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Con una notable asistencia de hermanos y de fieles
en general concluyeron las jornadas que cada año dedica nuestra Hermandad
de forma especial a Nuestra Madre y Señora de la Consolación en el mes
de octubre.
La jornada del Besamanos, sábado 16 de octubre, sólo fue posible una vez
más al abnegado trabajo de los miembros de la Priostía, diligentes en
adornar el ámbito del besamanos al término del Triduo, así como a los
responsables de la Mayordomía y la Secretaría, que se esforzaron durante
toda la jornada en atender la mesa petitoria, que tanto frecuentan
nuestros hermanos, en busca de fotografías y otros recuerdos. El trabajo
de estos Hermanos Oficiales se vio apoyado en todo momento por la generosa
colaboración de Hermanos y Hermanas que, desprendiéndose de su tiempo y
de su dinero (por ejemplo, en la donación de las flores y otros
elementos), hacen un servicio impagable a la Hermandad, acudiendo siempre
que es necesario y manteniendo el templo abierto durante todo el día,
para que Granada entera pueda disfrutar de la magnificencia y belleza con
se presentaba nuestra Titular Mariana en el presbiterio de nuestra Iglesia
sede.
Completando el adorno de la fachada de los días anteriores, se colgaron
todas las telas azules, que, iniciadas por jóvenes de la Hermandad en su
decoración, han sido completadas por nuestras hermanas Josefa Gallego Sánchez
y Adela Ruiz Cáliz. Son un reclamo, junto a los faroles, que expresa que
nuestro templo está de fiesta.
Y una fiesta fue durante toda la jornada, desde las diez de la mañana en
que se abrieron sus puertas. La visita de devotos fue incesante y, en el
ambiente de recogimiento de la capilla -acentuado por la música sacra-
los presentes asistieron una vez más a auténticas escenas de piedad de
las gentes sencillas ante la venerada Imagen de María.
El adorno del altar, exquisito en sus flores (clavel rosa y rosa blanca
recién abierta), realzaba la belleza de la Imagen, vestida con primor
para la ocasión, luciendo corona real sobre su cabeza. Estrenaba en su
mano derecha la Stma. Virgen el rosario bendecido la tarde antes, con
cuentas moradas y cadena de oro, con la barca que simboliza la advocación
de la Consolación y la cruz imitando a la del Stmo. Cristo de San Agustín;
esta obra de joyería es donación de nuestro hermano Antonio Fernández
Guerrero. Tras la Imagen, en alto el Sagrario y en su retablo el Stmo.
Cristo de San Agustín.
Un momento especial se vivió, como ya viene siendo costumbre, cuando los
menores de la Hermandad -en esta ocasión en corto número- se acercaron
hasta la Madre para efectuar el devoto besamanos. Fue pasadas las seis de
la tarde y ante Ella rezaron un padrenuestro, un avemaría y un gloria.
Recibieron las estampas que recuerdan los cultos de este año, como todos
los que visitaron la iglesia a lo largo del día. Debemos la edición de
estas estampas a la generosidad de nuestro hermano José Expósito.
Particularmente intensa fue la presencia de fieles a última hora de la
tarde, tras la celebración de la misa de siete. Muchos hermanos se
concentraron para el cierre del acto. Tenía lugar pasadas las nueve de la
noche, dirigiendo la oración a Nuestra Madre y Señora nuestro
Hermano-Sacerdote, predicador del Triduo de este año, D. José Manuel Suárez
Fernández. Tras la oración, todos los presentes realizaron el Besamanos
y fueron abandonando el templo para que el equipo de Priostía hiciera los
arreglos necesarios para la función del día siguiente.
Ciertamente, a las doce y media del domingo 17 de octubre comenzaba la
función, con procesión litúrgica desde los pies del templo, formada por
los hermanos que habrían de ocupar la Mesa de la Hermandad -portando el
Crucifijo y los codales-, el pertiguero, los acólitos ceriferarios y
turiferarios, así como el oficiante, nuestro Director Espiritual, D. José
María Rodríguez-Izquierdo Gavala, a quien acompañaba D. José Manuel Suárez.
Corrieron los cantos a cargo de nuestras monjas y fueron seguidos por los
numerosos fieles que poblaban el templo. En su homilía, especialmente
dirigida a los cofrades, nuestro Director Espiritual se refirió al papel
de María, como Madre, pero también como Discípula de Cristo, invitándonos
a imitarla, especialmente en sus actitudes de oyente y de orante; oyente
de la Palabra de Dios y orante ante las cosas de su vida que comprendía
mejor o peor. Se refirió asimismo a los acontecimientos que vivirá en
este curso la Hermandad, de forma, ilusionada, como son el CCCXXV
Aniversario Fundacional, el CL Aniversario del Dogma de la Inmaculada
Concepción y el Año Eucarístico declarado por el Papa para la Iglesia
Universal.
Terminó la función con el besamanos de todos los presentes, pues la
Bendita Imagen permaneció en el altar mayor durante esta jornada que la
Hermandad dedica a nuestra Madre y Señora, la Virgen María.
Para "El Muñidor Digital"
Miguel Luis López Guadalupe Muñoz
Hermano Mayor
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