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FUNCIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS
325 ANIVERSARIO
 DE LA FUNDACIÓN DE LA HERMANDAD

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Pasadas las doce y media del pasado domingo 5 de junio comenzaba en la sede canónica de la Hermandad la Función de Acción de Gracias a Dios por los beneficios obtenidos por los cofrades, de generación en generación, durante los trescientos veinticinco años transcurridos desde su fundación, en el año de 1680.
Fiesta grande, solemne y sencilla a la vez. Lo más destacado es la respuesta obtenida de los sacerdotes vinculados, de una forma u otra a nuestra Hermandad. Su presencia en la función, su cercanía, así lo acredita. Efectivamente, se unió a nuestra acción de gracias un miembro de la comunidad franciscana de Granada, el P. Joaquín Surera Ribó, muy ligado a nuestro Convento, así como al Noviciado de la Orden (en el Monasterio de Sta. Isabel la Real), y otro de la comunidad agustina, tan vinculada al Santo Cristo desde sus orígenes, D. José María Sánchez Martín, que realiza su labor pastoral y educativa en el Colegio de Sto. Tomás de Villanueva y en su parroquia. Junto a ellos, nuestros Hermanos D. Pedro Castón Boyer S.I., que ha regido los destinos de la Hermandad durante cuatro años, y D. José Manuel Súarez Fernández, párroco de Purullena (diócesis de Guadix) y asiduo de nuestra Hermandad en cuantos ministerios (Eucaristía, Penitencia, predicación…) se le solicitan, daban testimonio de esta doble vocación cofrade y sacerdotal que anima a algunos de nuestros Hermanos más cualificados. Los otros concelebrantes fueron el párroco de Ntra. Sra. de las Angustias, nuestra parroquia, D. Francisco Molina Carretero, y, por supuesto, nuestro Director Espiritual –también hermano de nuestra corporación- D. José María Rodríguez-Izquierdo Gavala S.I. Ofició la ceremonia el canónigo de la Catedral burgalesa y Capellán del Cristo de Burgos, M. I. Sr. D. Alejandro Millán Cuesta, desplazado expresamente a Granada para esta ocasión.
A todos los sacerdotes, nuestra gratitud, así como a los lectores (lecturas bíblicas, preces), que fueron Manuel, Rosario y Francisco, así como los servidores del altar, Ramón y Juan, revestidos de dalmáticas, y César, de roquete. Todos ellos, junto a la presidencia de la Mesa de la Hermandad, que por cierto, lucía en esta ocasión como faldón el escudo bordado de nuestra corporación que centraba el estandarte antiguo, fomaron parte de la procesión de entrada, que tuvo lugar tras la oración inicial, a cargo de Carmen, consistente en una monición de entrada precedida por la “Adoración a Jesús Crucificado”, tomada de la Novena en honor del Cristo de Burgos. Gracias también a ellos, como al equipo de Priostía, la Secretaría de la Hermandad, el Responsable de Liturgia y nuestra Comunidad de religiosas –presentes en la función y encargadas de los cantos-, pues todos con su trabajo hicieron posible esta gozosa celebración.
El templo se encontró muy concurrido de hermanos y hermanas. Nos acompañaron en esta señalada ocasión el Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa, D. Gerardo Sabador Medina, así como representantes de diversas cofradías granadinas, como el Stmo. Cristo de la Buena Muerte, Stmo Cristo del Consuelo, Stmo. Cristo de los Favores y Ntro. Señor de la Resurrección, legación ésta última encabezada por su Hermano Mayor D. José Paniza Fernández.
A todos los presentes se dirigió D. Alejandro con especial cariño, subrayando la devoción que nos unía en torno al Cristo de San Agustín o de Burgos y la importancia de mantenernos en unidad, reforzando así nuestra fuerza, en torno a Cristo, a quien debemos todo. En la Oración de los Fieles se insistió de forma especial por los miembros de nuestra Hermandad, por todos nuestros difuntos, por las religiosas del Sto. Ángel Custodio y –siguiendo la tradición tan benefactora del Sto. Cristo hacia Granada- por la lluvia tan necesaria para nuestros campos. En nuestro recuerdo, por supuesto, Francisco Gómez Montalvo, por cuya alma ofreceremos la Eucaristía del próximo domingo, día 12 de junio. Al término de la función D. Alejandro nos transmitió un emotivo mensaje en nombre de la Real Hermandad del Stmo. Cristo de Burgos, alentándonos a perseverar en la importante tarea de transmisión de la fe de unos hermanos a otros, de unas generaciones a otras. Se cerró la Eucaristía con el canto de la Salve Regina ante la imagen de Nuestra Madre y Señora de la Consolación en su Capilla.
Nuestras Imágenes Titulares lucieron bellos exornos florales en esta ocasión: rojo (clavel y rosa) para el Sto. Crucifijo de San Agustín, morado para Jesús Nazareno de las Penas y blanco para Ntra. Madre y Señora. Tanto Ella como el Crucificado –que vestía tonelete blanco bordado en oro, en señal de gozo por la efeméride celebrada- se hallaban alumbrados por cera, blanca y color tiniebla, respectivamente.
A Ellos llegó nuestra Acción de Gracias y el recuerdo de todos quienes nos precedieron en esta hermosa jornada que cierra el CCCXXV Aniversario fundacional. Que el Stmo. Cristo de San Agustín y Nuestra Madre y Señora de la Consolación nos den las fuerzas suficientes para avanzar en esta sugestiva senda de la vocación cofrade.

 
 
 
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FOTOGRAFÍAS

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