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Jesucristo, que has cargado con la Cruz, has muerto en ella y has
resucitado para salvar a todos los hombres, te pedimos derrames tu bendición
sobre esta Hermandad que te venera con los Títulos de Santísimo
Cristo de San Agustín y Jesús
Nazareno de las Penas.
Con esta invocación suelen comenzar los cabildos de la Hermandad,
invocación que hacen referencia a nuestras dos imágenes titulares de
Cristo: uno ya muerto, sobre el madero, el Cristo de San Agustín, el otro
aún vivo, cargando con la cruz de nuestras faltas, Jesús
Nazareno de las Penas.
IMAGEN
CERCANA, AUNQUE ENIGMÁTICA.
La
imagen de Jesús Nazareno de las Penas es, sin duda, una de las de mayor
personalidad del convento del Sto. Ángel Custodio. Basta con considerar
la frecuencia con la que el mundo cofrade ha puesto sus ojos en ella, para
advertir su larga trayectoria devocional, explicable por su mérito artístico
y, especialmente, por la fuerza con que representa a Jesús caminando
hacia el Calvario.
Sin
embargo, es muy poco lo que sabemos sobre esta imagen tan cercana al
sentir popular. Ni siquiera podemos aclarar con exactitud su procedencia,
pues la relación establecida con Jesús Nazareno el Pobre, del antiguo
convento Casa Grande de San Francisco, sigue pendiente de confirmación
documental. Tal vez se veneró siempre por la comunidad de clarisas del
Sto. Ángel Custodio.
Tal vez pertenezca a la época de esplendor del Barroco granadino o tal
vez haya que retrasar su cronología a las décadas finales del siglo
XVIII, para las que tenemos la referencia de su túnica, bordada en 1789.
En este caso, su estética podría ligarse, como ha hecho recientemente
Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz, con el continuador de la escuela
granadina, Felipe González Santisteban, imaginero muy considerado y
condecorado (por la Sociedad Económica de Amigos del País de Granada) y
padre del también imaginero Manuel González Santos.
Muchas
suposiciones para una bella realidad: la representación en imagen de
candelero, con brazos articulados, de Jesús cargado con la cruz (cruz
plana, con cantoneras de plata, colocada con el estípite hacia atrás,
como abrazándola), imagen de hondo sufrimiento y fortaleza espiritual, de
delicado modelado y pálida policromía, de moderna cabellera tallada ceñida
por exenta corona de espinas.
EN
LA SEMANA SANTA DE GRANADA.
La
imagen de Jesús Nazareno de las Penas no es en absoluto extraña a la
Semana Santa de Granada. De hecho, su inclusión en la revitalización
reciente de la Hermandad del Stmo. Cristo de San Agustín significaba la
potenciación de una devoción cofrade que ya era referencia obligada en
las procesiones de Semana Santa.
Cuando
recordamos que en 1953 salió a la calle la imagen del Santo Crucifijo de
San Agustín en la noche del Jueves Santo, por especial devoción de la
naciente Hermandad de los
Estudiantes, tal vez olvidemos que en esa Semana Santa, sólo dos días
antes (el Martes Santo), la imagen del Nazareno del convento del Sto. Ángel
Custodio figuró, con el título de la Amargura, en la estación
penitencial de la Cofradía del Vía Crucis. Curiosa coincidencia que, sin
duda, reafirma la vocación penitencial adquirida en tiempos recientes por
nuestra Hermandad.
No
basta con esta referencia. Dicho Nazareno figuraba en la magna procesión
programada por la Federación de Cofradías en 1952, como conmemoración
del XXV Aniversario fundacional del ente federativo. Tras una cuidada
selección, recortada finalmente por el Ordinario, el Nazareno llamado hoy
de las Penas se mantuvo entre los cinco pasos que habrían de conformar
dicho cortejo, señalándose como templo de salida la Sta. Iglesia
Catedral. Sin embargo, la lluvia frustró tan interesante iniciativa
fijada para el Viernes Santo de ese año.
Falta
aún por estudiar con exhaustividad la presencia de esta imagen en la
Semana Santa granadina de los años cincuenta y de los primeros sesenta.
No obstante, la abnegada labor de algunos investigadores va aportando
nuevas referencias. En 1956, según nos informa Antonio Padial Bailón, lo
encontramos en la calle el Jueves Santo, conformando el primer paso de la
Hermandad del Rosario (que no había podido procesionar el día anterior a
causa de la lluvia). En esta ocasión figuraba ante el Divino Nazareno,
según la prensa, una delegación de la Judicatura granadina.
Nuevos
datos se rastrean en el impresionante acervo fotográfico de nuestra
Semana Mayor dado a conocer recientemente por Manuel Lirola y Fernando López.
Se trata de una nueva etapa procesional del Nazareno del Sto. Ángel con
la Cofradía de la Esperanza, teniendo la iglesia de Sta. Ana como telón
de fondo. Ocurrió al menos en los años 1960 a 1962, siendo el Miércoles
Santo el día señalado para su salida. Así es como esta imagen se llamó
también del Gran Poder.
NUEVO
FERVOR EN LOS AÑOS OCHENTA.
