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NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN
DEVOTO BESAMANOS Y SAGRADO PÉSAME

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VIERNES SANTO, 14 DE ABRIL DE 2006

 

Desde las nueve de la mañana del Viernes Santo y hasta la hora del comienzo de los Oficios, Nuestra Titular Mariana ha estado expuesta a la veneración de los Fieles en Sagrado Pésame. Una vez más el esfuerzo de nuestros Priostes (más aun en estas fechas tan exigentes para ellos) se ha visto recompensado por la masiva afluencia de fieles que tras visitar el Monumento se dirigían a la capilla de la Santísima Virgen para realizar el Besamanos de Nuestra Madre y Señora de la Consolación en su Sagrado Pésame.

 
 

VIERNES SANTO MARIANO

Hace tres años, el Equipo de Priostía y los Jóvenes de la Hermandad lanzaron la idea de agasajar a nuestra Titular Mariana en la jornada del Viernes Santo. Como era un día litúrgicamente muy señalado, se pensó en un acto sumamente sencillo que, a la vez, rescataba una tradición histórica, que todavía pervive hoy en algunos lugares de España e Hispanoamérica: la compañía de María en su dolor y soledad, en forma de “Sagrado Pésame”. Fórmula antigua, ciertamente, que no pierde su vigor si se mira desde una perspectiva más actual, pues no se trata de una costumbre meramente social, sino del reconocimiento del valor corredentor del Dolor de María.

De esta forma, este gesto, este piadoso ejercicio viene a proclamar la asociación indisoluble de María a la Pasión de su Hijo (“A Jesús por María”), máxime en nuestro caso en que Ntra. Madre y Señora de la Consolación queda, de momento, al margen de nuestra Estación Penitencial en Semana Santa.

Lo cierto es que en los años en que viene haciéndose son muchos, muchísimos, los cofrades y devotos que se acercan hasta la Bendita Imagen, vestida sencillamente de negro, carente de joyas, acompañada de San Juan, recreando el misterio de la Sagrada Conversación, de forma muy acertada en la jornada de Viernes Santo, en la que el mismo Cristo, desde la Cruz, otorgó a María la maternidad sobre la Humanidad entera.

Esa austeridad propia de los ornamentos y adornos del Viernes Santo queda de manifiesto en ese rincón del templo que es la capilla de la Virgen, en la que, sin perturbar el desarrollo de los Santos Oficios y, antes, de la adoración al Santísimo Sacramento en el Monumento, Ntra. Madre y Señora de la Consolación recibe el sencillo homenaje filial de los miembros de nuestra Hermandad y, cada año más, de toda la Granada cofrade.