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Con
una nutrida participación de hermanos y hermanas se han celebrado este año
los cultos en honor de Jesús Nazareno de las Penas. El Besamanos y la
Función Solemne que se celebran en su honor, desde hace cuatro años, con
ocasión de la festividad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, se
han convertido en todo un acierto. Litúrgicamente, nos predisponen, justo al culminar el ciclo navideño,
para el seguimiento de la vida pública de Jesús y la preparación de la
Cuaresma. Devocionalmente, vienen a sustituir el vía crucis de reglas que
por ahora no puede celebrarse.
Y, en general, desde la óptica
cofrade nos brindan la ocasión de venerar esta Bendita Imagen, Titular de
la
Hermandad, que representa el momento en que Jesús carga sobre sus hombros
con los pecados de la humanidad, en un firme gesto de caminar hacia el
Calvario. Basta con permanecer unos minutos en la iglesia durante su
Besamanos para observar la cercanía de los fieles hacia la representación
de este misterio de nuestra salvación. Ciertamente, una vez más hemos
contemplado escenas conmovedoras.
El Besamanos se adelantó este año a la jornada del viernes 9 de enero,
al permanecer abierto el templo durante toda la tarde, como ya es habitual
en los llamados "Viernes de Oración". Ya entonces se acercaron
hasta el Divino Nazareno numerosos fieles. También lo hicieron, de forma
masiva en la jornada del sábado, en que permaneció expuesto a la
veneración de hermanos y devotos desde las diez de la mañana hasta las
nueve de la noche.
Especialmente emotivo fue el momento en que algunos niños miembros de la
Hermanad, alrededor de las seis y media de la tarde, se acercaron al altar
para proceder al Besamanos, iniciativa destinada a que cale en los más
pequeños la devoción a nuestras Imágenes Titulares y la dimensión
comunitaria de la vida de Hermandad.
Con la capilla en penumbra y cuatro cirios color tiniebla alumbrando al
Stmo. Cristo de San Agustín, Jesús Nazareno de las Penas se presentaba
en el centro de la alfombra que cubre el presbiterio. Lo adornaban
margaritas moradas, color nazareno, mientras que flor blanca reverenciaba
el sagrario e iris morado brotaba a los pies del Crucifijo. Dieciocho
cirios de color rojo flanqueaban al Nazareno, a los que han de añadirse
otros del mismo color en la mesa que sustentaba el sagrario. El
presbiterio se hallaba engalanado con colgaduras color burdeos, mientras
que, abrazado a la cruz, el Nazareno lucía su preciosa túnica bordada en
oro en 1789 y las potencias doradas cedidas para la ocasión por nuestro
Hermano D. Francisco Martínez Ladrón de Guevara.
El trabajo de las áreas de Priostía, Liturgia y Cultos ha permitido una
vez más los excelentes cultos a Jesús Nazareno de las Penas. Moniciones
y preces por parte de los hermanos y cantos por parte de las religiosas
solemnizaron la Función del día 11 de enero, celebrada por nuestro
Director Espiritual, al que acompañaban dos acólitos con dalmática.
Una vez más el templo se quedó pequeño ante la afluencia de fieles. En
su homilía, el P. José María Rodríguez-Izquierdo S.I., además de
glosar la fiesta del Bautismo, en su sentido de manifestación de la
grandeza de Dios -al igual que la Epifanía que la precede y de la Boda de
Caná que la sucede-, se detuvo en proponer a los cofrades un camino de
avance espiritual que refuerce y dé sentido a la veneración de nuestras
Imágenes Titulares: la lectura y meditación de las Sagradas Escrituras,
de forma especial, en este año, del Evangelio de San Lucas, en el que se
inspira el ciclo litúrgico. Terminó la función con el canto de la Salve
Regina en la capilla de Nuestra Madre y Señora de la Consolación y
con el Besamanos a la Imagen del Nazareno por parte de todos los
presentes.
Es
evidente que la celebración en honor de Jesús Nazareno de las Penas, que
ya ha arraigado con fuerza en la vida de nuestra Hermandad, no hubiera
sido posible sin el esfuerzo de los Hermanos Oficiales ya indicados y de
sus colaboradores, así como, por supuesto, de todos aquellos que han
contribuido con su presencia a los pies de la iglesia a la atención de la
mesa de la Hermandad y al saludo de tantos fieles como se han acercado en
esta ocasión -con un tiempo espléndido, dicho sea de paso- hasta los
pies de Jesús Nazareno.
Para
"El Muñidor Digital"
Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz
Hermano Mayor
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