió, como en días anteriores, el homenaje de
cientos y cientos de cofrades y devotos durante todo el día.
Un sentimiento muy especial se vivió a media tarde. A las seis estaban
citados los más jóvenes de la Hermandad, nuestros niños y niñas para
llevar a cabo el Besapiés Infantil. Un grupo cercano a la veintena acudió,
en primer lugar, a la Sacristía para preparar el acto.
Todos ordenados se colocaron en torno a la Sagrada Imagen y saludaron al Señor
con el rezo del Padre Nuestro, después respondieron al cántico del Cordero
de Dios en honor del Cristo de San Agustín y, finalmente, uno a uno se
acercaron a besar el pie al Santo Cristo.
Terminado este sencillo pero emotivo acto, pasaron de nuevo a la Sacristía,
con sus padres, donde recibieron algunas instrucciones en relación con la
Estación de Penitencia en un ambiente muy distendido y cordial.
Acabó la jornada del Sábado, como es costumbre, con la ceremonia de
colocación de la Imagen en su paso procesional, rodeado el Santo Crucifijo
por doce cirios, que portaban otros tantos Hermanos y Hermanos, como única
iluminación del templo. Los diálogos de los tres actos de que consta
fueron leídos en esta ocasión por nuestros Hermanos D. Pedro Castón
Boyer, D. Manuel López-Guadalupe Muñoz y D. Ramón A. Gallego Ramírez.
Entre las lecturas se intercalaron los habituales cantos e interpretaciones
de música de capilla a cargo de la Capilla Musical del Stmo. Cristo de San
Agustín.
Especial emotividad revistió en esta ocasión el final del segundo acto,
cuando el Crucifijo se encontraba recién colocado sobre el paso. Entonces,
una coral de expertas voces, encabezada por el tenor granadino Pablo Antonio
Martín, interpretó el bellísimo Señor, me cansa la vida, con
letra de Antonio Machado y música de Juan Alfonso García. Debemos esta
preciosa interpretación al tesón de nuestro Hermano Oficial D. Francisco Gómez
Montalvo, al que se lo agradecemos desde estas líneas.
Magnífico y preciso, como siempre, el trabajo del equipo de Priostía y de
los costaleros bajo el mando de D. José Carvajal, trabajo que realza la
solemnidad de este acto, sin quebrantar su intimidad. La oración final de
la ceremonia fue ofrecida por D.
Pedro Castón por el alma de nuestro Hermano recientemente fallecido D. José
Szmolka Clares.
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