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VIERNES SANTO MARIANO
Hace tres años, el Equipo de Priostía y los Jóvenes de la Hermandad
lanzaron la idea de agasajar a nuestra Titular Mariana en la jornada del
Viernes Santo. Como era un día litúrgicamente muy señalado, se pensó
en un acto sumamente sencillo que, a la vez, rescataba una tradición histórica,
que todavía pervive hoy en algunos lugares de España e Hispanoamérica:
la compañía de María en su dolor y soledad, en forma de “Sagrado Pésame”.
Fórmula antigua, ciertamente, que no pierde su vigor si se mira desde una
perspectiva más actual, pues no se trata de una costumbre meramente
social, sino del reconocimiento del valor corredentor del Dolor de María.
De esta forma, este gesto, este piadoso ejercicio viene a proclamar la
asociación indisoluble de María a la Pasión de su Hijo (“A Jesús por
María”), máxime en nuestro caso en que Ntra. Madre y Señora de la
Consolación queda, de momento, al margen de nuestra Estación Penitencial
en Semana Santa.
Lo cierto es que en los años en que viene haciéndose son muchos, muchísimos,
los cofrades y devotos que se acercan hasta la Bendita Imagen, vestida
sencillamente de negro, carente de joyas, acompañada de San Juan,
recreando el misterio de la Sagrada Conversación, de forma muy acertada
en la jornada de Viernes Santo, en la que el mismo Cristo, desde la Cruz,
otorgó a María la maternidad sobre la Humanidad entera.
Esa austeridad propia de los ornamentos y adornos del Viernes Santo
queda de manifiesto en ese rincón del templo que es la capilla de la
Virgen, en la que, sin perturbar el desarrollo de los Santos Oficios y,
antes, de la adoración al Santísimo Sacramento en el Monumento, Ntra.
Madre y Señora de la Consolación recibe el sencillo homenaje filial de
los miembros de nuestra Hermandad y, cada año más, de toda la Granada
cofrade.
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