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JUNTO A LAS PENAS DE JESÚS NAZARENO
Un sobrio altar enmarcó este fin
de semana a la hermosa Imagen de Jesús Nazareno de las Penas. Colgaduras
de terciopelo burdeos en los laterales y cortinajes de damasco, desde la
cornisa inferior de la hornacina del Santo Crucifijo, recreaban un espacio
bien definido, casi intimista, reforzando la verticalidad del retablo.
Delante, imponente, como avanzado hacia el centro de la iglesia, la
representación de Jesús en el acto de recibir la cruz, con su túnica
bordada, fechada en 1789.
Una medida ofrenda de luz lo
iluminaba: faroles de acompañamiento (de mano y de asta), junto a dos
cirios blancos a cada lado, además de los dos cirios de color tiniebla a
ambos lados del Cristo de San Agustín, cuya indumentaria –tonelete de
terciopelo burdeos liso- se unía a la sobriedad del altar. La oscilación
de las llamas arrancaba plateados brillos a las potencias dieciochescas
que, por primera vez, lucían en la cabeza del Divino Nazareno, gracias a
una generosa donación. Varios centros de margaritas de color corinto,
tonalidad propia de nuestro Nazareno, sobre plateadas jarras completaban
el exorno de esa presentación sobria a la vez que exquisita.
Chispearon las nubes, sin
precipitaciones abundantes, durante todo el sábado. A pesar de ello,
muchos cofrades y devotos visitaron nuestro templo-sede durante todo el día.
Lo mejor de todo, como siempre, la actitud fervorosa de los visitantes,
con estampas impresionantes en la penumbra, casi ascética, de la capilla,
escenas de devoción sólo superadas por el esfuerzo generoso de los
hermanos que hicieron posible la disposición del altar y que mantuvieron
abierta la iglesia todo el día, invitando a pasar a los fieles y
atendiendo la mesa de fotos y otros recuerdos de la Hermandad. Gracias a
todos ellos una vez más.
El Besamanos Infantil tuvo lugar
en esta ocasión a partir de las ocho de la tarde y fue un éxito el
cambio de horario, pues la presencia infantil fue más numerosa de lo
habitual en las últimas convocatorias. Hay que agradecer a los padres y
familiares ese esfuerzo por hacer presentes a nuestros pequeños, actitud
que debe servir de estímulo a otros muchos cofrades para acompañarnos,
con sus hijos e hijas, en estas entrañables citas. Tras rezar un
padrenuestro, una docena de niños se acercó hasta la Sagrada Imagen para
proceder al Besamanos. Muchos de ellos besaron la bendita mano en brazos
de sus padres. Escuela de cofrades.
Muy interesante resultó la
iniciativa introducida este año como cierre del Besamanos: la oración
comunitaria, protagonizada por veinte o treinta hermanos, bajo la dirección
de nuestro Director Espiritual. Fue una vivencia intensa, con una profunda
meditación en torno al texto del Evangelio de San Juan que recoge la
llamada de los apóstoles al seguimiento de Jesús. En un ambiente de
contagiosa serenidad, se leyó con detenimiento el texto y los hermanos
que quisieron presentaron sus dudas y sugerencias, resaltando la actitud
de los diversos personajes del pasaje evangélico. Aquel “sígueme”
invitador de Jesús se materializaba en la bella Imagen del Nazareno de
las Penas, que nos hacía la misma invitación –“Sígueme”- señalándonos
el camino de la cruz. D. José María Rodríguez-Izquierdo presentó al Señor,
en forma de oración, las conclusiones de este enriquecedor momento de
oración comunitaria.
Los devotos cultos en honor de
nuestro Nazareno Titular culminaron con una intensa Función religiosa en
la mañana del domingo 15 de enero. De nuevo quedó pequeño nuestro
templo con la presencia de cofrades y fieles en general. De nuevo,
nuestras queridas monjas pusieron el acompañamiento musical –con cantos
apropiados para la ocasión- a la Eucaristía oficiada por nuestro
Director Espiritual, al que acompañaban tres hermanos (dos de ellos con
dalmáticas rojas, color de la casulla del oficiante) en el servicio del
altar.
En esta ocasión, retrasada una
semana la función a Jesús de las Penas, se proclamó la Palabra del día,
sobre el llamamiento de los Apóstoles que, como indicó D. José María,
es un colofón del tiempo de Navidad. Insistió en el alto precio –la
sangre de Cristo- por el que hemos sido rescatados y, especialmente, en la
actitud de seguimiento de los Apóstoles que, como reseña el Evangelio de
Juan, reconocen a Jesús como el Cordero de Dios. Aplicó la Palabra de
Dios a la vida de la Hermandad, insistiendo que estas funciones –como
también la estación penitencial de cada año- no deben celebrarse con la
actitud de “un año más”, sino más bien con la de que “cada año
mejor”. Invitó a los cofrades a la aventura del seguimiento de Cristo,
pidiendo que meditásemos sobre el primer encuentro con Él que podamos
conservar en nuestra memoria. Invitó también a la oración por la unidad
de los cristianos en la semana que a este cometido dedica la Iglesia.
Tras el rezo de la Salve Regina,
se cerraron los cultos con el Besamanos realizado por todos los presentes
a la Imagen de Jesús Nazareno de las Penas. Que Él alumbre el camino a
seguir en este año, que ha sido abierto por nuestra Hermandad,
brillantemente, con estos cultos en su honor.
Miguel Luis López Guadalupe Muñoz
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