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Texto: Francisco José Estarli García Fotografías: Juan Spiztley Vílchez
Trescientos veinticinco años después de que la muy antigua Imagen del
Señor de las Tres Caídas comenzara a ser venerado por una hermandad
de penitencia, en aquel 1680 la gremial de los “Cocheros”, la del
Rosario de la que es Titular desde 1961, conmemora esta efeméride con el
propósito de poner en valor su historia. Del amplio programa de actos,
el domingo 21 de mayo tenia lugar el que, por carisma cofrade, se
señalaba como mas relevante, la Salida Extraordinaria en “Procesión de
Acción de Gracias” del muy milagroso Simulacro de nuestro Señor
Jesucristo.
A
las 18 h., la Cruz de Guía de la Hermandad, pisaba la plaza de Sto.
Domingo abriendo un cortejo formado por ochenta parejas de hermanos que
se repartían en dos tramos separados por la bandera penitencial.
Cumplimentaban corporativamente con su presencia las hermandades de la
Santa Cena, Soledad de Ntra. Señora, Huerto de los Olivos, Favores,
Despojado, Lanzada y Esperanza, Concepción y Estrella amen de la Real Federación de Cofradías, hermanos honorarios, ex hermanos mayores
y otras autoridades y corporaciones vinculadas a la del Miércoles
Santo.
Abría calle la agrupación musical “La Salud” de Alcalá la Real,
queriéndose significar así los muchos años que el Señor procesionó con
esta forma musical cofrade.
El
recorrido se trazaba por el Realejo, haciendo estación el sus templos y
lugares más significados tanto por su carácter cofrade como por su
relación histórica con la Sagrada Imagen del Caído. Así se discurrió por
las calles, Ancha de Sto. Domingo, Varela, Rosario, San Matías con
parada en su iglesia, Pavaneras, Sta. Escolástica, plazas de Fortuni y
Realejo, Molinos, Escuelas, Campo del Príncipe con parada en el
monumento del Cristo de los Favores, Mondujar, Jarreria, Santiago con
parada ante el convento de las Comendadoras, Carnicería, para recogerse,
en la sede canónica de la Hermandad, a las 23,25 h.
El
Señor de las Tres Caídas se procesionaba sobre el paso que para
el tallara D. Manuel Guzmán Bejarano, a la manera en que se hacia en el
S. XVII, conformando el misterio mas antiguo de Granada y que en la
pasada Semana Santa terminara de ser remozado con la talla del cirineo,
que como la del centurión, pertenece al hacer de D. Antonio Bernal.
Sobre un calvario de rosas rojas montado por el sevillano D. Javier
Grados; recuperaba el Caído del Realejo la antigua corona con nimbo, en
plata, y estrenaba túnica de terciopelo morado con bordados en oro al
realce de los talleres de García y Poo, siguiendo el diseño de D. Manuel
Guzmán Fernández.
Portado por su cuadrilla de costaleros, fue llevado de Ancha de Sto.
Domingo a San Matías, justo a la altura de lo que originariamente fuera
San Francisco “Casa Grande” y donde surgió esta antiquísima devoción,
por hermanos costaleros del paso de nuestra Madre, Reina del Rosario.
Fue allí la última “llamá” del que ha sido su capataz, D. Francisco
Toro. Mandando esta última “chicotá” de quienes han seguido sus ordenes
y llamando a la cuadrilla del Cristo, al recuperar el paso, fue la
despedida, de las labores costaleras, de tan sobresaliente capataz
granadino.
Son de significar, por la emotividad con que se vivió, el transito por
San Matías, el Campo del Príncipe y Santiago, sobre todo en el momento
de presentar al Señor ante las comendadoras que le cantaron una oración;
así como el paso por Carnicería y primera “chicotá” de regreso por plaza
de Sto. Domingo que se realizó a los sones de la agrupación musical que
interpretó, para nuestro Señor, “Nazareno y Gitano” y “Aureola”. |