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ALTAR LEVANTADO POR LA HERMANDAD
EN HONOR DE "SU DIVINA MAJESTAD"
PARA LA PROCESIÓN DEL CORPUS 
19 DE JUNIO DE 2003

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DESCRIPCIÓN DEL ALTAR

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Centra el altar el grupo de Santa Clara portando la custodia, mientras recibe la alabanza de un santo franciscano, todo ello recortándose sobre dosel en color burdeos. De esta forma, se une la devoción sacramental con el talante franciscano, debido a nuestro templo-sede, que caracteriza a la Hermandad. La imagen de Sta. Clara, atribuida José de Mora, se presenta portando la Custodia y el pañuelo en su mano derecha, mientras que porta el báculo, como fundadora de la rama franciscana femenina, en la otra. En su hábito franciscano, resalta el Santo Rosario, como homenaje al año que dedica actualmente la Iglesia a esta arraigada devoción mariana.
A sus pies, arrodillado y revestido con capa pluvial, se presenta genéricamente un santo de la Orden de San Francisco en actitud de adorar la Sagrada Eucaristía. Más abajo y centrando el altar encontramos entronizada la imagen de vestir de un Niño Jesús, cercana al arte de La Roldana. En actitud de bendecir, ostenta el minúsculo emblema de las cruces de Jerusalén que distingue a nuestra Hermandad. A sus lados, las Sagradas Escrituras, como Palabra viva de Dios, y el copón, con los símbolos de las espigas y los racimos de uvas bajo doselete, como expresión del Pan vivo bajado del cielo.
Se completa el altar con abundante candelería de blanca cera, que ostenta asimismo los signos de las espigas y los racimos. También espigas se intercalan en los centros de blancas margaritas que adornan el conjunto. El uso de flores y plantas silvestres, en distintas ánforas, simboliza a la Naturaleza puesta al pie de su Creador. Elementos de nuestro paso procesional, como los hachones y dos arcángeles, completan el altar. De fondo, un par de pinturas de temática eucarística y diversas cornucopias, recortadas todas ellas sobre colgaduras de terciopelo granate que penden desde considerable altura.
En la misma calle, aunque arrimada a la acera, por no contar con el deseado corte de la circulación rodada, se elaboró una espléndida alfombra de aserrín de hasta once colores, pensada para que el Santísimo Sacramento pasase sobre ella, como así fue, en homenaje a Cristo Rey Sacramentado. Representaba el símbolo eucarístico, tan grato a nuestra Hermandad, del pelícano alimentando a sus crías con su propia sangre, rodeado de los signos de los racimos y las espigas y, al pie, dos granadas y las cruces de Jerusalén.
Muy visitado por los granadinos, el altar es una expresión más de la devoción sacramental de la Hermandad, pues con esa devoción y un enorme cariño ha sido levantado por los hermanos, que no han escatimado nada de su saber hacer, de su trabajo y de su sueño. A todos ellos enhorabuena. En esta ocasión, el altar de nuestra Hermandad ha merecido de nuevo el primer premio que otorga el Ayuntamiento de Granada en el Concurso de Altares.

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FOTOGRAFÍAS

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EPÍLOGO

RECUPERANDO LA HISTORIA

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La descripción de la procesión del Corpus Christi de 1786, 15 de junio, está llena como tantas otras de multitud de referencias bíblicas y devocionales en el adorno de todo el recorrido procesional, con series iconográficas completas en lugares señalados como la plaza de Bibarrambla y la plaza Nueva. "No eran calles —escribe el autor—, sino templos; no eran templos, sino octava maravilla en que las siete su primera veneraban...., un trono cada balcón, un solio cada ventana".
Además de esto, ocho altares se levantaban en su recorrido. Especialmente llamativo era el sexto, ubicado ante el convento del Ángel Custodio, que tenía a Sta. Clara como centro indiscutible, a juzgar por su descripción:

         

"Santa Clara con la custodia en sus manos
y huyen los sarracenos despeñados.
Ego vos, semper custodiam (in Vit. S. Clara).
Viendo Clara asaltada su clausura
por los hijos de Agar, mahometanos,
siendo su alma tan clara como pura,
la custodia tomó en sus limpias manos.
Señor, socorro, dice con ternura
y huyen precipitados los tiranos.
Yo os custodio, y así de su convento
es el Ángel Custodio el Sacramento"

 

Textos: Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz
Fotografías: Ramón Alejandro Gallego Ramírez

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