No
sería la última advocación recibida antes de la actual. Queda aún una
etapa, mejor conocida, a comienzos de los años ochenta. De nuevo un grupo
de entusiastas se fija en la calidad de esta imagen y en su imponente
estampa en la calle. Esta vez la imagen sube más alto que nunca: hará su
salida desde el Albaicín a cargo de la recién fundada Cofradía de la
Estrella.
Al
menos cuatro años se mantuvo el Nazareno, ahora con la advocación de la
Pasión, como titular de esta hermandad que por entonces procesionaba
desde el patio de la comunidad de Cristo Rey en la calle Pagés. En 1980
procesionó en la jornada del Viernes Santo. En las años siguientes, ya
federada la nueva Hermandad, lo hizo en la tarde del Jueves Santo.
Su
figura se ha inmortalizado en numerosos testimonios gráficos, tanto en
las procesiones de traslado (vía crucis) como en la estación de
penitencia, figurando incluso en la portada del Programa Oficial de
Horarios e Itinerarios de 1984, a su paso ante la majestuosa, a la vez que
coqueta, fachada de la Casa de Castril.
Después,
la venerada imagen se enclaustró en el convento donde la veneran las
clarisas franciscanas. No volvería a pisar la calle hasta el vía crucis
organizado por la renaciente Hermandad del Stmo. Cristo de San Agustín en
la Cuaresma del año 1989, precisamente cuando se cumplían dos siglos de
la confección de su preciosa túnica y quién sabe si de la talla de la
misma Imagen. Acaeció el Viernes de Dolores de ese año, día 11 de
marzo; pronto se cumplirán quince años de aquella última salida
procesional. Ya para entonces gozaba del título con el que se venera en
la actualidad esta imagen: Jesús Nazareno de las Penas.
JESÚS
NAZARENO DE LAS PENAS
Efectivamente,
en abril de 1989 se aprueba la incorporación de esta advocación a la
titulación de la Hermandad del Stmo. Cristo de San Agustín. Quince años
lleva, repito, recibiendo culto por parte de nuestra corporación. Quince
años bajo la advocación de las Penas, nombre nada ajeno a la tradición
cofrade granadina.
Llevó
ese título una corporación de vía sacra sita en el convento dominicano
de Sta. Cruz la Real; de sus callejeros vía crucis aún queda un precioso
testimonio artístico en la calle Paredón de Jesús de las Penas. Tal vez
se relacione con el devoto Crucificado, de estética muy cercana a la de
nuestro Cristo de San Agustín, que se veneraba por su hermandad, con el título
de las Penas, en la iglesia de S. Matías a finales del siglo XVIII. También
la advocación de Penas ostentaba una preciosa imagen del Niño Jesús de
Pasión, de tanta tradición franciscana, que contó con hermandad propia,
fundada en 1756, en la Casa Grande de los franciscanos observantes.
Finalmente, aquella mencionada Hermandad de los Estudiantes, de efímera
vida, procesionó desde 1954 la imagen de una Nazareno, precisamente con
la advocación de Jesús de las Penas.
Es
fácil comprender que la Hermandad no iba a renunciar a la significación
que, por diversas vías, había alcanzado ya esta imagen en la Semana
Santa de Granada. Su ubicación definitiva era, desde luego, en una
hermandad penitencial radicada en el mismo templo en que albergaba la
imagen. Además, el vía crucis callejero estimuló a los hermanos que,
muy pronto, en mayo de ese año 1989 propusieron incluir el ejercicio público
del vía crucis entre los cultos de reglas.
Sin
embargo, dificultades diversas y el interés por el estado de conservación
de esta bendita imagen aconsejaron no celebrar su vía crucis en los años
siguientes. La imagen quedaba algo relegada en la vida de Hermandad, que
por entonces acometía con ilusión el reto de poner en la calle la señera
imagen del Santo Crucifijo. Algunas otras iniciativas, como la de que el
Nazareno ocupara un lugar destacado en el altar mayor durante los viernes
de Cuaresma tampoco fructificaron. Pero nunca dejaron los cofrades de
rendirle culto.
Así
es como la Priostía de la Hermandad se propone revitalizar su culto con
una Función Solemne en los días precedentes a la Cuaresma. Esto se
propone en 1999, celebrándose en febrero del año siguiente la función
con posterior Besapiés. Desde el año 2001, por recomendación del
Director Espiritual, se escoge la festividad del Bautismo de Jesús en el
Jordán, jornada de indudable significación cristocéntrica, por lo que
supone de consagración de Jesús para la vida pública y para el plan
trazado por Dios para la redención de la humanidad. Se introduce también
una jornada de Besapiés, en la víspera de su función. Para ello, se
esmeraron los miembros de la Priostía en presentar un altar marcado por
el equilibrio y el clasicismo, iluminado por cera de color rojo, que
remite a nuestra condición de Hermandad Sacramental.
Así
se ha continuado haciendo. Y hoy se celebra su función en el domingo
siguiente a la Epifanía del Señor, que consiste en Besamanos (desde
2003) el sábado anterior y en solemne función el día de su fiesta. Con
ello se revalida cada año el amor de los cofrades hacia esta Imagen
Titular, mientras permanecen a la espera de poder cumplir cabalmente lo
que establecen nuestras Reglas:
"La
Hermandad realizará en tiempo de Cuaresma un Solemne Vía Crucis por las
calles adyacentes a su sede con la Imagen de Jesús Nazareno de las Penas"
(regla 32).
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