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Como
ya es habitual en nuestra Hermandad, el pasado 8 de diciembre se celebró
la función en honor de la Inmaculada Concepción de María, culto que
puede considerarse prácticamente de reglas, pues en torno a esa fecha se
fijaron originariamente las celebraciones en honor de Nuestra Madre y Señora
de la Consolación.
Aunque éstas pasaron al mes de octubre hace cuatro años, la Hermandad
celebra la festividad de la Inmaculada, y este año con un numerosísimo
concurso de fieles y hermanos, entroncando con dos tradiciones muy
asentadas: la defensa de esta creencia (antes de ser dogma) por la
generalidad del mundo cofrade en Andalucía y la amplia veneración que ha
tenido siempre en el seno de la orden franciscana, a la que pertenece
nuestro convento-sede.
Celebró la solemne función nuestro Director Espiritual el Rvdo. P. D.
José María Rodríguez-Izquierdo Gavala, acompañado por dos servidores
de altar; el celebrante con vestiduras litúrgicas de color celeste,
siendo blancas las dalmáticas de los acompañantes. Fueron palabras de
hondo contenido mariano las del P. José María. Acompañaron la función
con sus cánticos las religiosas del convento, terminando el acto con el
canto del Ave María.
Como ya es habitual, el equipo de Priostía había levantando para la
ocasión un medido altar, todo él revestido de telas celestes, sobre el
que se erguía la talla de la Inmaculada Concepción que se venera en la
iglesia, ataviada con blanca mantilla, símbolo de su pureza, que caía
sobre hombros y espalda bajo su plateada corona real. Cirios blancos, en número
de dieciséis, lucían en honor de la Virgen, completándose con flores
blancas el exorno del altar.
En su capilla permanecía nuestra imagen titular, la Virgen de la
Consolación, con su exquisito atuendo de Inmaculada (saya blanca y manto
azul), luciendo sobre las ondas de su rostrillo una preciosa cruz
pectoral, donación generosa del Prioste Primero de la Hermandad. Por
iniciativa de algunos Hermanos jóvenes, se repartieron a la salida de la
función mariana fotos de tamaño carnet de nuestra Titular mariana con
esa indumentaria inmaculista, detalle que todos agradecemos profundamente.
Conviene recordar, por último, que el próximo año se cumplirán ciento
cincuenta años de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción
de María.
Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz
Hermano Mayor
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