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LA
IMPORTANCIA DE LOS ACÓLITOS |
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RAMÓN ALEJANDRO GALLEGO RAMÍREZ |
iertamente, a los
acólitos no se les da la importancia debida, puesto que no se tiene en cuenta el
papel fundamental de estos dentro de la liturgia y en la estación de
penitencia. Tanto es así que el Papa Pablo VI, dejó plasmada la importancia de
los mismos, y de cómo el Concilio Vaticano II se ocupa de estos en uno de sus
documentos, el llamado Sacrosantum Concilium, que es la constitución de la
sagrada liturgia, y más concretamente, en el artículo 29 de dicha
Constitución declarando que, los acólitos ejercen un verdadero ministerio
litúrgico, ya que son servidores del altar. El mismo texto pone de manifiesto
que los acólitos estén lo debidamente instruidos como para cumplir la función
de cada uno ordenadamente.
Es por ello que muchas hermandades deberían de preocuparse mucho más de
organizar un cuerpo de acólitos y de la formación de este, ya que estos
engrandecen no solamente nuestra liturgia, sino que dentro del cortejo
procesional, son los ministros que preceden a los santísimos titulares con la
importancia que ello conlleva. No es tarea fácil formar un buen cuerpo de
acólitos, es por ello que la persona que se encargue debe de ser fundamental,
tanto para la formación como para la coordinación de estos.
Los principales miembros del cuerpo de acólitos varían dependiendo del
momento, pero esencialmente son: ciriales, incensarios, naveta y acompañante
del preste. A todo esto habría que añadir otra figura que es la del
pertiguero, que aunque no tiene un sentido litúrgico, si desempeña una labor
fundamental dentro de las estaciones de penitencia, ya que es el encargado de
dirigir todo el cuerpo en la estación de penitencia, hasta tal punto que si la
figura del pertiguero falla, el tramo de acólitos será un verdadero caos.
Un aspecto fundamental en las hermandades, son las personas que ocupan estos
lugares. En muchos casos se encomienda a los acólitos infantiles, que está
bien pues los acólitos se tienen que ir formando desde pequeños, pero estos
todavía no son idóneos, ya que no saben realizar bien sus funciones, al igual
que no saben el uso correcto de los distintos objetos litúrgicos.
Precisamente por todo lo expuesto en la anterior, dedicamos este apartado a los
acólitos, poniendo de manifiesto su importancia y necesidad.
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