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DEVOCIÓN EN TORNO A
JESÚS NAZARENO DE LAS PENAS
Un año más, la Hermandad ha
rendido culto a nuestro Titular, Jesús Nazareno de las Penas, obra de
escuela granadina (atribuida a Felipe González) del siglo XVIII. Ha sido
el pasado fin de semana, en torno a la festividad del Bautismo de Jesús,
que cierra el ciclo litúrgico de la Navidad.
No es para nosotros un Titular de
segunda fila; en realidad, estos cultos vienen a sustituir al Vía Crucis
que recogen nuestras Reglas en su honor. Aún más, ha sido –y debe
seguir siendo- una imagen de gran devoción en el mundo de la Semana Santa
de Granada. Su calidad artística, su perfecta adecuación para ser
procesionado y la generosidad de las religiosas clarisas del Santo Ángel
Custodio han hecho presente a esta imagen en las calles de Granada desde
hace más de cincuenta años.
Ciertamente ya figuraba en el
cortejo procesional, suspendido por la lluvia, que conmemoraba los
primeros veinticinco años de vida de la Federación de Cofradías, allá
por 1952. Al año siguiente, el mismo en que el Cristo de San Agustín
recorría las calles de Granada con la recién fundada Hermandad de los
Estudiantes, nuestro Nazareno lo hacía con la decana Cofradía del Santo
Vía Crucis. Poco después parece que figuró también en el cortejo de la
Hermandad del Rosario y ya a finales de esa década y principios de la
siguiente se convirtió en una estampa habitual del Miércoles Santo
granadino, acompañando, con la advocación del Gran Poder, a Ntra. Sra.
de la Esperanza.
Sus episodios procesionales más
recientes acaecen en la década de los 80. Fue el primer titular de la
Cofradía de la Estrella durante cuatro años. En 1989 salía por última
vez a las calles de nuestro barrio en el vía crucis organizado por
nuestra Hermandad. Quince años han pasado de aquello y hoy se le rinden
estos entrañables y solemnes cultos en el mes de enero.
Por eso, coincidiendo con la
conmemoración de los 325 años de la fundación de nuestra Hermandad,
hemos querido convocar en esos días a las hermandades que han profesado,
como nosotros, devoción hacia esta Imagen. El sábado 8 de enero acompañamos
a la Cofradía de la Estrella en la misa que celebró en nuestro
templo-sede. El domingo fuimos acompañados por cofrades del Vía Crucis y
la Esperanza en la función en honor de Jesús Nazareno de las Penas.
Esta Bendita Imagen estuvo
expuesta en besamanos durante toda la jornada del sábado. Alumbrado por
veinte cirios de color tiniebla y con exorno floral preparado por los
hermanos en tonos rojos, se ofrecía con su espléndida túnica, potencias
doradas y abrazando con sus manos el sagrado madero, en acto de tomar la
cruz por el más largo de sus brazos. Colgaduras rojas de damasco y
terciopelo adornaban el presbiterio.
Mucha afluencia de fieles hubo
durante toda la jornada, estrenándose bellas colgaduras pintadas sobre
damasco para la fachada de la iglesia. Al término de esa jornada acompañó
nuestra Hermandad a la de Jesús de la Pasión, que quiso ofrecer a esta
Imagen una función en este año que celebra la cofradía albaicinera sus
bodas de plata fundacionales. Numerosos cofrades de la Estrella,
encabezados por su Hermano Mayor se dieron cita en la misa celebrada por
el copárroco de Nuestro Salvador, José Joaquín Fernández Guillén,
responsable diocesano de la Pastoral de Juventud. Al término de la misa
se entregaron medallas conmemorativas de la Hermandad de la Estrella al
veterano cofrade granadino Antonio Pimentel, a las religiosas del Santo Ángel
Custodio y a nuestra Hermandad.
Nuestro Director Espiritual, el P.
José María Rodríguez-Izquierdo, fue el encargado de celebrar la Solemne
Función con que veneramos a Jesús Nazareno de las Penas en la misa de
12,30 del domingo 9 de enero. En este caso acompañaban a nuestro Hermano
Mayor en la mesa de Hermandad la Hermana Mayor de la Cofradía de Jesús
de la Amargura y el Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús del Gran
Poder. Desde aquí agradecemos su presencia. Nuestras monjas pusieron
acompañamiento musical a la función, insistiendo el celebrante en el
misterio redentor de Jesús: de ese Niño venido al mundo para consumar
con el sacrificio de su pasión y muerte la salvación de todos los
hombres. Insistió asimismo en la dimensión Sacramental, principal en
nuestra Hermandad, que debe ser convenientemente expresada y fortalecida,
de forma especial en el Año Eucarístico que celebramos. Acabó la función
con el canto de una oración en honor de la Virgen María, Nuestra Madre y
Señora de la Consolación. Gracias a todos quienes han hecho posible
estos cultos.
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